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La historia detrás de la moda en las posesiones presidenciales: de Nohra Puyana de Pastrana a Ana Lucía Pineda

La posesión presidencial de Abelardo De La Espriella y de la primera dama Ana Lucía Pineda volvió a demostrar que la moda trasciende a la estética y permea las esferas políticas.

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8 de agosto de 2026 a las 3:33 a. m.
Una historia hay detrás de la moda en las presidenciales. Abelardo De La Espriella elegantemente vestido con su esposa e hijos el día de la posesión presidencial.
Una historia hay detrás de la moda en las presidenciales. Abelardo De La Espriella elegantemente vestido con su esposa e hijos el día de la posesión presidencial. Foto: SEMANA

La Arena USC en Cali fue el escenario donde el nuevo Gobierno de Abelardo De La Espriella inició oficialmente su mandato. Mientras la banda presidencial concentró la atención política, otro lenguaje silencioso, pero igual de poderoso, volvió a instalarse en el centro de la conversación: la ropa.

Ana Lucía Pineda, primera dama de la república, llegó a este momento precedida por una imagen construida sobre la sobriedad y el respaldo a la moda nacional. Lució un set de dos piezas color palo de rosa de la diseñadora colombiana Silvia Tcherassi.

Familia de Abelardo De La Espriella el día de la posición del presidente en Cali. Traje formal Arturo Calle fue el usado por el mandatario
Familia de Abelardo De La Espriella el día de la posición del presidente en Cali. Traje formal Arturo Calle fue el usado por el mandatario Foto: AP Photo/Santiago Saldarriaga

Mientras tanto, Abelardo De La Espriella usó un traje formal hecho a la medida por la marca Arturo Calle. La banda presidencial fue confeccionada por el maestro nariñense Luis Abel Delgado, conocido como ‘el sastre de los presidentes y los papas’. La banda fue confeccionada en satín y oro y mide 60 centímetros de largo por 12 centímetros de ancho.

La decisión del nuevo presidente y la primera dama de Colombia conecta con una tradición que durante las últimas décadas ha privilegiado el diseño colombiano en uno de los escenarios de mayor exposición pública. Al respecto, SEMANA conversó con Pilar Castaño, asesora especializada en moda, y Kika Rocha, directora de Moda y Belleza de People en Español.

Pilar Castaño, experta en moda de Colombia
Pilar Castaño, experta en moda de Colombia Foto: Grupo Éxito

Vestir también es gobernar

La historia reciente de las posesiones presidenciales demuestra que las primeras damas han entendido el vestuario como una herramienta de representación nacional. En 1998, Nohra Puyana de Pastrana protagonizó uno de los episodios más recordados. Según Kika Rocha, “ella tenía listo un vestido de Christian Dior y decidió no usarlo. Dijo: ‘No, no me voy a vestir de Christian Dior; me voy a vestir de colombiano’. Para mí, Nohra es una de las primeras damas que más recuerdo. Ella tomó esa decisión teniendo en sus manos la posibilidad de vestirse con una gran casa internacional y prefirió un diseñador colombiano”, recuerda Rocha.

La experta explica que ese gesto tuvo un significado más amplio que una elección estética. “Antes uno pensaba que había que vestirse de un diseñador extranjero para mostrar estatus. Ella rompe ese camino. Se viste de colombiano y eso era muy importante en una época en la que todavía no existía toda la cantidad de diseñadores que hay hoy”.

Silvia Tcherassi en la posesión presidencial
El imponente ‘total look’ de Silvia Tcherassi en Cali que acaparó las miradas en la posesión presidencial

A partir de entonces, la moda colombiana empezó a ocupar un lugar cada vez más visible en las ceremonias de Estado. Lina Moreno eligió diseños de Amelia Toro y construyó una imagen marcada por elementos nacionales como las orquídeas y las mochilas. Según Rocha, su relación con la moda no estaba basada en la búsqueda de protagonismo, sino en una representación coherente con su personalidad. “Lina Moreno era totalmente distinta. Era una mujer supremamente discreta. La moda no le importaba en el sentido de convertirla en una prioridad. Su misión no era ser una persona fashionista”, explica.

La llegada de María Clemencia Rodríguez de Santos marcó otro momento relevante. Para Rocha, ella transformó la manera en que las primeras damas proyectaban la moda colombiana hacia afuera.

