Tras años de retrasos en la avenida Laureano Gómez (carrera Novena), este jueves, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, celebró la habilitación del importante corredor vial. La Alcaldía detalló el tramo que se habilitó, los problemas que hubo en su ejecución y cuándo estará completamente terminado.
Galán anunció la apertura del sentido sur-norte entre las calles 170 y 193, un corredor estratégico que beneficiará directamente a más de un millón de ciudadanos de la localidad de Usaquén y sectores como San Antonio, Tibabita, Verbenal y Lijacá.
La Alcaldía señala que esta habilitación les significará a los transeúntes una reducción en sus viajes de hasta 35 minutos.
“Hoy habilitamos el costado oriental de la novena, de la 170 a la 193. Un dolor de muchos años para la ciudadanía que logramos resolver. Vamos a seguir trabajando para entregar todas las obras de Bogotá”, aseguró el alcalde Carlos Fernando Galán.
Esta habilitación de 2,3 kilómetros de vía promete descongestionar otros corredores críticos del norte de Bogotá, como la carrera Séptima, la Autopista Norte y la avenida Boyacá, que históricamente han soportado una alta carga vehicular.
La obra tenía años de retraso
El proyecto de la avenida Laureano Gómez llevaba más de seis años de retrasos y debía haberse entregado en 2020. El director del IDU, Orlando Molano, señaló que fue en este mandato que se logró acelerar su ejecución desde 2024, cuando el avance era del 75 %.
Hoy, la obra supera el 99 % de ejecución y se espera su entrega total en junio de 2026, consolidándose como una de las intervenciones más importantes en movilidad de la capital.
El tramo habilitado cuenta con:
- 2,3 kilómetros de vía
- 6 carriles (3 por sentido)
- Más de 23 000 m² de espacio público
- 2,3 km de ciclorruta
- Más de 8500 m² de zonas verdes
¿Por qué se tardó tanto la obra?
El IDU resaltó que la ejecución del proyecto enfrentó “múltiples retos”, en los que destacaron interferencias en redes, problemas prediales, invasiones y hundimientos entre las calles 189 y 191. En este último tramo permanecen los trabajos en el costado occidental.
Para superar estos obstáculos, la Alcaldía señala que implementó estrategias como coordinación interinstitucional, recuperación de espacio público y monitoreo permanente de la obra.
Además de su impacto en movilidad, el proyecto incluye un componente cultural con más de 1.400 metros cuadrados de murales realizados por artistas urbanos, que resaltan especies emblemáticas de la Sabana de Bogotá.
La obra contó con una inversión superior a los 159.000 millones de pesos, consolidándose como una de las apuestas más importantes del Distrito para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.