Gracias a su combinación de paisajes naturales, arquitectura colonial muy bien conservada, su importante legado histórico y su vibrante cultura marcada por la artesanía y la gastronomía, los pueblos de Boyacá se consolidan como destinos imperdibles para recorrer durante un viaje por Colombia.
Entre esos lugares llenos de encanto, se encuentra el municipio de Covarachía, un rincón boyacense conocido por ofrecer vistas privilegiadas de dos icónicas formaciones geográficas que ostenta la cordillera Oriental: la Sierra Nevada del Cocuy y el Cañón del Río Chicamocha.

De acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr), por su relieve montañoso y quebrado, Covarachía dispone de múltiples picos y miradores naturales desde donde se aprecian, en todo su esplendor, estos dos sitios de interés.
Además, señala que entre los puntos más visitados se encuentra el Alto de la Virgen de Fátima, un lugar de peregrinación y parada obligada para quienes buscan capturar impresionantes panorámicas del paisaje.
Su pequeño casco urbano invita a recorrerlo con calma y a disfrutar de la calidez de su gente, reconocida por su hospitalidad.
Para quienes buscan conocer más sobre su cultura, se recomienda participar en sus celebraciones tradicionales en honor a San Luis Beltrán y la Virgen del Carmen, que cada año reúnen a la comunidad.

¿Por qué se dice que es la ‘tierra del Sol y de la Luna’?
Según explica la Gobernación de Boyacá en su página web, Covarachía es conocida como la ‘tierra del Sol y de la Luna’ principalmente por la etimología de su nombre, que en lengua muisca significa ‘Cueva de la Luna".
Sin embargo, este apelativo se complementaría al mencionar al Sol debido a la cosmovisión muisca, donde tanto este astro (Sué) como la luna (Chía) tenían un papel central.
Adicionalmente, haría alusión a su geografía cálida e imponente, marcada por los paisajes del Cañón del Río Chicamocha, que refuerzan el carácter único y llamativo de este municipio boyacense.

En Covarachía, la vida gira en torno al campo, donde las actividades agropecuarias forman parte esencial de su identidad. Sus paisajes están marcados por cultivos tradicionales como tabaco y fique, junto con productos como piña, yuca, maíz, tomate, melón y diversos frutales, que reflejan la riqueza y diversidad de su entorno rural, destaca la Alcaldía Municipal.
Allí las artesanías hacen parte esencial de sus expresiones culturales, cobrando especial valor como complemento económico y creativo, elaboradas en muchos casos por mujeres de la comunidad, quienes mantienen vivas las tradiciones locales.
