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A Claudia López le quedó grande garantizar la seguridad en Bogotá

A Claudia López le quedó grande Bogotá. Su fracasada política de seguridad cada vez es más evidente. Dejó que la ciudad fuera tomada por los delincuentes, el vandalismo y los actos terroristas.


El acto terrorista perpetrado en Bogotá en el CAI de Arborizadora Alta dejó por descubierto lo que ya era un secreto a voces: la política de seguridad de Claudia López es un desastre. Los actos delincuenciales se le salieron de las manos a la alcaldesa y en su rifirrafe con las autoridades y el Gobierno nacional, los únicos perjudicados han sido los bogotanos.

Desde 2018, la Defensoría del Pueblo ha venido alertando la presencia de grupos armados ilegales, como las disidencias de las Farc, en las localidades de Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy, además de Sumapaz, y tres de esas alertas se emitieron siendo Claudia López la alcaldesa de la ciudad, pero la mandataria hizo caso omiso a las advertencias.

Lo preocupante es que el propio ministro de Defensa, Diego Molano, también salió a desvirtuar a la Defensoría del Pueblo en febrero pasado, asegurando que las autoridades no tenían información de que existiera presencia de las disidencias de las Farc en Bogotá o en cualquier municipio de Cundinamarca.

Incluso, el propio comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Eliécer Camacho, cuando se había barajado la posibilidad de militarizar el Portal de Las Américas, afirmó que esa acción no era necesaria porque no había confirmación de presencia de grupos armados en la ciudad.

Hoy la realidad dice todo lo contrario y pone en evidencia que la política de seguridad en Bogotá, de la cual Claudia López es la principal responsable, es un verdadero fracaso. Más aún cuando la mandataria se ha puesto a pelear en varias ocasiones con el Gobierno por el aumento de la inseguridad en la capital, evadiendo así su responsabilidad.

Pero la seguridad en Bogotá no solo está al garete por los actos terroristas ocurridos en Ciudad Bolívar, sino también por el exponencial incremento de los delitos de alto impacto que tuvo la ciudad durante 2021 y los cuales, en algunos casos, siguen aumentando en lo que va corrido del año.

A febrero, el hurto a personas tuvo un incremento de 10,1 por ciento anual, el hurto a automotores subió 13,4 por ciento y el hurto a motocicletas lo hizo en 2,3 por ciento. No en vano, Bogotá tiene la percepción de inseguridad más alta de los últimos seis años, con el 88 por ciento de los ciudadanos sintiéndose inseguros, según los resultados de la encuesta de percepción y victimización de la Cámara de Comercio.

Asimismo, de acuerdo con los más recientes resultados de la encuesta Invamer, el 86 por ciento de los bogotanos cree que la ciudad está empeorando y la alcaldesa Claudia López llegó a su nivel de desaprobación más alto desde que asumió la alcaldía, con el 66 por ciento, lo que sería el fiel reflejo del rechazo que tienen los capitalinos en contra de la mandataria, principalmente por su frustrada política de seguridad.

A Claudia López también le ha faltado mano dura con la primera línea, a cuyos miembros, además de permitirles que vandalicen portales de TransMilenio, ahora deja que se adueñen a su antojo de un terreno en Kennedy y que prendan fuego a los colegios distritales de la ciudad. Incluso estarían amenazando de muerte a la concejal Lucía Bastidas, pero el actuar de Claudia López frente a este problema ha sido nefasto.

“La inseguridad en Bogotá tiene a los ciudadanos con miedo y no se ven acciones para mejorar esta situación. Es necesario hacer un control político riguroso a la pésima gestión de esta administración, la ciudad se le salió de las manos, la delincuencia, el vandalismo y las guerrillas toman fuerza, mientras la política de seguridad fracasa con F mayúscula”, aseguró la concejal Diana Diago.

Por lo menos, después del acto terrorista en Ciudad Bolívar, Claudia López se despabiló y dejó a un lado sus señalamientos al Gobierno y le pidió al presidente Iván Duque acciones para mejorar la seguridad en Bogotá, entre ellas, la de militarizar las entradas y salidas en el sur de la ciudad, esa misma militarización que meses atrás se negaba a aceptar por su prepotencia.

De igual manera, Claudia López, entre otras medidas, ordenó la restricción del parrillero y aunque el anuncio fue respaldado por varios concejales de Bogotá, señalaron que esta decisión tardía es un fiel reflejo de su improvisada política de seguridad.

“Durante dos años le pedimos a Claudia López que prohibiera el parrillero en moto en Bogotá. Su respuesta siempre fue negativa, pero ahora sí lo prohíbe. La improvisación en materia de seguridad es evidente”, afirmó el concejal Emel Rojas.

La realidad es que los bogotanos ya están cansados del desgobierno total de Claudia López y las encuestas así lo reflejan.