SEMANA: En el Pacto Histórico dicen que ganarán en primera vuelta. ¿Cuál es la estrategia para conseguirlo?
MARÍA JOSÉ PIZARRO: Nos trazamos como proyecto político una ruta democrática, que hemos seguido a pesar de los obstáculos. No pudimos sortear el de la participación de Iván Cepeda en la consulta del 8 de marzo, pero entendemos que para nosotros las legislativas de ese domingo han sido nuestra primera vuelta. Estamos en un ejercicio de disciplina, de presencia en los territorios y ahora estamos en un momento de apertura con movimientos políticos y sociales, porque tenemos como prioridad a la gente de Colombia. Vamos por los votos de la gente de manera directa.
SEMANA: El Pacto fue el partido más votado y creció en curules, pero ahora quedan muchos retos. ¿Qué pasos darán hasta el 31 de mayo para cumplir ese objetivo?
M.P.: Venimos de un proceso de crecimiento fuerte, que la gente ha premiado por nuestra coherencia y disciplina política. No estamos en el escenario de la polarización. Hemos hecho un ejercicio de conciencia política del pueblo colombiano para que la gente entienda que está frente a dos visiones opuestas del desarrollo del país. En 2018 éramos tres congresistas y hoy somos más de 40. Eso quiere decir que la gente ha premiado un ejercicio de coherencia en todos estos años. Estamos en conversación con sectores de la conciencia liberal colombiana en un sentido más amplio. Estoy hablando de todo este pensamiento liberal que hoy no encuentra un lugar en el Partido Liberal, que desdibujó los ideales de quienes lo fundaron.
SEMANA: Ese es un mensaje directo a los liberales que estuvieron con Petro en 2022, más en un contexto en el que ya tienen a Juan Fernando Cristo, de En Marcha, que es de bases liberales, y otras fuerzas.
M.P.: Este es un mensaje a los liberales que sienten que el Partido Liberal no representa sus ideales.
SEMANA: ¿Cómo ve al Nuevo Liberalismo?
M.P.: Pasa exactamente lo mismo. Luis Carlos Galán planteaba toda una serie de banderas que hoy no se ven reflejadas en una alianza que existe por parte de quien dirige este partido, que es el hijo de Luis Carlos Galán, en una alianza con el Centro Democrático, el uribismo y el modelo de país que ellos defienden.
SEMANA: Iván Cepeda dice que la pelea no es contra Abelardo, ni contra Paloma, sino contra Álvaro Uribe. ¿Por qué dice eso si el expresidente no es candidato?
M.P.: Álvaro Uribe encarna una forma en la que se gobernó este país, no solo en los ocho años de su gobierno, también en el de Iván Duque. El neoliberalismo empezó a entrar con César Gaviria y ahí hay un modelo de país que dejó en la exclusión, en la marginalidad, a territorios enteros y a sectores importantes de la sociedad colombiana que no se sintieron identificados con la forma en que se gobernó en esos años y con las consecuencias de su programa de gobierno. Nosotros somos más cercanos al pensamiento liberal que hoy encarnamos. En nuestra fuerza política existe un lugar de reconocimiento para ese pensamiento y esos avances en términos democráticos que tuvo Colombia durante todos los gobiernos de corte socialdemócrata en el país.
SEMANA: Mencionó el crecimiento en el Congreso y eso habla de una estrategia que ustedes han estado aplicando en estos años. ¿La derecha no entendió su estrategia política y por eso sacaron ventaja?
M.P.: No entraré a valorar las comprensiones de la derecha porque son limitadas. Vamos a hablar de la forma en la que entendemos el ejercicio de gobierno y cómo nos relacionamos con la gente de Colombia, porque tenemos una relación sólida con los movimientos sociales y una comprensión del territorio. Cuando hablamos de desigualdad, no hablamos solo de la social, está también la territorial. Hay toda una serie de inversiones que se deben hacer para la transformación de los territorios. Entendemos que el ejercicio de gobierno no es solo desde las élites y en manteles, sino con la gente y la movilización social.
SEMANA: Francia Márquez representó esos territorios como fórmula vicepresidencial y ahora están con la senadora Aida Quilcué. ¿Qué relación tienen esas dos fórmulas?
M.P.: Creemos que tenemos que gobernar con la gente de Colombia. Los pueblos indígenas, más que los movimientos, han estado en las periferias del ejercicio del poder, y por eso una mujer que es la lideresa indígena más importante que tiene el país. Esto no es una decisión sobre cómo hacer en términos electorales para atraer al centro; lo nuestro es cómo hacemos, más bien, para demostrarle a la gente que nuestros compromisos seguirán siendo los territorios de Colombia. Eso es lo que representa Aida Quilcué, una mujer formada en la organización social que tiene un liderazgo de décadas.
SEMANA: Ustedes han hablado de una minga permanente. ¿Es una estrategia de presión electoral?
