En Barranquilla están encendidas las alertas. Hay miedo y zozobra, especialmente entre las mujeres, tras una serie de casos en los que al menos diez ciudadanas han sido víctimas de abuso sexual por depredadores que se hacen pasar por conductores de aplicaciones de moto.

Aún no hay capturas ni condenas, pero sí abundantes pruebas en poder de la Fiscalía General de la Nación y de la Policía Metropolitana de Barranquilla. Todo comienza con el mismo modus operandi, reiterado en denuncias penales y testimonios fragmentados: al menos diez mujeres describen patrones idénticos, desde los recorridos hasta el robo, el abuso sexual y el temor de que vuelva a ocurrir.

La Policía les sigue la pista a dos hombres que delinquen en el norte de Barranquilla, quienes se hacen pasar por mototaxistas y que están plenamente identificados por los investigadores judiciales.

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SEMANA conversó con uno de los agentes de investigación del caso, que ha generado extrañeza incluso dentro de la misma institucionalidad por la forma en que no avanza, pese a que se trataría de dos abusadores sexuales seriales que siguen en libertad en esta zona del Caribe colombiano.

“Esto no fue un caso aislado. Fue algo que se fue construyendo con el tiempo, caso tras caso, con la misma forma de actuar. Eso es lo que más preocupa, porque todo se ve cuidadosamente planeado para poder someter a las mujeres que, en su mayoría, salen de sus trabajos en centros comerciales, restaurantes y otros negocios de diferentes sectores de la ciudad”, contó uno de los investigadores que les sigue el rastro a estos dos sujetos.

En estas calles de la Arenosa se han registrado los abusos sexuales más frecuentes. Autoridades les siguen la pista a los dos principales sospechosos. Foto: GABRIEL SALAZAR-SEMANA

Los dos abusadores seriales tienen claro el perfil de sus víctimas: mujeres entre los 25 y 35 años de edad, que requieren transporte nocturno por sus jornadas de trabajo.

“Ellos tienen dos opciones. La primera es que se registran en las plataformas que ofrecen los servicios de mototaxista en Barranquilla, pero también se pasean por las calles del norte, donde saben a quién escoger. No es al azar. Es alguien que les llama la atención, alguien que confía lo suficiente para subirse a la moto”, explicó.

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Lo que tienen claro los investigadores judiciales es que los dos sujetos se comunican entre sí por llamadas telefónicas en las que marcan los sitios donde cometen los abusos como “punto A o punto B”. “Ellos, básicamente, toman el servicio, ya sea a través de la plataforma o de forma presencial. Luego simulan estar en una llamada, cuando en realidad están coordinando los detalles del abuso y de la víctima. Sus principales zonas de operación son un sector enmontado de Miramar, en el norte de Barranquilla, así como la vía que conduce al municipio de Puerto Colombia”, agregó.

Uno de los investigadores que sigue el detalle de estos casos precisó que “cuando ya van con la víctima al sitio del robo y para accederla sexualmente, uno de ellos avisa al otro. Le dice si van para el ‘punto A’ o ‘punto B’. Todo está coordinado”.

Los violadores se hacen pasar por trabajadores de plataformas de transporte en motocicletas y abordan a sus víctimas en las noches, principalmente en el norte. Foto: GETTY IMAGES

Sin escapatoria

En ese momento, no hay improvisación, sino que ocurre el robo y abuso sexual a las mujeres en Barranquilla. “Ahí ya no hay escapatoria. Entre los dos la intimidan, sacan cuchillos o simulan armas de fuego. La dominan completamente y comienza el horror de las mujeres que no tienen de otra sino que resistir, porque si piden auxilio las pueden callar para siempre”, contó el integrante de la Fiscalía.

En medio del caso, las autoridades pudieron establecer que, si a los dos abusadores seriales que hay sueltos en Barranquilla no les gusta su víctima, solo la roban y le realizan tocamientos. “Las obligan bajo amenaza. Es un sometimiento total, físico y psicológico. Las víctimas quedan completamente indefensas en zonas poco transitadas y sin viviendas. Solo monte”, agregó.

En uno de los casos reconstruido por los investigadores, una de las víctimas se atrevió a realizar el recorrido que uno de los hombres le hizo. “Ella accedió a hacer de nuevo el viaje y se pudieron encontrar algunas de sus pertenencias en el lugar donde se cometió el abuso sexual. Entonces, fue cuando todos los puntos que teníamos comenzaron a unirse y pudimos establecer que se trata de dos violadores en serie que están sueltos en la ciudad”.

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Las autoridades también se encuentran revisando milimétricamente las cámaras de seguridad de puntos por donde estos sujetos pasaron con sus víctimas, con el fin de poder robustecer las carpetas que, luego de sus capturas, serán presentadas ante un juez con funciones de control de garantías.

“Lo que tenemos claro es que ellos siguen laborando como mototaxistas en Barranquilla. No los hemos ubicado plenamente porque, con todo el ruido mediático, podrían alertarse. Sin embargo, creen que su modus operandi no ha sido descubierto y continúan con su vida con total normalidad”, explicó la fuente que les viene siguiendo la pista a estos violadores en serie.

Otro de los retos que enfrentan las autoridades en Barranquilla es determinar si existen más víctimas de estos sujetos en la ciudad. Hasta ahora, el trabajo se ha basado en las denuncias de las mujeres que se han atrevido a hablar. No obstante, tienen claro que hay subregistros y que, una vez se revelen los rostros y las identidades, podrían surgir más casos de mujeres que optaron por el silencio.

Los responsables siguen libres por las calles del Atlántico. Foto: GABRIEL SALAZAR-SEMANA

Segunda ola de denuncias

“Estamos trabajando con la información que tenemos disponible. Sin embargo, también estamos preparados, porque entendemos que podría venir una segunda ola de denuncias y de casos que, aunque hayan sido reportados, aún no se han articulado a esta investigación, ya sea por falta de información o porque las víctimas no han aportado suficientes detalles. Esos momentos son complejos, en la medida en que no todas las mujeres están en capacidad de proporcionar información precisa, lo que dificulta seguir armando este rompecabezas”, sostuvo.

En muchos de los casos son mujeres cabezas de familia que laboran y que son el sustento de sus hijos, cuenta el investigador, por lo que prefirieron dejar el caso en silencio y seguir luchando por sus seres queridos.

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“La investigación ha sido compleja, porque no todas las víctimas están dispuestas a relatar los detalles de los abusos sexuales que sufrieron, que incluyen tocamientos, actos sexuales de diversa índole y situaciones en las que fueron obligadas a participar”, explicó.

SEMANA conoció que, aun cuando hay abundantes elementos materiales probatorios contra estos dos sujetos, no se han expedido las capturas debido a retrasos con unas órdenes de policía judicial que deben ser entregadas por la Fiscalía.

La policía de Barranquilla busca dar con los responsables. Foto: Policía de Barranquilla.

“Estos hombres ya habían sido capturados antes, dos o tres veces, por hurto. No eran desconocidos para la Justicia, pero lo que sí quedó en evidencia son las recientes prácticas que han adoptado con las mujeres en Barranquilla”, precisó.

Esta revista pudo establecer que uno de los hombres que están en la mira de las autoridades es un ciudadano extranjero que desde hace varios meses reside en Colombia y se dedica a ser mototaxista.

“¿Cuántas más?”, es la pregunta que se hacen los propios funcionarios que han dedicado horas a esta investigación y a escuchar a las víctimas, sin que hasta ahora se vean resultados. Mientras tanto, los responsables siguen libres por las calles del Atlántico.