Funcionarios de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) fueron víctimas de amenazas, intimidaciones e incluso disparos mientras realizaban labores de protección de fauna silvestre en zona rural de Villapinzón, Cundinamarca, donde en las últimas semanas se ha reportado la presencia de un oso andino.
Alfred Ballesteros, director de la CAR, denunció que funcionarios de la entidad han sido objeto de amenazas, agresiones y disparos en la vereda Soatama, en Villapinzón, durante labores de protección de fauna silvestre. https://t.co/if1kX8q65f pic.twitter.com/iWox2T6vqO
— Revista Semana (@RevistaSemana) February 18, 2026
El director general de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, denunció que los hechos ocurrieron en la vereda Soatama, en inmediaciones de la cuenca alta del río Bogotá, mientras los técnicos adelantaban acciones de monitoreo y protección de la especie.
“Funcionarios de la CAR han sido objeto de amenazas, agresiones y disparos en desarrollo de labores de protección de fauna silvestre”, afirmó el directivo, quien calificó la situación como grave y preocupante.
Ballesteros también señaló que, además de las agresiones en terreno, la entidad ha sido blanco de intimidaciones y calumnias por parte de integrantes del Concejo Municipal, hechos que serán puestos en conocimiento de la Procuraduría General de la Nación y otras autoridades competentes para que se determinen posibles responsabilidades disciplinarias y penales.
El director hizo un llamado a los concejales para que respalden la labor institucional y respeten el trabajo de los funcionarios ambientales, cuya misión es proteger la biodiversidad.

La CAR recordó que la presencia del oso andino es un indicador positivo de restauración ecológica en ecosistemas altoandinos y de páramo, y que su protección hace parte de compromisos recientes adquiridos mediante un pacto regional para conservar su corredor biológico.
Como parte de estas acciones, la entidad entregó cámaras trampa y herramientas de monitoreo para fortalecer el seguimiento científico y comunitario de la especie.

Finalmente, Ballesteros pidió a la comunidad apoyo para garantizar la seguridad de los funcionarios y reiteró que la protección del oso andino es una responsabilidad compartida entre autoridades y ciudadanos.