M.P.: Esa es una comprensión muy limitada de lo que es una minga.
SEMANA: ¿Qué es, entonces, una minga?
M.P.: Volvamos a la historia de nuestros ancestros. A lo largo de la historia de los pueblos, han existido distintas estrategias de organización cuando el Estado no cumple para poder materializar cosas que son básicas. Un convite campesino, por ejemplo, es cuando la comunidad se organiza para resolver una necesidad que tenga, como una vía o un acueducto comunitario. Una minga es exactamente eso: la estrategia, el camino y el encuentro entre los miembros de una comunidad indígena para alcanzar sus derechos cuando el Estado no ha cumplido.
SEMANA: Paloma Valencia se está mostrando como una candidata más cercana al centro, incluso con su fórmula, Juan Daniel Oviedo, y eso estaría generando su crecimiento en las encuestas. Esos sondeos muestran que en una segunda vuelta entre Cepeda y Abelardo sería Cepeda quien tendría la ventaja. ¿Una segunda vuelta de Cepeda contra Valencia podría representar una amenaza para la continuidad del cambio?
M.P.: Nosotros vemos una derecha dividida y en conflicto. Hacen toda serie de maromas para atraer sectores de centro y eso se ve absolutamente extraño. Quiero ver cómo van a resolver las diferencias cuando hablamos de los derechos de las diversidades sexuales, también sobre la paz, porque estamos frente a una persona que hizo trizas la paz, como Paloma Valencia, y una que votó por el sí, como Juan Daniel Oviedo. ¿Cómo resolver esas diferencias? La verdad, pienso que Oviedo está en el lugar equivocado. Tenemos un ejercicio de coherencia, seguimos por nuestro camino, no estamos mirando al lado todo el tiempo.
SEMANA: ¿No le preocupa si se crecen Abelardo o Paloma?
M.P.: No. Nosotros nos ocupamos, que es distinto, y hacemos el trabajo que tenemos que hacer. No estamos angustiados por lo que ellos hagan. Nosotros estamos ocupados en lo que vamos a hacer, en la ruta que nos hemos trazado, los diálogos serios alrededor de temas programáticos en los que encontramos inmensas coherencias, y no hablamos de proyectos radicalmente opuestos. Estamos en un camino de coherencia y eso es lo que premió la gente en las urnas en las elecciones del 8 de marzo; esa es la encuesta mayor. Hay gente que se disfraza de lo que no es para llegar al ejercicio del poder y eso solo demuestra una ambición personal.
SEMANA: Usted se hizo elegir en 2018 y 2022 bajo este sistema electoral, y el Pacto ganó el 8 de marzo con los softwares y el sistema que el Gobierno cuestiona. ¿Ve posible un fraude?
M.P.: ¿Qué nombre le ponemos al hecho de que en 2022 le trasladaran al Pacto Histórico 640.000 votos? Fue mediante un ejercicio de defensa jurídica que logramos alcanzar votos que antes eran nuestros y por eso decimos que es necesario realizar una auditoría seria a ese código fuente, que no se ha hecho. Por eso lo que hacemos es alertar al país de que eso no se ha hecho y que los riesgos siguen latentes.
SEMANA: ¿Por qué no la convence lo que ha hecho la Registraduría si el registrador Hernán Penagos ha dado pasos que ningún otro registrador había hecho, como mostrar el código fuente?
M.P.: Mostrar no es auditar. Nosotros planteamos nuestra diferencia frente a ello porque no han permitido una auditoría técnica, forense y robusta que pueda brindar tranquilidad a todas las fuerzas políticas. Seguiremos haciendo este llamado porque creemos que así se construye democracia y eso es un ejercicio de responsabilidad con la nación. No hablamos carreta, sino que demostramos con hechos que hay sentencias incumplidas y votos que no se cuentan como deberían.
SEMANA: Petro se hace elegir con la idea de un “cambio” e Iván Cepeda es la continuidad de ese “cambio”. Si Cepeda es presidente, ¿el “cambio” va a ser mayor? ¿Habrá un revolcón más grande?
M.P.: Proponemos que se cumplan los derechos sociales que promueve la Constitución Política. Hablamos de una revolución ética y eso implica una construcción de valores en la sociedad colombiana. Esto es un cambio en la mentalidad del país. Vamos a profundizar en términos económicos buscando que las empresas sigan teniendo rentabilidad sin que eso implique un sacrificio para contingentes de la sociedad colombiana. Queremos sanear los recursos públicos, que son problemas heredados de otros Gobiernos.
SEMANA: ¿La agenda es más ambiciosa?
M.P.: Necesitamos que lo que propusimos se cumpla. Vamos a seguir hablando de un gran acuerdo nacional como paso previo a cualquier acuerdo constituyente que nos podamos imaginar. Lo primero es ponernos de acuerdo y en eso seguiremos insistiendo en el Gobierno de Iván Cepeda.