Los pueblos de Boyacá se han consolidado en destinos imperdibles en Colombia por varias razones, entre ellas, su riqueza histórica y cultural, su arquitectura colonial bien conservada, paisajes naturales impresionantes y la hospitalidad única que ofrecen, reconocida globalmente.
Además, su cercanía a Bogotá los hace ideales para escapadas cortas, brindando escenarios mágicos para descansar, divertirse y explorar sus tierras fértiles, donde se cultivan papa, yuca, maíz, cebada y una gran diversidad de frutas.
En el municipio de Floresta, por ejemplo, resaltan especialmente los cultivos de uva y uchuva, con las que se producen vinos de excelente calidad, señala el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).
Por ello, si estas frutas están entre sus favoritas, esta población boyacense puede considerarse un destino imperdible que vale la pena visitar, a solo 74 kilómetros de Tunja, capital del departamento.
Otras razones para visitar Floresta, Boyacá
Esta población, que en su pasado era conocida bajo el nombre de Tobasía −una expresión que en lengua muisca significa “lugar donde nace un río”−, cuenta con varios sitios de interés turístico, entre ellos la iglesia de la Inmaculada Concepción y la capilla de la Virgen del Amparo de Tobasía, dos templos imperdibles para quienes viajan por Boyacá con el objetivo de realizar turismo religioso.
Para los amantes de la aventura y la naturaleza, hay otros rincones mágicos para descubrir durante su visita a este encantador pueblo, como las cuevas de Monticelo, las ermitas del Llano Mogollón y el parque principal, considerado uno de los más bonitos del departamento.
No obstante, si la idea es conocer de cerca la cultura y tradiciones de su gente, se recomienda visitar Floresta justo en la época cuando se realizan las fiestas de la Virgen de la Salud y el Aguinaldo Florestano, dos eventos que reúnen a la comunidad cada año.
Un dato curioso de este destino que merece destacarse es que alberga un pájaro conocido como “jaqueco” y, debido a su característico pecho amarillo, sus habitantes son apodados “los bucheamarillos”.
Aunque este sobrenombre suele despertar curiosidad e incluso algunas sonrisas entre los visitantes, lo cierto es que los pobladores de Floresta se distinguen por su amabilidad y espíritu emprendedor, cualidades que los convierten en hábiles comerciantes y hacen de este lugar un destino imperdible.
Sobre el origen de su nombre actual, y con el que es conocido desde hace varios siglos, se dice que hace alusión a las numerosas flores que cubrían el paisaje de la zona.