SEMANA: Fue declarada insubsistente en la embajada de Colombia en Haití. ¿En qué condición está hoy?
VILMA ROCÍO VELÁSQUEZ (V.V.): Me llegó el decreto de insubsistencia el 18 de agosto y una circular donde se leía que la insubsistencia se hacía válida dos meses después. Averigüé con otros embajadores y me dijeron que seguía en funciones. Estoy trabajando, terminando, despidiéndome. Recibo mi sueldo. Y estoy trabajando más que nunca.
SEMANA: ¿Por qué no renunció el 7 de agosto? Todos los embajadores de Petro lo hicieron.
V.V.: No lo hice porque aquí nunca ha habido un auxiliar administrativo. Cuando tenía que renunciar, el 6 de agosto, salió el escándalo y la noticia que decía que yo tenía embolatados 500.000 dólares. Por eso no renuncié. Dije: “No, tengo que aclarar eso”. Quería que me declararan insubsistente para entregar todo. Y pedirle a la Cancillería que envíe a un auxiliar.
SEMANA: ¿Y no le han enviado el auxiliar?
V.V.: A la Cancillería le hice 60 solicitudes de ayuda en tres años. Entré en julio de 2023 y la primera solicitud la hice en septiembre. Decía: “Por favor, envíeme una persona”. Me han enviado dos y no saben hacer el trabajo. Ha tocado que se vayan. Han estado poco tiempo. He dicho que debe tener la capacitación para hacer su función. Y he sido pequeña empresaria, sé gerenciar y he hecho la administración: las compras, los pagos, recibir los dineros, manejar las cuentas.
SEMANA: ¿Qué pasó con los 500.000 dólares embolatados?
V.V.: Esa versión salió de Cancillería. Es una acusación internacional. Todo el mundo escuchó y tengo que aclararlo. Por eso, pido que me envíen un auxiliar y se suban al sistema todos los documentos. Todo está organizado en carpetas. La contabilidad son 13 o 14 papeles al mes: dos empleados, el agua, el café y ya. Todo se ha pagado por cheque. No hay la más mínima irregularidad en nuestro manejo y están diciendo que embolaté 500.000 dólares. Recibí un memorando de la Dirección Financiera (de la Cancillería) y me dijeron que debía entregar cuentas, archivos e informes en diez días o me enviarían a la Fiscalía. Es hostigamiento.
SEMANA: Hábleme de los más de 500.000 dólares pendientes de legalización…
V.V.: Hice la cuenta. Esta misión cuesta mensualmente 9.000 dólares. Ni porque sumen les da 500.000. Y si pusieron esa plata, pues se ha pagado el funcionamiento, los empleados, las casas, el carro, el agua y papel higiénico porque no se compra nada más. A nosotros nunca nos quisieron aprobar ni un dispensador de agua, ni las banderas para la residencia.
SEMANA: ¿Demandará al Estado?
V.V.: Tengo que defenderme porque no he hecho nada malo y debo limpiar mi honra. Le pedí a la Fiscalía que investigara. Debo considerar si demando, porque si no, ¿cómo me defiendo?
SEMANA: Dígame la verdad, ¿quiere dejar el cargo?
V.V.: Sí, lo quiero dejar. Estoy absolutamente agotada de tanto hostigamiento por parte de la Cancillería. Me han hecho la vida muy difícil. Hablé con mi hermana y me dijo: “Mire, en la casa, todo el mundo está contento porque termina ese trabajo porque estamos preocupados porque le puede pasar algo, ya que hay mucho hostigamiento”.
SEMANA: ¿De parte de quién?
V.V.: Me han abierto investigaciones por cualquier cosa. Pedí 60 veces que viniera un auxiliar a Puerto Príncipe a ayudarme; no me lo dieron y me mandaron a investigar por no hacer el trabajo. Eso es hostigamiento. Defenderme me costó miles de dólares. ¿Por qué? Soy embajadora. He hecho una función aquí de abrir la embajada, desde buscar la casa, abrir cuentas, contratar personal. Sola. Cuando llegué a Haití, esperé nueve meses para que me nombraran inicialmente cónsul. Gustavo Petro me mandó como embajadora, pero en la Cancillería, el entonces secretario general me dijo: “¿Usted sabe cuánto gana un embajador? No. Va para cónsul”. Y él decidió. Y dije: “Bueno”. Esperé nueve meses, me instalé en Colombia y me salió el decreto sin viáticos, sin pasajes, sin nada. Me dieron un decreto, pero no me dieron nada y ya me había gastado mis ahorros. Fui a donde la directora de Talento Humano, Silvia Carrizosa, le pregunté y me respondió: “Sí, fue un error, mejor no acepte el cargo”. Esa fue la primera lágrima que me sacó la Cancillería. Ese día dije: “Aquí no quieren que haya embajada en Haití”. Viajé a Puerto Príncipe sin un peso; dos amigos me prestaron para el pasaje. Me tocó dormir 15 días en un colchón, en el piso, además en un país en guerra. Eso es hostigamiento. A los 15 días de llegar recibí el primer requerimiento de Martha Patricia Medina, encargada de consulares, y era si había ido a la cárcel a ver a los presos colombianos capturados en Haití por la muerte del presidente Jovenel Moïse. Me empezaron a mandar cartas y me exigían resultados.
