Una grave denuncia hizo este sábado, 30 de mayo, el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, luego de que se encontraran artefactos explosivos en tres de los 48 cuerpos de disidentes asesinados en San José del Guaviare.
El descubrimiento fue realizado por policía judicial durante las labores forenses que el viernes realizaban a los cadáveres.
En ese momento, hallaron cuatro minas antipersonal de presión y dos Artefactos Explosivos Improvisados (AEI) dirigidos tipo Claymore en las ropas de los cadáveres que fueron transportados desde la vereda Barranco Colorado, del corregimiento de Charras Boquerón, zona selvática de San José del Guaviare.
Según el ministro Sánchez, los explosivos pudieron haber sido puestos en esas ropas por integrantes del bando que asesinó a parte de los disidentes, para hacerlos explotar cuando las autoridades tuvieran que inspeccionarlos.
Se cree que fue obra de hombres de alias Calarcá, pues este reconoció a través de un comunicado que la masacre fue cometida por sus cómplices en medio de una confrontación con gente de alias Iván Mordisco.
Esta acción significó un riesgo inminente no solo para la población civil, que fue la que inicialmente movió los cuerpos para apilarlos en un solo sitio y facilitar su transporte a la capital del Guaviare, también para soldados, policías y funcionarios judiciales encargados de las actividades forenses.
Para el ministro, esto no es más que una muestra del “desprecio absoluto por la vida” de esos grupos armados.
“Lo ocurrido recientemente en el Guaviare es un crimen atroz. Un panfleto criminal que comunicó alias Calarcá confirma la masacre cometida por ese grupo, asesinando a colombianos, muchos de ellos menores de edad o algunos de ellos menores de edad reclutados por la violencia”, dijo el ministro Sánchez.
El funcionario, además, señaló que esto “confirma un asesinato sistemático, una masacre, pero también un reclutamiento de menores para la violencia. Estos son crímenes de guerra y de lesa humanidad”.
Yeison Rojas, gobernador, también se refirió a lo sucedido desde el martes en la vereda Barranco Colorado, del corregimiento de Charras Boquerón, zona selvática de San José del Guaviare.
“La comunidad nos comunica y hace el llamado para el respectivo levantamiento de los cuerpos. La comunidad hizo el levantamiento de los cuerpos y fueron amontonados en un solo punto en la vereda Siberia. Nosotros iniciamos la trazabilidad y acompañamiento para levantar esos cuerpos”, explicó el mandatario del Guaviare en diálogo con la emisora La FM.
Rojas también explicó que los lugareños pidieron que la inspección de los cadáveres y el posterior traslado a la capital del departamento, ubicada a más de 100 kilómetros a través de la selva, se hiciera sin presencia de la Fuerza Pública.
“Por solicitud de la comunidad de que no hubiera presencia de la Fuerza Pública, se tomó la decisión de conformar una misión humanitaria a cargo del secretario de Gobierno, la Alcaldía municipal, la OEA, la Defensoría del Pueblo y Bomberos”, indicó.
Esa comisión se trasladó al sitio de la masacre en medio de los combates entre los disidentes, por medio del río, y regresó con los cadáveres, los cuales tuvieron que ser trasladados en vehículos y botes.
Estos cuerpos, además, ya fueron entregados a Medicina Legal para que sean identificados y se adelanten las labores forenses.
El gobernador denunció también que los enfrentamientos entre la gente de Calarcá e Iván Mordisco mantienen a varias comunidades confinadas, entre ellas etnias indígenas, debido a la confrontación, los disparos y la zozobra.
“Hemos escuchado de la comunidad que algunos guerrilleros heridos han llegado a las casas, a algunas veredas vecinas solicitando ayuda, solicitando apoyo, también huyendo de este enfrentamiento, de esta confrontación. Hay miedo en la comunidad; se han agrupado comunidades indígenas. Hemos hecho un llamado al Gobierno nacional para que apoye a estas comunidades”, dijo.