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Vacuna monodosis de Sputnik Light: esta es su efectividad contra la covid-19

Antes de aprobar su uso en mayo de este año, el medicamento había arrojado un 79,4 % de efectividad en los estudios clínicos.


Después de varios meses de pruebas, el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) informó este miércoles que la vacuna rusa de una sola dosis contra el coronavirus tiene una efectividad del 93,5 %, luego de analizar los resultados de la campaña de vacunación en Paraguay, en donde se probó la Sputnik Light.

Antes de aprobar su uso en mayo de este año, el medicamento había arrojado un 79,4 % de efectividad en los estudios clínicos; sin embargo, estos nuevos datos recolectados por el Ministerio de Salud son una buena noticia para el mundo en general, ya que la monodosis aumentó su eficacia unos 14 puntos porcentuales.

Los datos se recogieron después de analizar los resultados de más de 320.000 personas que recibieron el fármaco en el país sudamericano entre mayo y finales de julio.

“El uso de la vacuna de un solo componente Sputnik Light permite a las autoridades paraguayas acortar los períodos de vacunación de la población y acelerar la consecución de la inmunidad colectiva”, señaló el director del RDIF, Kirill Dmitriev, a través de un comunicado.

Los datos también indican un alto perfil de seguridad de Sputnik Light:

  • Sin eventos adversos graves asociados con la vacunación;
  • Sin muertes relacionadas con la vacunación;
  • Ningún caso de trombosis de la vena cerebral (TVC) después de la vacunación;
  • Ningún caso de síndrome de Guillain-Barré (GBS) después de la vacunación;
  • No hubo casos de síndrome de extravasación capilar después de la vacunación;
  • No se informaron casos de miocarditis o pericarditis.

“Como lo demuestran los datos del Ministerio de Salud de Paraguay, así como de otros países del mundo, Sputnik Light tiene un alto perfil de seguridad y una de las mejores cifras de eficacia en comparación con muchas vacunas de dos inyecciones“, indicó el funcionario ruso.

Gracias a su seguridad y eficacia, la vacuna Sputnik Light de un solo componente se utiliza ahora de forma independiente y también se estudia en combinación con vacunas de otros productores en varios países.

El enfoque de refuerzo heterogéneo (“combinación de vacunas” que utiliza el serotipo 26 de adenovirus humano como primer componente y el serotipo 5 de adenovirus humano como segundo componente) fue el núcleo de Sputnik V, la primera vacuna registrada en el mundo contra el coronavirus.

Con este enfoque demostrando ser exitoso en la creación de una inmunidad más prolongada y duradera contra el coronavirus, el RDIF tomó la iniciativa de concretar asociaciones con otros productores de vacunas para realizar estudios conjuntos de una combinación del primer componente de Sputnik V con vacunas extranjeras.

En este sentido, se está estudiando su uso en combinación con otros fármacos. Así, ya se han obtenido resultados preliminares de seguridad del primer estudio clínico del uso combinado de Sputnik Light y AstraZeneca en Azerbaiyán, que arroja ausencia de efectos adversos graves. Así mismo, también en Argentina se está llevando a cabo una investigación que evalúa el uso combinado de la monodosis con los medicamentos de AstraZeneca, Sinopharm y Moderna.

Ventajas clave de Sputnik Light, según el Centro Gamaleya:

  • Sputnik Light es el primer componente (serotipo de adenovirus humano recombinante número 26 (rAd26)) de Sputnik V, la primera vacuna registrada del mundo contra el coronavirus.
  • Sputnik Light ha demostrado su eficacia contra todas las nuevas cepas de coronavirus, como lo demostró el Centro Gamaleya durante las pruebas de laboratorio.
  • Sputnik Light es compatible con los requisitos estándar de almacenamiento y logística de vacunas.
  • La vacuna Sputnik Light se basa en una plataforma de vectores adenovirales humanos bien estudiada que ha demostrado ser segura y eficaz, sin efectos secundarios a largo plazo, como se confirma en más de 250 ensayos clínicos realizados a nivel mundial durante las últimas dos décadas (mientras que la historia del uso de adenovirus humanos en el desarrollo de vacunas comenzó en 1953).