OPINIÓN

Lady Poveda M

No todos necesitan un seguro, pero todos necesitamos ayuda

La verdadera protección no empieza con una póliza, sino con la capacidad de escuchar las necesidades cotidianas de las personas. Innovar desde esa realidad permite construir soluciones que generan tranquilidad y bienestar para quienes han quedado al margen de los sistemas tradicionales.
17 de julio de 2026 a las 9:25 p. m.

Colombia es un país que madruga con ilusión. Basta mirar a las mujeres que abren sus negocios al amanecer, a los hombres que arrancan motores en las carreteras, a las familias que se organizan con lo poco o lo mucho que tienen, que resuelven con esfuerzo y con fe. Sin embargo, esa misma capacidad para salir adelante también hace que muchas veces posterguemos una conversación incómoda: la de protegernos frente a los imprevistos. Quizá por eso la penetración del seguro en Colombia apenas alcanza el 3,22 por ciento del PIB, frente al 9,3 por ciento promedio de los países de la OCDE, según Fasecolda.

No es que nos falte responsabilidad, es que nos cuesta imaginar que las cosas puedan salir mal. Nos incomoda pensar en la pérdida y preferimos apostar por la esperanza.

Pero aquí está la paradoja que me mueve a escribir: no necesitar un seguro no significa no necesitar ayuda. Porque cuando la vida se quiebra, lo que realmente nos sostiene no es un contrato firmado, sino la tranquilidad de saber que alguien responderá cuando más lo necesitamos.

Saber que estamos acompañados en un momento de angustia es una de las sensaciones más profundas de bienestar. Entender que no estamos solos cuando el carro no enciende un lunes antes de ir al trabajo; cuando la chapa se rompe y nos deja afuera de la casa con las llaves adentro; cuando un abuelo acompaña a su nieto en una tarea de matemáticas y descubre que ya no recuerda cómo resolverla; o incluso cuando la mascota deja de comer y no entendemos qué le pasa; o cuando llega un mensaje jurídico un viernes en la tarde y no sabemos si debemos preocuparnos.

En el campo del aseguramiento, las mejores ideas surgen al escuchar lo que realmente les da tranquilidad a las personas en su vida diaria; de entender en qué momentos sentirse acompañado puede cambiar por completo la experiencia de un día difícil, especialmente de personas a las que el sistema tradicional ha dejado por fuera: el pensionado que vive solo, el militar prestando servicio en una región apartada, el migrante recién llegado o la mujer cabeza de hogar que sostiene a toda su familia.

La innovación abierta tiene precisamente esa potencia. Cocrear con comunidades y personas que el mercado aún no ha descubierto es una de las maneras más transformadoras de crecer con propósito. Se trata de abrir la conversación y reconocer que las mejores respuestas suelen estar en las personas y en las necesidades cotidianas que pocas veces ocupan el centro de la innovación. Cuando se crea, luego de escuchar, las oportunidades aparecen donde antes solo había invisibilidad.

Recientemente tuve la oportunidad de presentar el caso Fixit: el latinoamericano olvidado, una iniciativa que busca construir bienestar para quienes han quedado por fuera de los sistemas tradicionales de protección. El caso fue seleccionado en el V Congreso Latinoamericano de Casos de Open Innovation, en São Paulo, donde se reunieron más de 1.300 autores y coautores de la región para reflexionar sobre el futuro de la innovación abierta en América Latina.

Esta selección fue más que un reconocimiento. Fue la confirmación de algo esencial: las soluciones verdaderamente transformadoras nacen cuando el bienestar deja de ser un concepto abstracto y se convierte en un ejercicio de escucha. Cuando las necesidades cotidianas de las personas se transforman en el punto de partida para innovar, entonces la innovación deja de ser un lujo y se convierte en esperanza.

Y ahí está la verdadera lección: no todos necesitan un seguro, pero todos necesitamos ayuda. La ayuda que se traduce en tranquilidad, confianza y soluciones pensadas desde la realidad cotidiana. Y cuando una organización aprende a escuchar de verdad, descubre que detrás de cada necesidad hay una oportunidad para generar bienestar. Quizá no todos necesiten un seguro, pero todos necesitamos la tranquilidad de saber que, cuando llegue el momento, alguien estará ahí para ayudar.

Por Lady Poveda M, Gerente Ejecutiva de Fixit Group