OPINIÓN

Verónica Vásquez Echeverri

Colombia necesita menos discursos sobre las mujeres y más acciones por ellas

En esta columna, una reflexión sobre las brechas que enfrentan las mujeres en el acceso a la salud y las oportunidades económicas, y plantea la necesidad de pasar de los discursos a las acciones concretas. Desde su experiencia al frente de Ecomujeres, destaca el papel de las alianzas entre el sector privado y la sociedad civil para impulsar la autonomía y el bienestar femenino.
30 de octubre de 2026 a las 8:30 p. m.

Cada octubre, Colombia se viste de rosa. Las instituciones iluminan sus edificios, las empresas promueven campañas y las redes sociales se llenan de mensajes sobre la importancia de cuidar la salud de las mujeres.

Pero hay una pregunta que no podemos seguir evadiendo: ¿qué sucede cuando termina octubre y miles de mujeres continúan enfrentando las mismas barreras para acceder a la prevención, la salud y las oportunidades?

Las cifras nos obligan a reflexionar.

Según datos preliminares, al 31 de agosto de 2026 se habían registrado en Colombia 140.923 mujeres con diagnóstico de cáncer de mama. Además, el 49,15 % de los casos nuevos se identificó en estadios localizados, una cifra que nos recuerda la importancia de seguir fortaleciendo la detección oportuna.

Detrás de estos números hay historias. Mujeres que son madres, hijas, trabajadoras, emprendedoras y líderes de sus comunidades. Mujeres que sostienen hogares, construyen sueños y que, muchas veces, encuentran tiempo para cuidar de todos, menos de sí mismas.

Pero la desigualdad no termina en la salud.

De acuerdo con el DANE, durante el primer trimestre de 2025 la tasa de ocupación femenina fue del 45,8 %, frente al 70,7 % de los hombres. Esta diferencia de 24,9 puntos porcentuales evidencia los desafíos que todavía enfrentamos para garantizar una mayor participación económica de las mujeres.

¿Cómo hablar de empoderamiento cuando una mujer encuentra barreras para acceder oportunamente a servicios de salud? ¿Cómo promover la independencia económica cuando las oportunidades siguen siendo desiguales?

La industria también es territorio de mujeres

He llegado a una convicción: no basta con reconocer el valor de las mujeres. Tenemos que construir las condiciones para que puedan desarrollar plenamente su potencial.

Esa convicción nos llevó a impulsar, desde Ecomujeres, Ruta Rosa, una iniciativa que nace de la necesidad de acercar oportunidades a las mujeres y contribuir a cerrar las brechas que limitan su bienestar y autonomía.

Ruta Rosa parte de una visión integral: la salud y el empoderamiento no pueden caminar por separado.

Desde la salud, buscamos promover la prevención, la sensibilización sobre el cáncer de mama, el bienestar integral y el acceso a servicios de orientación y atención mediante alianzas con profesionales e instituciones.

Desde el empoderamiento, queremos fortalecer la educación financiera, el emprendimiento, el bienestar emocional y las herramientas que permitan a las mujeres tomar decisiones con mayor autonomía.

Porque una mujer no necesita solamente que le hablen de sus derechos. Necesita oportunidades reales para ejercerlos.

Nuestra visión es llevar esta iniciativa a distintos territorios de Colombia, articulando esfuerzos con empresas, instituciones, profesionales de la salud y comunidades.

No pretendemos sustituir al sistema de salud ni asumir responsabilidades que corresponden al Estado. Queremos demostrar que el sector privado y la sociedad civil también pueden convertirse en aliados para cerrar brechas y construir soluciones sostenibles.

Por eso, quiero hacer una invitación al empresariado colombiano.

La responsabilidad social no debería medirse únicamente por el presupuesto destinado a una campaña o por la visibilidad de una iniciativa. Su verdadero valor está en la capacidad de generar transformaciones que permanezcan en el tiempo.

Necesitamos empresas que comprendan que invertir en el bienestar de las mujeres es también invertir en productividad, desarrollo y progreso social.

¿Qué estamos transformando mientras crecemos?

Necesitamos instituciones capaces de escuchar las necesidades de los territorios, construir alianzas y facilitar que las iniciativas sociales amplíen su alcance.

Y necesitamos una sociedad que deje de entender el empoderamiento femenino como una causa exclusiva de las mujeres y comience a reconocerlo como una responsabilidad colectiva.

El verdadero liderazgo no se demuestra en la cantidad de discursos que pronunciamos, sino en las realidades que somos capaces de transformar.

Colombia tiene mujeres extraordinarias. Mujeres que trabajan, emprenden, educan, cuidan y sostienen buena parte de nuestra sociedad. Lo que necesitan no son más reconocimientos simbólicos, sino condiciones más justas para prosperar.

Mi deseo es que octubre deje de ser solamente un mes de campañas y se convierta en el recordatorio de un compromiso que debemos asumir durante los doce meses del año.

Porque la prevención no debería ser un privilegio, la autonomía económica no debería ser una excepción y la dignidad no debería depender del lugar donde una mujer nació.

Colombia necesita menos discursos sobre las mujeres y más acciones por ellas.

Desde Ruta Rosa queremos aportar a ese propósito, convencidas de que transformar la vida de una mujer también puede transformar el futuro de toda una comunidad.

Verónica Vásquez Echeverri, CEO Ecomujeres