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| 10/25/2018 11:48:00 PM

Barry Adamson, el hijo oculto de Manchester que unió música y cine, habla con Semana

Tocó en Nick Cave and the Bad Seeds, compartió escenario con Iggy Pop, camerino con Ian Curtis y orinal con Joey Ramone. Aportó a Lost Highway y Natural Born Killers. Ahora lanza 'Memento Mori', la retrospectiva de un maestro desconocido.

Entrevista con Barry Adamson el hijo de la Manchester del cine y la música "Con un cuerpo de trabajo así valía la pena publicarlo, y que ahora la gente pueda decir "Lo conozco", o "Nunca he escuchado de él, quizás es hora de conocerlo", Barry Adamson. Foto: Lee Jeffries

Ha hecho música con grandes precursores, ha compuesto bandas sonoras para películas que no existen y para cineastas como David Lynch (Lost Highway), Oliver Stone (Natural Born Killers) y Danny Boyle (The Beach). Barry Adamson puede no ser el nombre conocido, pero sí es el hombre recorrido cuyas anécdotas revelan una época y una curiosidad artística sin ataduras. Suena más joven de lo que es y no sorprende, su espíritu no parece envejecer. Esto compartió con Ociorama y con Semana.

OCIORAMA: Hola Barry, en Colombia poco se sabe de su trabajo pero solo basta escudriñar un poco para saber que creció como artista y persona en Manchester, que la ciudad lo forjó...

Barry Adamson: Como dices, Manchester es una ciudad muy inspiradora para la música, mucha gente produjo grandes cosas y siempre hay una sed de armar escena, de involucrarse en distintos tipos de música. Crecí entusiasta y escuché de todo lo que había, soul, rock y pop, y desde Manchester hice parte de una era New Age que empezaba con Magazine. Luego conocí a Nick Cave y toqué unos shows con The Birthday Party (banda que Cave creó en 1979 y fue hasta 1983) y luego con los Bad Seeds (que Cave creó entonces). Todo sucedió pues estaba en el lugar correcto en el momento correcto...

Ociorama: Hacer parte de una época tan creativa y efervescente es una fortuna, y sabemos que habló con Ian Curtis, y compartió camerino con Morrissey... ¿lo golpea el paso del tiempo? ¿Qué siente al escuchar, digamos, un disco nuevo de New Order?   

B.A.: Es una historia extraña, pensar en eso me transporta a momentos y espacios, y todos parecen unirse. En un momento estoy en un camerino con Ian Curtis... al siguiente recuerdo, antes de un show de televisión, ir al baño y de repente ver hacia el lado y notar unos tenis Converse gigantes... y subir la mirada y encontrarme con Joey Ramone y sus más de dos metros de altura, y desde allá arriba me mira y me dice "¿Estás bien, chico?". Y le digo, "Sí, estoy bien..."... y al siguiente salgo de un un escenario con Iggy Pop y le pregunto "¿Qué canción tocamos de Encore?". Él responde "Dog, Fun, Eye", y pienso "Mierda, voy a tocar I Wanna be your Dog, voy a tocar No Fun, voy a tocar TV Eye"... de repente estoy con los Bad Seeds, tocando From Her to Eternity, y pienso "Esto es lo más increíble que he escuchado"... Soy un hombre afortunado, muy afortunado...  

Ociorama: Y todas estas experiencias pavimentan su ruta, pues no se quedó en eso y comenzó a producir arte en distintas facetas, música, fotografía. Hablamos pues recién saca una retrospectiva de su música, Memento Mori. ¿Alguna conclusión sale de mirar hacia atrás y ver su cuerpo de trabajo?

B.A.: Todo esto que mencioné sirvió de inspiración, fue el fuego. Y ahora llegué a este lugar, a mis 60 años, y pensé "Quizás es hora de detenerme, hora de mirar a estos 40 años de música y sacar algo" y la conclusión es que no me detuve. El proyecto me inspiró a seguir. Las experiencias que he vivido me formaron y también me dieron una especie de coraje que me empujó a hacer cosas, "¿quieres hacer música para películas?, ¿quieres hacer canciones con raíces pop y soul y rock y blues y mezclar todo eso como nunca nadie lo ha hecho?". Y con un cuerpo de trabajo así valía la pena publicarlo, y que ahora la gente pueda decir "Lo conozco", o "Nunca he escuchado de él, quizás es hora de conocerlo".

Ociorama: Es curioso como su nombre es desconocido por muchos, pero al averiguarlo revela un artista que ha estado en muchos cruces de caminos interesantes. No temió saltar al ruedo con una banda sonora para una película inexistente, y le fue bastante bien, cuéntenos sobre este proyecto.  

B.A.: Parecía una idea extraña, pero el buen ‘timing‘ sirvió. En ese entonces las bandas sonoras estaban relegadas a una esquina lejana de la discotienda, ahora hay mucho más interés y es muy fácil escuchar bandas sonoras por streaming. Creo que me ubico en el comienzo de ese cambio. Pensé que, como pieza artística, valía usar la imaginación para armarse su propia película y llegué a esa idea luego de escuchar un mixed tape de bandas sonoras y proyectar mis propias imágenes en mi cabeza. Así nació Moss Side Story, y creo que la gente lo recibió bien, le propuso algo interesante.

Ociorama: Y ese trabajo lo puso en el radar de directores de cine de mucho peso, Oliver Stone, Danny Boyle... y David Lynch se puso en contacto con usted, ¿cómo se dio esta colaboración?

B.A.: Fue muy extraño. Estaba en esta misión de hacer esta música para películas, pero era difícil entrar al círculo sin tener algo para mostrar. Entonces hice algo y se regó la voz. El primero en interesarse por mi trabajo fue un director inglés que hacía hermosas películas de arte, y luego algunos de mis tracks llegaron a Natural Born Killers, de Oliver Stone y guion de Quentin Tarantino.

