El llamado a imputación de cargos a Calarcá, jefe de una de las disidencias de las Farc, por parte de la Fiscalía el próximo 5 de mayo promete ponerles punto final a las negociaciones entre el Gobierno Petro y el jefe de ese grupo criminal. Calarcá cambió de número telefónico y se internó en las profundidades del Caquetá, huyendo de la justicia. La única persona que tiene contacto con él es Gloria Quiceno, jefe de la mesa de negociación, quien se vio con Calarcá en Semana Santa.

Sin embargo, de ahora en adelante, las comunicaciones serán más complejas, dado que para llegar al sitio donde él se encuentra se debe viajar durante horas en carro y lancha. La presencia de observadores internacionales de Noruega, Irlanda y Holanda, entre otros, es cada vez más compleja. A Petro le quedan cuatro meses de presidente y las conversaciones van en el séptimo ciclo.
