Sebastián Díez lleva cuatro años al frente de Inexmoda, pero su relación con la institución y con la industria de la moda colombiana viene de tiempo atrás. Desde esa posición ha acompañado una agenda que en los últimos años ha buscado ampliar las fronteras del sector, desde la consolidación de Colombiamoda hasta nuevas apuestas de internacionalización. Ahora, en 2026, la institución suma un nuevo escenario a ese propósito: NexTech by Colombiatex, una feria dedicada a la tecnología y la innovación aplicada al Sistema Moda.
La primera edición se realizará del 22 al 24 de septiembre en Plaza Mayor Medellín y parte de una pregunta que, para Díez, resulta cada vez más difícil de aplazar: ¿cómo puede una industria de la moda reconocida por su creatividad mejorar sus procesos, ganar productividad y prepararse para competir en mercados internacionales?
La respuesta de Inexmoda apunta directamente a la tecnología.
De la exuberancia creativa al caos operativo
NexTech comenzó a gestarse hace dos años y, según explica Díez en conversación con SEMANA, nació como una extensión de la experiencia de Colombiatex, pero con una mirada puesta en los procesos tecnológicos que pueden transformar la cadena de valor.
El punto de partida es un diagnóstico que Inexmoda denomina “la teoría del caos”. “Colombia tiene una exuberancia creativa que tiene nuestro país en diseño, en creación de marcas, de conceptos, una efervescencia de marcas. Las marcas brotan de la tierra y tenemos un índice cultural y creativo supremamente alto. Pero esa es nuestra luz, y nuestra sombra es que estamos expuestos a un caos operativo”, explica Díez.
El contraste también puede observarse en las cifras que comparte el director de Inexmoda. En Colombia existen alrededor de 85.000 empresas constituidas dentro de la industria de la moda. De ellas, solo 16.000 son personas jurídicas, mientras que el resto corresponde a personas naturales. En materia de internacionalización, el panorama también revela una brecha: durante los últimos cinco años, 450 empresas intentaron exportar y únicamente 90 lograron sostener sus exportaciones.
Para Díez, esos datos evidencian problemas en los procesos, el control y la estructura de las cadenas de valor. Por eso considera que la internacionalización no puede depender únicamente de la creatividad o de la capacidad de crear productos atractivos. “Para dar el salto a los mercados internacionales tenemos primero que sofisticar la cadena de valor. Y aquí es donde la tecnología, la maquinaria y la automatización tienen todo el sentido y van a ser la base fundamental para que este sector pueda escalar en el tiempo”, señala.
Una feria que mira más allá de las máquinas
NexTech no estará concentrada exclusivamente en la maquinaria tradicional de confección. La apuesta de Inexmoda es mostrar que la transformación tecnológica atraviesa prácticamente todos los eslabones de una empresa de moda.
Producción, logística, abastecimiento, distribución, talento humano, ciberseguridad, comercio electrónico, relación con los consumidores, sistemas de fidelización, diseño e inteligencia artificial hacen parte de esa conversación.
La primera edición contará con 110 expositores, de los cuales, según Díez, alrededor del 80 por ciento son empresas colombianas de base tecnológica. Para Inexmoda, el dato tiene una lectura adicional: la feria no solo pretende mostrarle tecnología a la industria de la moda, sino también evidenciar que Colombia está desarrollando soluciones propias en software e inteligencia artificial.
La feria estará distribuida en dos pabellones de Plaza Mayor Medellín. Allí convivirán la maquinaria que hace parte de la base productiva tradicional del sector con una mirada hacia la automatización, el software, el retail y la inteligencia artificial.
“Esta va a ser una feria que va a mostrar que Colombia es un país de moda, pero que también es un país que se está volcando a ser un país de base tecnológica. Queremos empezar a acercar tecnologías, métodos de software, inteligencia artificial y herramientas con las que la industria pueda sofisticar la cadena de valor y sus procesos”, afirma Díez.
