En enero, los hogares colombianos parecieron contar cada peso antes de decidir el gasto, variable que, en términos reales, desaceleró en enero, pese a que más de 2 millones de trabajadores y más de un millón de pensionados tenían en su bolsillo más plata por cuenta del incremento en el salario mínimo.
Según informe de Raddar, hay señales claras de desaceleración en el primer mes del año.
La firma experta en consumo plantea varias hipótesis alrededor del resultado. El menor ritmo puede responder a un componente estacional, señalan; principalmente porque venimos de un diciembre ‘gastón’, cuando las familias disponen de ingresos adicionales, como las primas, lo que se sumó a las promociones activadas en el comercio para promover las compras tradicionales de Navidad.
En enero, entre tanto, la postura de los hogares parece ser más conservadora, lo que se relaciona con la expectativa, tanto en lo que tiene que ver con lo que vendrá en términos de política pública, como en los gastos que deben cubrir: colegios, impuestos, incrementos atados al salario mínimo.

Aunque aún es prematuro calcular lo que ha puesto el incremento del salario mínimo en el freno al gasto de los hogares, desde la percepción, es claro que las familias se devuelven sin algunos productos de la canasta familiar, por los precios, los cuales, se supone que suben porque los proveedores de los mismos deben pagar trabajadores con el alza aplicada: 23,7 %.
Las cifras
Lo cierto es que las cifras están enviando las señales de freno que menciona Raddar. En enero de 2026, el gasto de los hogares, desde la medición de Gastometría de la firma de consumo, fue de 101,01 billones de pesos.

Para el mismo mes del año anterior: enero de 2025, el gasto de los hogares había sido de $93,5 billones, es decir, en términos corrientes creció en 8 %, pero en términos reales, la variación solo fue de 2,54 %.
Ojo con las tarjetas de crédito
Si hubo un sector que se movió para ofrecer sus servicios fue el financiero. Raddar destaca el incremento visible que tuvo la colocación de tarjetas de crédito, que creció en 22,3 % y la gente las toma para usarlas, como se evidencia en el hecho según el cual, el aumento de la colocación crediticia, que fue de 20,1 % en términos anuales.
Lo bueno es que los colombianos siguen siendo buena paga. Por lo tanto, no hay mayores problemas en cartera vencida. Es decir, toman créditos, pero los pagan a tiempo.
El curioso gasto por niveles de ingreso
El cambiazo en los gastos es una de las evidencias que se muestran en el informe de Raddar, donde se concluye que en hogares de ingresos bajos y medios la prioridad fue la compra de bebidas alcohólicas, tabaco o cigarrillo, junto con artículos de aseo y cuidado personal.
Entre tanto, en los hogares de niveles de ingresos altos la prioridad del gasto fue la salud, teniendo en cuenta que el salario mínimo incrementó costos de planes complementarios de atención. Igualmente, la firma experta en consumo manifiesta que también pudo darse un incremento en la demanda de aseguramiento privado, lo que estaría motivado por las dificultades de acceso que se presentan en el servicio básico.

El gasto en vivienda continuó teniendo una tendencia similar entre todos los niveles de ingreso. Este componente sube con la inflación, pero también tiene gastos indexados al mínimo, como el costo de la administración en los conjuntos residenciales.
Claramente, después de un diciembre de “derroche”, comprando ropa nueva, el vestuario y calzado desaceleraron, tras el buen desempeño en temporadas decembrinas.
