A partir del primero de mayo, el país vivirá la transición a un nuevo modelo en la producción del pasaporte en el país. Este 30 de abril se llevó a cabo una reunión entre los delegados del Gobierno y de la unión temporal que hasta ahora tenía a cargo ese proceso, de la que formaba parte Thomas Greg & Sons, para terminar de entregar esa responsabilidad.

SEMANA conoció detalles del encuentro en el que se concluyó que hasta el jueves la unión temporal manejó la producción, luego de 19 años de estar en sus manos. En el encuentro se exaltó que se habría cumplido todo lo acordado en las más recientes prórrogas que firmó la empresa con el Gobierno nacional.

Durante la reunión se llegó a especular que la producción podría continuar unos días más en manos de la empresa de origen británico; sin embargo, se concluyó que Thomas Greg dejará de producir los pasaportes hasta este momento, pero entregará a la Cancillería el inventario con el que aún cuenta de libretas que todavía no han sido personalizadas, proceso que deberá asumir a partir de ahora la Imprenta Nacional, que ya tiene algunas máquinas que el mismo jueves fueron revisadas por delegados de Portugal, quienes durante los próximos diez años continuarán brindando esa asistencia.

Los pasaportes tendrán un nuevo diseño que contará con 32 composiciones referentes a la cultura, la flora y la fauna del país. Foto: COLPRENSA

En ese sentido, durante unos días más se continuarán entregando las antiguas libretas sin que Thomas Greg & Sons sea el encargado de ese proceso. Una vez se acabe ese stock, la unión temporal se apartará y, de esa manera, se terminará la relación de casi una década con el Estado colombiano, tiempo en el que no se presentaron irregularidades o cuestionamientos sobre la calidad de los documentos de los colombianos para entrar a otros países.

Ese cambio se realizó porque el presidente Gustavo Petro pidió, desde el comienzo de su mandato, que se dejara de contratar a Thomas Greg & Sons para producir los pasaportes de los ciudadanos con el argumento de que ellos también tienen un contrato relacionado con lo electoral y que los datos de los colombianos podrían estar en manos de la empresa, hecho que ha sido negado por los actores implicados.

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“El intento de anular este contrato, ya en ejecución, tiene que ver con acuerdos hechos para el fraude electoral, esta vez ya no solo de jurados, como sucedió en las parlamentarias, sino algorítmico y que tiene que ver con el desacato a la justicia desde 2018, todos los registradores desobedecieron la orden judicial de cambiar el software privado que se demostró vulnerable. Hoy sigue siendo el mismo”, trinó Petro hace unos días sobre el nuevo cambio de modelo.

Desde el petrismo han argumentado que supuestamente Thomas Greg tenía los datos de los colombianos, por lo que, al centralizar este proceso en la Imprenta Nacional, que es del Estado, se estaría recuperando la soberanía.

Viviana León, gerente de la imprenta nacional. Foto: COLPRENSA

El senador Nicolás Echeverry, del Partido Conservador, quien le ha puesto la lupa a este tema, considera que esa tesis no es cierta. “La información nunca ha estado por fuera del Estado. En el modelo anterior y en este modelo, la información es de nosotros y la controlamos nosotros. No estamos recuperando ninguna soberanía ni nada de eso, es puro cuento chino”, aseguró.

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El congresista fue uno de los citantes a un debate de control político a la canciller, Rosa Yolanda Villavicencio, por varias dudas que persistirían en el nuevo modelo firmado con la Casa de Moneda de Portugal y que generarían interrogantes de cara a lo que va a ser la producción de las libretas a partir del primero de mayo.

Para el senador, el cambio que hizo el Gobierno es que se dejó de contratar a un tercero que era “eficiente en su producción” y “tenía reconocimiento internacional”.