SEMANA: ¿Y qué pasó?
V.V.: En ese momento lo único que tenía aquí era un carro con un chofer; trabajaba desde una casita, con una mesa y una silla que compré. Se me perdió el computador en el aeropuerto cuando llegué y estuve cinco meses sin ordenador, sin un peso. Y cada 15 días me mandaban cartas preguntándome por los presos. Lo hacían cada dos semanas. En marzo de 2024 hubo en Puerto Príncipe una crisis muy fuerte de violencia y en consulares me dijeron: “Cierre y váyase”. No acepté. El señor que estuvo trabajando acá salió corriendo y se fue para República Dominicana. Como no me fui, hubo más hostigamiento: decían que no trabajaba, que no cuidaba a los presos, que no iba a la cárcel. Pero, ¿cómo iba a ir si tenía un carro normal y esa es una zona de guerra? No tenía un carro blindado. Pedí plata para arrendar un carro blindado. Me la dieron por primera vez. La segunda, me dieron lo del depósito (3.000 dólares), y no para el arriendo. Tenía nivel 7 porque aquí hasta a los autos blindados les dan bala. Desde la Cancillería han hecho una campaña violentísima en mi contra cada año.
SEMANA: ¿Quién no quería nombrarla?
V.V.: Álvaro Leyva vino, le gustó mucho lo que vio y me dijo: “Rápidamente abrimos la embajada”. Y pidió el beneplácito a Haití. Cuando llegó Luis Gilberto Murillo, todo paró. En una reunión, él me dijo: “Es que eso me crea problemas políticos”. No entendí. En 2025, cuando estaba Laura Sarabia, le pregunté por mi nombramiento. Entre agosto y septiembre abrieron la oficina.
SEMANA: Le reitero, ¿quién la persigue en la Cancillería? Deme nombres.
V.V.: Humberto Nieto, él está desde hace mucho tiempo en el Ministerio y creo que es una de las personas más nocivas. Yo sé que él tiene un poco de demandas penales. También Eliana Salguero, la señora que dicen que vendía seguros y fue directora de Talento Humano.
SEMANA: Estamos hablando de los cancilleres de Gustavo Petro, quienes, según usted, no querían nombrarla.
V.V.: Pues imagínese. Es una triste realidad. Pero lo que hubo con la Embajada de Haití fue un abandono institucional: nombraron a una persona y la dejaron ahí a la buena de Dios. Después me mandaron a un funcionario que no funcionó, se fue y volví a quedar sola un poco de tiempo.
SEMANA: Es decir, ¿el Gobierno Petro abrió la embajada, pero funcionó ‘a la buena de Dios’?
V.V.: Sí.
SEMANA: ¿Le dio las quejas a Petro?
V.V.: Hablé una vez con él y le dije.
SEMANA: ¿Cree que a Petro le faltó ayudarla más en la embajada?
V.V.: Sí, lo digo con tristeza.
SEMANA: ¿Cómo le pareció la cancillería de Yolanda Villavicencio?
V.V.: Fatal. Para mí todas fueron fatales. Nadie me dio lo que necesitaba para esta embajada. No nos tuvieron en cuenta. Hubo un abandono muy fuerte.
SEMANA: Conclusión: Todos los cancilleres de Petro “fueron fatales”
V.V.: Para mí, sí. Como misión, te respondo: sí. Ninguno de los tres (Yolanda Villavicencio, Laura Sarabia y Luis Gilberto Murillo)
SEMANA: La Procuraduría la suspendió temporalmente porque intervino en política, ya que habló de Iván Cepeda en un medio en Haití, en plena campaña presidencial.
V.V.: No conozco a Iván Cepeda. Traje a la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN), hicimos una semana de paz en Haití, me llamaron a una entrevista en televisión. Duró 57 minutos sobre la desmovilización en Colombia y, en el último minuto, el periodista me preguntó por mi país, que si Gustavo Petro se reelegiría. Expliqué que por la Constitución no podía, pero dije que Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico, creía que ganaría; que me parecía un buen hombre. Eso fue todo. Lo dije en creole. ¿A cuántas personas influí? Aquí hay 14 votantes colombianos. Lo asumí como una persecución.
SEMANA: Pero perdóneme, Cepeda era candidato del Pacto Histórico y pudo ganar.
V.V.: Pero lo dije en creole y la audiencia era haitiana. 40 segundos. Hay que evaluar si eso merecía el castigo tan fuerte que me pusieron. Primero, la vergüenza, mi honra. Humberto Nieto, de Talento Humano, me envió una circular donde me pidió que entregara todo. Mi residencia queda a 25 minutos de la oficina. No tengo carro propio acá. Y me tocó quedarme tres semanas encerrada en esa casa y casi no podía ni comprar comida, aislada. Uno acá no sale sin carro. Se entra de garaje a garaje.
SEMANA: Por último, ¿qué pasó con los presos colombianos capturados por la muerte del presidente haitiano?
V.V.: Se los llevaron esta semana a Estados Unidos. Nos enteramos por la prensa; inmediatamente empezamos a averiguar. Le pregunté al ministro de Justicia y me respondió que era verdad; me confirmó que ya habían salido rumbo a Estados Unidos.