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| 2/9/2019 9:15:00 AM

La primavera venezolana

“Podrán cortar la flor, pero nunca detener la primavera ” – Juan Guaidó presidente (E) de la República de Venezuela.

La primavera venezolana La primavera venezolana Foto: GETTY - Revista Dinero

Es un fenómeno psicológico humano repetir una palabra suficientes veces hasta que con el tiempo comienza a desintegrarse y perder su sentido fonético. Este fenómeno se conoce como Inhibición reactiva, se llama así por que el cerebro se sacia de repetir la palabra y hace que de esta forma se pierda su significado original y su capacidad de reacción.

La realidad es que palabras como “Venezuela” “libertad” “dictadura” “derrocar” “tiranía” “escasez” “colas” se hicieron parte de un imaginario colectivo que las inhibió reactivamente por una quimera conocida como el Chavismo, que durante dos décadas creo una ilusión a través de una propaganda sistemática (como lo hizo Goebbels en la Alemania Nazi) acompañado a una estrategia de lotería, que creo un falso anhelo de abundancia en donde se le prometió a todos, muy pocos ganaron, pero todos llegaron creer que un día ganarían. Esta quimera soportada por un modelo de un estado asistencialista no productivo desintegro la sociedad, sus fuentes de riqueza, productividad y a todos los que por el camino lucharon por ella.

Fenómeno (Inhibición reactiva) que por años llevo al mundo a desentenderse de la realidad venezolana, por la priorización del petróleo por EEUU, las armas y el desarrollo de la industria petrolera por Rusia, el oro y la banca por los Ingleses y la explotación de minerales y compra de hidrocarburos por parte de China. Sumado al legado de un posicionamiento geo político similar al ocurrido en la guerra fría. Factores, que originaron un status quo que fue viable por dos décadas, en donde muchos terminaron hablando pero ninguno tomo acciones contundentes ante la debacle que ocurría al interior del país Latinoamericano.

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Consecuencia de lo anterior, EEUU tuvo petróleo refinado por más de dos décadas, pero sus industrias fueron muy afectadas; Rusia por el contrario copto el territorio global que tuvo en su momento la gigante PDVSA,  creciendo su producción de barriles de petróleo de 3 a 11 millones, mientras PDVSA lo redujo a 1 millón, e impulso su industria armamentística. Por otro lado Inglaterra continua guardando al día de hoy 31 toneladas de oro venezolano y China obtuvo una fuente de explotación de minerales, garantizo el abastecimiento de hidrocarburos y generó una deuda casi impagable para el estado Venezolano en las próximas décadas.

Así las cosas la quimera del Chavismo comenzó a encontrarse en un callejón sin salida, dos décadas de una fallido modelo dejan a un país con más de USD$175 billones de dólares en deuda, que se creía provenían inicialmente de los créditos Chinos y Rusos. Sin embargo, mientras el invierno Venezolano transcurría en uno de sus peores momentos, una nueva era de política global se comenzó a desarrollar con la llegada de Donald Trump a la casa blanca, quién con un enfoque iconoclasta y cada vez más confuso de la política exterior y los asuntos internacionales de los EE. UU, rediseño la estrategia para abordar el problema de Venezuela y su primera acción fue nombrar a Rex Wayne Tillerson como Secretario de Estado.

Tillerson considerado un genio de la geopolítica del crudo, cercano al gobierno Ruso, es el expresidente de la gigante petrolera Exxon Mobil, empresa que fue nacionalizada por el entonces presidente Hugo Chávez quién le quito los activos en el Cerro Negro, en la cuenca del Orinoco, donde yacen las reservas de crudo más extensas del mundo, haciendo perder a la multinacional billones de dólares, lo que derivo en su salida de Venezuela el 7 de Marzo del 2017. Pero esta acción del régimen Chavista, no pasaría inadvertida por el Secretario de Estado, quién junto a un grupo de abogados y financieros desde Nueva York lideraron una cruzada a puerta cerrada en una compleja operación que termino en el congelamiento y embargo de activos por cientos de millones de dólares del Estado venezolano en EE.UU.

Paralelo a esto las expectativas de Wall Street se incrementaron ante la privatización de Pemex en México y Petrobras en Brasil, por lo que orientaron su atención a PDVSA, estableciendo que esta podría ser la próxima oportunidad de inversión siempre y cuando se presentará un cambio de gobierno en Caracas y el narco régimen dejará de gobernar el país. Palabras que comenzaron a cobrar relevancia cuando Goldman Sachs uno de los principales bancos del mundo en Mayo de 2017 compró USD$2.800 millones de bonos de la estatal petrolera PDVSA al Banco Central de Venezuela que vencerán en el 2022, operación que se compro con un descuento del 69% del valor real, lo que podría podría llegar a ser el rendimiento más grande de la historia de los mercados financieros globales. Al mismo tiempo la oposición venezolana libraba una de las batallas más intensas en su historia con protestas casi diarias en las calles del país Latinoamericano.