“Hoy lo vamos a estatizar al traerlo a la Imprenta, que aún no tiene la tecnología, tiene un convenio de cooperación con la Casa de la Moneda. Y vamos a quedar supeditados a lo paquidérmico que ha sido el Estado”, dijo Echeverry.

La Casa de la Moneda también participa en el nuevo contrato, en asociación con Portugal. Foto: GUILLERMO TORRES-SEMANA

Otra de las grandes dudas es si incrementará el costo del pasaporte para los colombianos, que actualmente se encuentra en 195.600 pesos más impuestos. Aunque desde la Cancillería han dicho que se mantendrá su valor, algunos han alertado que en el convenio firmado con Portugal hay cláusulas que podrían hacer que ese precio se incremente por costos que quedaron tasados en euros, por lo que eso podría trasladarse al ciudadano.

De igual manera, aunque el Gobierno ha dicho que las nuevas libretas contarán con todos los estándares internacionales, esta es una de las grandes preocupaciones, pues la producción de Thomas Greg nunca generó este tipo de problemas, mientras que ahora han salido lunares con el nuevo convenio.

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Según un informe de la Procuraduría General de la Nación, tras una inspección realizada a la sede de la Imprenta Nacional, hay dudas sobre la participación de la empresa francesa In Groupe, que sería la encargada de incorporar los chips y elementos de seguridad que hacen que los pasaportes sean confiables.

La canciller Villavicencio defendió este punto. “En el caso del actual operador, hace lo mismo porque esa tecnología no existe aquí, la tienen que elaborar en el exterior. Esto es papel moneda y todas las maquinarias y el proceso que debe tener el pasaporte no existen acá”, dijo la canciller.

Son varias las dudas que han llegado a la canciller Rosa Villavicencio, tras el nuevo contrato de pasaportes. Foto: PRESIDENCIA

El problema es que, según se ha conocido, Surys, una filial de In Groupe, ha sido investigada por supuestos hechos de corrupción relacionados con la producción de pasaportes en Ucrania, lo que prendió las alarmas en Colombia.

Desde que se habló de firmar el contrato con Portugal, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, habló de su participación en ese proceso. “Queremos, y lo están haciendo, que nuestras compañías de seguridad de billetes conquisten nuevos mercados, que es lo que estamos haciendo entre Portugal y Francia al conquistar juntos Colombia”, dijo hace varios meses.

A eso se le suma que la Cancillería habría reconocido que no habría claridad en la cadena de custodia de los documentos que ya han ido llegando. “Sin embargo, según las recomendaciones de la Oaci, la Imprenta Nacional de Colombia (INC) ha implementado medidas de seguridad para custodiar y transportar las libretas”, dijeron.

Los nuevos pasaportes, que cuentan con un rediseño y 32 composiciones referentes a la cultura y la biodiversidad del país, como el cóndor de los Andes, los colibríes o las mariposas amarillas de Cien años de soledad, ya están siendo producidos, y según confirmó la ministra de Relaciones Exteriores, ya estarían siendo entregados.

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“Finalmente, la imprenta no controlará el proceso, porque seguiremos dependiendo de un tercero. Los contratos con el Estado son muy estrictos y lentos. La parte técnica no está comprobada ni tenemos certeza de que vaya a funcionar bien como venía funcionando. Queda claro que la información nunca ha dejado de ser del Estado, ni en un modelo público ni privado”, aseguró el senador Echeverry, quien dice que no encuentra un argumento de peso para que se cambie el modelo, mientras que sí se estaría poniendo en riesgo la eficiencia de un servicio que es esencial para los colombianos.

La producción de las libertas en manos de la Imprenta Nacional, en asociación con la Casa de la Moneda de Portugal, ya genera dudas. Foto: COLPRENSA

Ahora, el país está a la expectativa de que estas libretas puedan ser utilizadas sin ningún problema y que los colombianos continúen ingresando a los países que la requieran sin inconvenientes, con un nuevo modelo que estará centralizado en lo público, pero que ya genera dudas desde su producción.