OPINIÓN

José Miguel Santamaría

Dictador delirante

Por eso es que Petro ha mantenido un doble discurso.
10 de julio de 2026 a las 10:00 a. m.

Si el Gobierno de Petro durante estos cuatro años fue una desgracia y un desastre para los colombianos, lo ocurrido desde el 21 de junio es mucho peor. El guayabo de poder, ligado a quién sabe qué sustancias ha consumido, tienen al país a punto de una catástrofe.

Sabíamos que algo así podría pasar cuando en el empalme tenían que sentarse un grupo de profesionales serios y preparados comandados por el vicepresidente, con unos activistas que no hicieron más que robar y atragantarse de poder. Ya el empalme se cayó. Era lógico. No había cómo llegar a consensos y a acuerdos.

Se equivocan los que piensan que Petro iba a hacer esto sí o sí. La realidad es que los hechos lo han llevado a actuar de esta manera. Mi teoría es que él había malentendido a Trump en el sentido que lo iba a sacar de la lista Ofac si no intervenía en las elecciones y hacía una transición pacífica. Eso nunca fue así. Estados Unidos no hace concesiones, hace advertencias, y la verdad es que Petro sí trató de incidir en el proceso electoral.

Aunque la posible extradición de Petro se ve muy lejana, sí es posible. Estados Unidos seguro tiene pruebas de su colaboración con grupos ilegales o al menos como facilitador indirecto del narcotráfico. La línea es muy delgada entre ser un narco y un colaborador.

Por eso es que Petro ha mantenido un doble discurso. Por un lado, habla de Abelardo De La Espriella como el candidato elegido por los colombianos, y por eso nombró en un principio un grupo de empalme como si fuera un demócrata. Pero al mismo tiempo, urde una demanda contra las elecciones, habla de las pruebas del fraude que nunca ha mostrado. Petro, en su realidad paralela, piensa que sí puede parar la posesión del siete de agosto. Es delirante.

Peor quedaron los que defendían que Cepeda era ante todo un demócrata. Ese centro tibio que terminó votando por el comunista, debe estar rasgándose las vestiduras, ya que ha demostrado que no lo es. Es más, hoy tiene embolatada su curul en el Congreso por simple coherencia. Si no acepta el triunfo de De la Espriella, tampoco puede aceptar su derrota y esta es la que le concede su curul. Cómo vivirá Cepeda sin la teta del Estado, si no se posesiona, teniendo en cuenta que su mujer también renunció al cargo que tenía en la JEP.

A pesar de todo lo anterior, en lo que más daño puede hacer Petro es en lo económico. La inflación sigue subiendo, continúa gastando a manos llenas, nombrando colaboradores en embajadas y otorgando contratos de prestación de servicios a un año cuando le quedan treinta días en el poder. Como si fuera poco, su Gobierno es el que debe hacer el Presupuesto General de la Nación para el año entrante. Seguramente debe estar igual de malo e irreal a los últimos tres que ha presentado.

Lo único rescatable del Gobierno Petro es que son tan malos presupuestando y ejecutando, que existen muchos recursos en fiducias y en caja que se van a poder utilizar para la reducción del gasto.