La apuesta también tendrá un componente de innovación desarrollado junto con Ruta N, que participará en un hall de innovación. A esto se suma un set de conocimiento de Inexmoda, concebido como un espacio para discutir casos de éxito, estrategias y formas de implementar herramientas tecnológicas en las empresas.
El encuentro, además, tendrá una periodicidad distinta a la de otras ferias del sector. NexTech será bienal. La decisión responde a que las tecnologías, a diferencia de los textiles o insumos que las empresas necesitan de manera recurrente, implican procesos de evaluación, inversión e implementación más largos.
Cuando el operario se convierte en operador
Para Díez, esta feria “lo que va a hacer es un reskilling de los oficios. Pasamos del concepto de operario a operador de máquina. Pasamos del concepto de diseñador de modas a ser un diseñador y curador, porque tiene que curar el trabajo con la inteligencia artificial”, explica.
La necesidad de avanzar en esta dirección también está relacionada con los cambios demográficos y económicos de la región. Díez señala que entre 2015 y 2025 la mano de obra que opera en el sector de la moda cayó 17 por ciento y anticipa que la tendencia continuará. No interpreta este fenómeno como la desaparición de los empleos, sino como una transformación de los oficios.
En los últimos cinco años, explica, 15 millones de personas se han incorporado a la clase media en América Latina. El crecimiento de la capacidad adquisitiva trae consigo consumidores más exigentes, pero también modifica las expectativas laborales y la estructura de las economías. “No es que los empleos estén desapareciendo, es que los oficios cambian. Entonces, ahí es donde tenemos que hacer que la tecnología y la automatización le ayuden a este sector a cambiar el perfil y a ir evolucionando con ese reskilling que está haciendo América Latina”, afirma.
La conclusión para Inexmoda es que la creatividad y la tecnología no deben entenderse como caminos separados. El reto está precisamente en conseguir que ambas capacidades se encuentren.
Colombia, además, no parte de una posición de liderazgo en desarrollo tecnológico frente a los grandes productores mundiales. Díez menciona a Taiwán, Corea del Sur, China e India como referentes de desarrollo tecnológico y plantea que esos actores pueden comenzar a conectarse con las empresas latinoamericanas a través de espacios como NexTech.
El reto de caminar al lado de los empresarios
Para Díez, NexTech también representa una evolución en la manera en que Inexmoda entiende su papel dentro de la industria. “Inexmoda tiene que caminar del lado de la estrategia de los empresarios del sector. Eso es fundamental. Tiene que entender las necesidades, entender la gran responsabilidad que tiene de visionar hacia dónde va a caminar este sector en el futuro, dónde puede competir Colombia y acompañar a los empresarios a cumplir ese objetivo”, sostiene.
Ese acompañamiento, agrega, requiere curiosidad, escucha y una mirada permanente sobre lo que ocurre en otros mercados. Colombia, advierte, no puede competir necesariamente en los mercados masivos, sino que debe encontrar oportunidades en nichos específicos. Para llegar a ellos, dice, es necesario comprenderlos profundamente.
En ese contexto, NexTech no es solamente una nueva feria dentro del calendario de Inexmoda. Es también una declaración sobre el tipo de industria que Colombia necesita construir si quiere sostener su proceso de internacionalización: una industria capaz de conservar su identidad creativa, pero con procesos cada vez más sofisticados.
Díez reconoce que la agenda implica una responsabilidad creciente, pero también encuentra en ella una motivación personal. Su liderazgo, asegura, no ha estado orientado por los reconocimientos que ha recibido, sino por el trabajo y por el gusto por la industria. “Yo siempre he pensado que el trabajo habla por uno. El trabajo tiene que hablar por uno, esa es tu mayor carta de presentación. Y siempre he pensado que los cargos no son los que hacen las personas. Son las personas las que hacen los cargos”, afirma.
En 2026, mientras la moda colombiana continúa buscando nuevos mercados y escenarios internacionales, la discusión cambia de escala. Ya no se trata únicamente de qué diseñar, qué vender o dónde mostrarlo. También está en juego cómo producir, cómo administrar, cómo conocer al consumidor y cómo formar al talento que hará posible esa transformación.