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De esta forma Goldman Sachs, Blackrock y otros colosos de la banca de inversión de EEUU, comenzaron a figurar en la lista de acreedores que esperan una solución por parte de Venezuela, actuando todos bajo la tesis del primero quién prevé que un cambio de gobierno puede duplicar el valor de la deuda, según informó The Wall Street Journal. Sin embargo el invierno se intensifico en Caracas y de la nada ante unas fraudulentas elecciones en las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente, las batallas en la calles cesaron y tanto la oposición como las noticias comenzaron a desvanecerse en el silencio y se hacia creer que el narco estado había ganado la última batalla por Venezuela.

Pero como en una historia de héroes la Asamblea Venezolana eligió como presidente (E) de Venezuela  a un desconocido joven parlamentario de 35 años, Juan Guaidó el 23 de Enero del 2019 llenando un vacío generado porqué el país se quedo sin presidente al momento que fueron declaradas ilegales las elecciones de Nicolás Maduro. Guaidó en un echo sin precedentes acepto la responsabilidad y así la oposición Venezolana en cuestión de días paso de un estado de coma, lleno de desesperanza y desilusión, a tomar las calles del país ante la figura de Guaidó y creo un tsunami que llevo a los principales gobiernos del mundo a reconocer a este como el legitimo presidente (E) de Venezuela y desconoció al régimen de Nicolás Maduro.

Hechos  y contexto solo comparables con el año 2011, cuando una serie de protestas masivas  desencadenaron la primavera Árabe que en su esencia, se determino por una expresión de profundo resentimiento hacia las dictaduras árabes envejecidas (algunas de las cuales tenían el poder por medio elecciones fraudulentas), la ira por la brutalidad del aparato de seguridad estatal, el desempleo, el aumento de los precios y la corrupción que siguió. Lo que llevo a la caída de varios regímenes como el de Hosni Mubarak en Egipto. Elementos iguales a los que vive Venezuela hoy en día a manos de la dictadura.

Factores a los que se suma como en el caso egipcio, el boqueo de todos los medios y canales de comunicación y una censura masiva y sistemática. Evidenciada el mismo 24 de Enero cuando Juan Guaidó a través de las redes sociales se proclamaba como presidente e invitaba a los venezolanos a luchar por la libertad. En este momento se presento uno de los bloqueos más grandes de la historia de internet según Netblocks en donde se deshabilitaron redes como Facebook, Twitter, YouTube, Google, Snapchat y Blogspot. Redes que fueron determinantes en la primavera Árabe, lo que impidió que la gran mayoría del pueblo Venezolano conociera sobre la revolución que estaba gestando. Sumado a lo anterior una censura y represión a la prensa en donde legalmente si un reportero de Venevision o Televenezuela nombra a Guaidó como “presidente electo” lo condenan hasta 30 años de cárcel. El 31 de Enero el régimen detuvo y/o expulso del país a mas de 30 reporteros del extranjero entre estos 4 venezolanos, 2 chilenos, 2 colombianos, 2 franceses y 1 español.

Estos últimos intentos del régimen de callar la realidad que se está viviendo en las calles de Venezuela puede desatar operaciones como la conocida Operación Egipto liderada por el grupo Anonymous, quienes usando faxes y conexiones de internet a través de teléfonos fijos lograron mantener informada a toda la población y se establecieron como las herramientas junto a las redes sociales que fueron determinantes en las protestas de la plaza Tahrir.

Según Juan Guaidó, este es un plan desarrollado por más de 15 meses de gestión y en el que han estado involucradas las principales cabezas de la oposición y que se conecta directamente con los hechos y acciones financieras que se fueron dando en paralelo y que hoy llevan a concluir, que si estamos a 48 días que comience la primavera y frente a nosotros tenemos un régimen completamente fallido y acorralado, un Boeing 777-200 con matriculas VP-BJG ruso recogiendo “supuestamente” el oro de las reservas del Banco de Venezuela, una libreta con 5.000 tropas en suelo colombiano, más de 25 países que reconocen a Guaidó como el legitimo presidente, venezolanos marchando y gritando libertad todos los días, y una primavera que puede volver a desencadenar el fin de una dictadura y crear una de las mayores rentabilidades en la historia de los mercados financieros. 

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Ante del inicio de la carrera por las siguientes elecciones de presidente en EEUU y la posibilidad de ser el presidente que acabo la dictadura y restauro la democracia, uno de los temas más taquilleros en la historia de los Estados Unidos. Solo resta decir que no hay animal más peligroso que aquel que se encuentra acorralado. Así que como dice el presidente Guaidó. Podrán cortar la flor, pero nunca detener la primavera.

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