Daneidy Barrera Rojas, conocida como Epa Colombia, fue trasladada el viernes 7 de agosto desde la Estación de Carabineros de Bogotá hacia un establecimiento penitenciario en Ibagué, según confirmó SEMANA.

El cambio se produjo después de la finalización del gobierno de Gustavo Petro, quien durante su mandato había solicitado al entonces ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, revisar la situación judicial de la creadora de contenido y analizar posibles alternativas frente a su permanencia en prisión.
De acuerdo con la información conocida, la decisión de cambiar su lugar de reclusión también estaría relacionada con varios episodios ocurridos mientras permaneció en la Estación de Carabineros, donde se encontraba desde finales de 2025. Sin embargo, tras conocerse la noticia, surgieron diferentes especulaciones que vincularon el traslado con Abelardo de la Espriella, actual presidente de Colombia, pese a que esta versión no fue confirmada.
Ante la controversia, Wendy Herrera, abogada de Epa Colombia, fue consultada sobre el tema durante una entrevista con La Red. La representante legal decidió referirse a los rumores que comenzaron a circular y explicó cuál sería la verdadera razón detrás del traslado de Barrera Rojas al establecimiento penitenciario de Ibagué.
En medio de la charla, la abogada se sinceró sobre el verdadero estado de la empresaria, ya que estaba presentando temas psicológicos que debían ser tratados.
“Daneidy me ha relatado que ha sido víctima de tortura psicológica. Según su relato, ha sido víctima de esa persecución, donde ya venían, desde abril, diciéndole que el 7 de agosto la iban a sacar. Eso está en investigación y en denuncias”, dijo ante cámaras.
Herrera indicó que sabía que su representada no estaba bien, pese a que la compañía en Ibagué no era mala.
“Ella no está bien. La cárcel es la cárcel, pero está compartiendo celda con señoras que me parecen muy buenas personas. En ese patio está segura”, comentó.
En su experiencia dentro del reclusorio, Epa Colombia le dijo que había arbitrariedades en Carabineros, precisamente por los privilegios que tenían las mujeres presas. “Me relata que ahí había personas que se inyectaban bótox, que se hacían procedimiento, celebran bautizos y fiestas... pero la nena de ella no podía ingresar y tenían muchas restricciones”, contó.
“Ella ha venido teniendo muchos padecimientos de ansiedad crónica, procesos psicológicos crónicos muy fuertes por el no poder estar con su hija. Ella no ha podido compartir con su hija... un sufrimiento muy grande. Eso se ha visto reflejado en su salud mental. Ella requiere de acompañamiento médico para poder superar este episodio”, agregó.