Con Lynch se dio una gran casualidad y fortuna. Mientras él buscaba música para una escena, la hija de uno de sus colaboradores -que conozco- escuchaba Moss Side Story, y le llamó la atención. Precisamente un día triste en el estudio, en el que estaba bajado por tener que someterme a una operación de cadera, componía melodías oscuras sonó el teléfono. Contesté y escuché: "Hola Barry, soy David Lynch, he escuchado tu música por diez horas seguidas. Estoy filmando una nueva película, Lost Highway, y quiero que escribas la música para una escena. Te la enviaré, me la devuelves y partimos de ahí". Y justo esa música que componía cuando me llamó fue la que envié, sin ver al escena, y le gustó... Me pidió más, "Esto es genial, ¿por qué no escribes un poco más? Angelo -Badalamenti- ha escrito la mitad, pero está enojado pues dura cuatro horas...", dijo. Entonces sumé más, pero claro, en la edición se cortó mucho. Recalco, fue una enorme fortuna.

Ociorama: Qué curioso como funciona todo, sus dolores personales inspiran música, que luego le sirve a Lynch...

B.A.: Y, ¿sabes? Como en Lost Highway, cuando a una pareja le van llegando casettes en su puerta, que luego ve, recuerdo recibir el cassette de Lynch en el piso al frente de mi puerta, y cuando vi la escena, pensé "¿qué rayos está pasando?". La vida imitando al arte...

Ociorama: Usted ha compuesto música muy diversa, ¿qué método siguió a la hora de hacerle curaduría a su retrospectiva?

B.A.: Son años de trabajo, y hay material que uno quiere incluir sí o sí. Traté de no pensar en término de géneros musicales, lo pensé en términos de qué representaba una época y qué funcionaba. Así el ejercicio se puso interesante, lo sentí como un nuevo disco que miraba que las piezas que escogía funcionaran entre ellas y sumaran a la experiencia de un nuevo álbum. Me funciona mejor esto que restringirme con géneros.

Ociorama: El redescubrimiento para quienes conocen el trabajo y para usted mismo...

B.A.: Para mí fue muy interesante. Y sumo, no se sintieron como cuarenta años, y eso es extraño...

Ociorama: Se dice que tuvo su primera audición con un bajo de dos cuerdas, ¿es cierto? Y, ¿sigue siendo el bajo su instrumento favorito? ¿Compone con él?

B.A.: Compongo partiendo de un piano o una guitarra, pero cuando tomo el bajo lo siento como un muy viejo amigo. Inmediatamente camino distinto con un bajo. Es mi instrumento realmente. En otros instrumentos no creo ser muy bueno. Así escriba canciones con ellos no puedo hacer lo que logro con el bajo, algo casi instintivo.

Sobre el primer bajo, cuando yo aún no tocaba mi hermano me preguntó si quería un bajo al que le faltaban dos cuerdas y yo le dije, ¡claro! Cuando fui a conseguir las otras dos vi el anuncio de una audición. Con las cuerdas completas ensayé toda la noche y en la audición, por fortuna, todo salió bien porque la canción requería una sola nota, un Mi constante, "Bom bo-bom bo-bom bo-bom", era The Light Pours Out on Me. Y entré a la banda, Magazine. Desde ahí algo pasó, adoré lo que se lograba con el bajo y aún lo siento estos días.

Ociorama: Magazine tuvo su reunión años después, y con Nick Cave and the Bad Seeds, volvió a tocar unos espectáculos, ¿cómo se sintieron esos regresos?

B.A.: Es extrañísimo porque una vez te separas no piensas que te vas a volver a reunir con esas personas, y cuando pasa te das cuenta de que NADA CAMBIÓ EN ABSOLUTO. Todos son lo que son, con los mismos detalles que te sacaban de quicio y lo te maravillaban. Con los Bad Seeds fue distinto pues ya era un nuevo grupo, exceptuando al baterista, Tommy. Así que era casi como estar en una nueva banda, así Nick -Cave- mantenga una aproximación muy similar a dirigir la banda y eso se sintiera familiar. Aún así, musicalmente sí recreamos canciones de mi etapa, y sonaban exactamente igual. Cuando entré estaban escribiendo Push the Sky Away (2013), más pausado, sentados todos en estudio tocando, algo muy distinto a From Her to Eternity (1984), experimental, genial, raro, y que nos tuvo sin dormir como tres años.

Ociorama: Usted ha hecho fotografía, escritos... ¿es la música su arte de cabecera? O no discrimina...

B.A.: Para mí, hoy, el arte es arte. La música, la fotografía, el cine, tocar bajo, me hacen trabajar, pero también algo en estas formas me fluye naturalmente. Leí una cita haace poco que más o menos decía "El arte transmite el sufrimiento de la persona que lo crea", y lo siento así. Te levantas por la mañana y dices "Ok, aquí vamos de nuevo", y haces algo, y sientes un cambio por dentro. Siento que todo lo que te hace artista surge de un mismo lugar. Fui a la universidad a hacer diseño gráfico y arquitectura, a unirme una banda de punk, y ahora tomo fotos y hago diseños, y siento que todo está arropado bajo el mismo paraguas. Creo que es lo que quería hacer. Mucha gente, sobre todo pintores, dicen "no se puede hacer música y ser artista". Yo, no lo veo así...    

  

Adamson acompañará el lanzamiento de Memento Mori con conciertos en los que no se ahorra nada, orquesta, vientos, toda la banda y un montón de música. Foto: Gary M - tomada del Facebook Oficial

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