No es coincidencia que el Gobierno nacional le metiera el acelerador a la extradición de alias Pipe Tuluá a Estados Unidos el mismo día de la reunión entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump.
Pipe Tuluá dejó un mensaje antes de montarse en el avión.
“Me entero de que esta semana me pueden sacar del país con una falsa extradición que me orquestaron. Entonces, por lo tanto, hago este audio para pedirle el favor a todo el pueblo que esté tranquilo, a la gente del Inpec, porque acá les voy a pedir a todos mis hermanos, a todos esos guerreros que me han acompañado en estas batallas desde las cárceles, que por favor no vayan a tomar retaliaciones contra el Inpec”, advierte el mensaje de Pipe Tuluá.
“A todos mis guerreros, Dios los bendiga”, el mensaje de alias Pipe Tuluá horas antes de su extradición a Estados Unidos. https://t.co/if1kX8qDUN pic.twitter.com/tVmOTpAPxJ
— Revista Semana (@RevistaSemana) February 3, 2026
El jefe de la banda La Inmaculada, encargada de sembrar el terror en el Valle del Cauca y amenazar a cientos de guardianes del Inpec, incluso de asesinar a varios, aseguró que logró zanjar las diferencias con el alcalde del municipio de Tuluá y por eso advirtió que respetará su palabra.
Alias Pipe Tuluá aseguró que la orden a sus llamados “guerreros” es no tomar represalias contra el comercio, contra las autoridades o los funcionarios del Inpec. Insistió en que está dispuesto a entender la situación en la que se encuentra y de la que espera salir lo más pronto posible.
“Contra el señor alcalde, yo con el señor alcalde hablé y arreglamos nuestras diferencias, estamos en una buena posición; por medio de mis abogados tuvimos un diálogo y le di la palabra de respeto y la voy a sostener. Por eso pediré que todo siga tranquilo; el pueblo no tiene la culpa, ni el comercio… Entonces la orden para todos es respetemos al pueblo y no retaliaciones”, advirtió en el mensaje.

El señalado cabecilla de la banda La Inmaculada finalmente fue extraditado por narcotráfico a Estados Unidos después de un largo camino por aferrarse a las cárceles en Colombia, a través de los asesinatos de guardianes del Inpec.
El Ministerio de Justicia advirtió que el recurso de reposición que interpuso su defensa fue negado y, por tanto, se abrió paso a la extradición; solo quedó pendiente el día y la hora: el martes 3 de febrero en la madrugada, el mismo día de la reunión crucial entre los mandatarios de Colombia y Estados Unidos.

La extradición se cumplió bajo estrictas medidas de seguridad y con el apoyo de la Policía Nacional, que lo trasladó hasta la base militar de Catam y lo entregó a las autoridades norteamericanas.
