El aplazamiento del llamamiento a juicio y una posible captura de los seis congresistas involucrados en el escándalo de corrupción de la UNGRD dejó algo claro en la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia: graves fisuras entre los magistrados que la conforman.

SEMANA confirmó que durante los dos días en los que los togados se encerraron a definir la suerte de los parlamentarios hubo fuertes enfrentamientos, vainazos y hasta reclamos entre ellos. Uno de los más molestos fue Misael Rodríguez, cuya ponencia pretendía la captura de los políticos ad portas de las elecciones del 8 de marzo. Él pensaba que tenía el respaldo mayoritario de la Sala, pero no fue así. La votación quedó 3-3 y ahora en manos de los conjueces Alfredo Rey Córdoba y Javier Fonseca.