Tutina de Santos, con un diseño de Johanna Ortiz, y Juan Manuel Santos, con un traje de Arturo Calle.
Tutina de Santos, con un diseño de Johanna Ortiz, y Juan Manuel Santos, con un traje de Arturo Calle. Foto: COLPRENSA

“En comunicaciones internacionales, ella era la dama de la moda. Después de ella, nadie. Coincide además con un momento muy importante porque aparecen las redes sociales y una cantidad de temas que impulsan muchísimo más su imagen”, afirma.

Para las posesiones de Juan Manuel Santos, Tutina de Santos llevó diseños de Isabel Henao y Johanna Ortiz, incorporando marcas colombianas a un estilo personal que ya estaba definido. “Ella no estaba disfrazándose para nada ni estaba cambiando quién era. Lo que hizo fue incorporar a su estilo personal las marcas colombianas que reforzaban esa identidad. No se fue a disfrazar de Colombia porque sí; sabía encontrar exactamente qué era lo que iba con su estilo”, agrega Rocha.

El emotivo momento en que 'el señor de la panela' impuso la banda presidencial a Abelardo De La Espriella
Emotivo gesto en la posesión: el Señor de la Panela le ajusta la banda presidencial a Abelardo De La Espriella

Imagen presidencial con plataforma

La presencia de diseñadores nacionales continuó con María Juliana Ruiz, quien eligió un diseño de Silvia Tcherassi, y con Verónica Alcocer, quien utilizó una creación de Virgilio Madinah con referencias al Caribe colombiano, artesanías y detalles de filigrana.

Para Rocha, este último caso demuestra que la intención simbólica debe estar acompañada por una ejecución adecuada. “Vestirse de colombiano no siempre garantiza un acierto. El diseño tenía cosas divinas: botones de filigrana de oro, elementos que representaban su origen caribe, telas colombianas y artesanías. Había muchísimos elementos simbólicos”, analiza.

Sin embargo, considera que la puesta en escena terminó afectando el resultado. “Lo que pasó fue que no funcionó la puesta en escena. En el momento en que apareció con esa capa, inmediatamente todo el mundo pensó en el papa. Ahí fue donde todo se dañó”.

Verónica Alcocer usó un diseño de Virgilio Madinah y Gustavo Petro, de Sastrería Marsanti.
Verónica Alcocer usó un diseño de Virgilio Madinah y Gustavo Petro, de Sastrería Marsanti. Foto: Presidencia

La reflexión de Rocha apunta a una idea central: la moda institucional no se trata únicamente de reunir símbolos nacionales, sino de construir un mensaje visual coherente.

Con Ana Lucía Pineda comienza ahora un nuevo capítulo dentro de esa historia. Según Kika Rocha, su relación previa con el mundo de la moda puede convertirse en una oportunidad para proyectar el talento colombiano desde una perspectiva económica y cultural. “Creo que ella está usando su imagen como una plataforma económica, y eso me parece muy bonito. Está ayudando a Colombia desde un punto de vista económico y cultural, porque la moda forma parte de nuestra cultura, pero también puede impulsar la economía”, afirma.

Para Rocha, la nueva primera dama tiene la posibilidad de ampliar el papel tradicional de estas figuras: pasar de mostrar diseñadores colombianos a convertirse en una promotora de la industria. “Las primeras damas anteriores mostraban un diseñador, lo daban a conocer, pero creo que ella está impulsando algo más grande: está promoviendo a Colombia como una potencia de moda”, concluye.

Pilar Castaño, asesora especializada en moda.
Pilar Castaño, asesora especializada en moda. Foto: Externos Colprensa

Pilar Castaño coincide: “Ella ha demostrado hasta hoy sobriedad, coherencia y actitud, siempre vestida con moda colombiana. Será definitivamente una imagen joven y fresca que va a representar a nuestro país para el mundo”.

Asimismo, asegura que “no hay una segunda oportunidad para una primera impresión, y eso es lo primero que debe tatuarse en la frente una mujer que se convierte en pública y que está en el ojo de todos los colombianos a partir del 7 de agosto. La imagen entra en segundos al disco duro de cada persona y acompaña para siempre un momento histórico”.