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Más de tres mil colombianos se declararon en quiebra, tan solo en el 2021, de acuerdo con la información suministrada por la firma Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera. - Foto: Getty Images

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Estos son los gastos que podrían llevar a la quiebra

Los buenos hábitos financieros pueden hacer contrapeso a esta situación.

Más de tres mil colombianos se declararon en quiebra tan solo en el año 2021, de acuerdo con la información suministrada por la firma Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera. Para hacerlo, hicieron uso de la figura de la Ley de Insolvencia de personas naturales.

En términos sencillos, esto se traduce en que miles de personas están en una condición económica compleja, en la que sus activos, es decir, las cosas que poseen, son menores a sus pasivos, entendidos como las obligaciones y deudas pendientes. Básicamente, no cuentan con los recursos para gozar de libertad financiera.

En el 2021, 3.234 colombianos se declararon en quiebra, un 44,7 % más que en 2020.
En 2021, 3.234 colombianos se declararon en quiebra, un 44,7 % más que en 2020. - Foto: Getty Images

Se trata de una problemática a la que se enfrentan cientos de hogares, que ven cómo sus bolsillos sufren las consecuencias de un par de años difíciles a raíz de la pandemia y la dinámica de la economía nacional e internacional.

Aunque enfrentar esos grandes desafíos son tarea ajena, sí es posible intentar mitigar su efecto desde casa. Los gurús de las finanzas personales recalcan que así como existen algunos hábitos que propician cierta estabilidad, otros pueden conducir a las personas a la quiebra.

¿Qué gastos pueden llevar a la quiebra?

Es válido iniciar por uno de los más inofensivos, al menos en apariencia. ¿Quién no se ha comprado un paquete, una empanada o tinto en la calle? Pues bien, estas pequeñas compras son reconocidas en el mundo de las finanzas como ‘gastos hormiga’.

Aunque no representan un gasto mayor en el día, si se compara con el costo del transporte o de un almuerzo completo, sí suman un monto considerable al final del mes. Así lo explican en el blog del Banco Pichincha, donde apuntan que el problema radica en que son consumos pequeños que tienden a realizarse frecuente e inconscientemente.

Para ver el impacto de estos gastos puede ser útil el siguiente ejemplo: cada día José compra una empanada a $1.000 en la esquina de su casa. Al final del mes, contando únicamente los días laborales, José ya habría gastado $20.000.

Ahora bien, cabe decir que no precisamente serán los gastos hormiga los que lleven a una persona a la quiebra, pese a que descuadre las cuentas. En realidad, esta condición sucede tras una serie de malos hábitos financieros que consiguen acabar con el bolsillo.

Entre ellos, aseguran desde el blog de Capital Investment Brokers, se enlista el manejo inadecuado de las tarjetas de crédito. De acuerdo con el artículo, a veces resulta demasiado fácil y rápido pasar el ‘plástico’ para pagar una compra, ignorando el hecho de que son recursos que luego tendrán que pagarse.

“Tendrás que destinar parte de tus ingresos en deudas relacionadas, lo cual te impedirá disponer de dinero para invertir en otras áreas primordiales como alimentación o vivienda”, añaden desde la compañía.

Otro error que se comete en la gestión de las finanzas personales es no monitorear los gastos, ni llevar un presupuesto en el que se organicen los distintos rubros en los que se debe distribuir el dinero. De esta forma, al final del mes, la persona no sabrá en qué se fueron todos sus ingresos.

De acuerdo con el sitio web del Banco Pichincha, esto es útil y necesario para evaluar que tan necesarios son ciertos gastos y si es posible recortarlos, con ánimo de disponer de un mayor porcentaje para el ahorro y la inversión.

En esta línea, desde Capital Investment Brokers también instan a prestar atención a qué tanto dinero se utiliza para compras netamente personales y ‘por placer’. Si bien, señalan, un trabajador es libre de darse sus gustos y comprar lo que quiera, hay momentos en los que las prioridades económicas son otras y hay inversiones que resultan más urgentes.

Y por último, no sobra recordar que el peor de los hábitos financieros es no contar con una cultura del ahorro, puesto que son estos recursos los que pueden servir de garantía frente a una emergencia o para realizar algún objetivo de vida.