Fernando Botero, uno de los artistas de mayor relevancia en la historia del arte colombiano, con sus figuras voluminosas, logró posicionar a Colombia en un lugar privilegiado en el panorama artístico mundial.

Botero, nacido el 19 de abril de 1932, se consolidó como uno de los artistas más importantes de Colombia y un referente latinoamericano que ha cautivado a millones de apasionados por el arte en el mundo entero.

Su cosmovisión particular y sus cuadros, que reflejan en muchos casos la idiosincrasia del país que lo vio nacer, son sin duda uno de los patrimonios más valiosos que tiene el país cafetero.
Aunque Botero falleció en el 2023, dejó un legado que trascenderá en el tiempo y las generaciones. Además, sus obras siguen circulando entre colecciones, alcanzando de igual modo precios sorpresivos en subastas que llaman la atención.
El pasado 18 de marzo se remató un Botero en la casa de subastas bogotana Lefebre. La obra, ejecutada por el genio antioqueño en el año 1961, aunque de pequeñas dimensiones —24.3 x 18.8 cm—, alcanzó la cifra de 70 millones de pesos colombianos como precio de remate, sin embargo, el valor total con comisión asciende a los 86.100.000.

La obra, realizada sobre papel, hace parte de la serie Burundún Burundá, ejecutada por Botero, y en ella se demuestra su “poderío creativo” en una pieza en blanco y negro, según lo citado por Lefebre del crítico Walter Engel para obras de esta naturaleza.
La directora de Lefebre, Catalina Martínez, compartió con SEMANA detalles de la importante obra rematada. Martínez indica que esta pieza permite situarse en “un momento temprano y fundamental del maestro”, aseverando del mismo modo que hace parte de esas exploraciones propias de los artistas, y se demuestra en ella cómo utiliza “el dibujo como herramienta crítica y narrativa”.
Aunque una obra de Botero ya de por sí es interesante, esta en particular hace parte de “las ilustraciones creadas para el célebre texto satírico El Gran Burundún-Burundá ha muerto de Jorge Zalamea”, como una mordaz crítica al autoritarismo y al poder en América Latina.

La directora, refiriéndose a la obra, precisa que “Botero desplegaba una técnica de pinceladas expresivas, construidas en matices y cargadas de intención política”. Aunque el pintor antioqueño es reconocido mundialmente por sus figuras voluminosas, “esta obra fue creada antes del volumen expansivo” por el que se conoce al artista.
Sin embargo, en esta se encuentra “un lenguaje más directo, casi constante, donde la figura en la caricatura se convierte en un vehículo de denuncia”. La importancia de esta obra radica en “entender la evolución de uno de los artistas más importantes del arte latinoamericano”.

En Singapur se inauguró la exposición más grande hecha hasta el momento del colombiano, en la que se incluyen 140 obras de diferentes formatos, entre ellas 10 esculturas monumentales.
Fernando Botero Zea, hijo del pintor y copresidente de la Fundación Fernando Botero, en una entrevista con SEMANA, mencionó que esta exposición “abarca todos los temas que él pintó y sobre los cuales trabajó a lo largo de setenta años de carrera profesional”.

Para Martínez, el mercado de piezas de Botero ha alcanzado altas sumas debido también a “las exposiciones que se han realizado en Europa y en Asia”, lo que lo posiciona “como un artista latinoamericano fuerte”.
En términos de inversión, Botero “no genera una incertidumbre económica”, lo que puede resultar atractivo para las personas que quieren resguardar su patrimonio en arte.
