Durante el primer semestre de 2025, el salario por hora era de 7.736 pesos y a mitad de 2026 ese costo pasará a ser de 10.422 pesos, lo que implica un crecimiento de 34,7 %, según cálculo de Anif.

Esa variación que podría sonar bien para el que la recibe y que podría tener fuertes efectos en muchos frentes, estaría explicada, tanto por el ajuste del salario mínimo, como por otros cambios laborales que se darán en ese periodo.
El riesgo, según Anif, es que se afecte la contratación, la formalización y la sostenibilidad empresarial, ya que en empresas micro y pequeñas, más de la mitad de los vinculados devenga alrededor de un salario mínimo.
Para el centro de pensamiento económico que dirige José Ignacio López, si bien el objetivo de un alza en el salario mínimo es proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, cuando se impacta la estructura de costos del mercado laboral formal el panorama se podría complicar.

Sin duda, hay una mayor carga para las empresas, pero no todas tienen la capacidad de trasladar dichos costos a los precios finales. En tales casos, muchas se verían avocadas a tomar decisiones en términos de contratación, inversión y formalización.
Otra arista
Los cambios en la jornada laboral, que ha venido reduciéndose de manera gradual, a partir de una ley promulgada en 2021, constituyen otra arista, sin contar con que la reforma laboral también aumentó el costo por recargo nocturno y dominicales.

“Al mantenerse constante el ingreso mensual mientras disminuye el número de horas trabajadas, el costo unitario del trabajo aumenta de forma automática, generando un cambio estructural en la relación entre remuneración y tiempo laborado que incide directamente sobre los costos laborales empresariales”, argumentó Anif.
Pero sería el aumento del salario mínimo el que pone el 80 % de ese 34,7 % que aumenta el salario por hora trabajada, según se indica en el informe.

Empresas pequeñas
Una empresa grande que, inclusive, son las que menos tienen empleados con el salario mínimo, podría soportar los nuevos costos, pero las que tienen entre 1 y 5 empleados, en las que el 63 % de la nómina gana el salario mínimo, podrían recibir los mayores impactos. Inclusive, ya están tomando medidas con la empleabilidad, cotejando turnos y dejando un empleado donde antes había 3.
La conclusión a la que llega Anif es que el incremento del salario mínimo, combinado con la reducción progresiva de la jornada laboral, configura un aumento del costo laboral y modifica de manera permanente la relación entre salario y productividad", expresa el documento.
Para los investigadores de ese centro de pensamiento económico, si bien estas medidas buscan fortalecer el ingreso de los trabajadores, su impacto recae con mayor intensidad sobre las micro y pequeñas empresas, cuya nómina asalariada está ampliamente concentrada en el salario mínimo y cuyos márgenes de maniobra son más limitados, argumenta el informe.
