Tendencias

Home

Nación

Artículo

La alcaldesa Claudia López y el presidente Iván Duque.

análisis

La inseguridad en Bogotá agudiza división entre Claudia y Duque

Atracos a viviendas, joyerías y en el transporte público azotan a Bogotá. La alcaldesa intenta responsabilizar al Gobierno nacional y a la Policía. ¿Qué hay en el fondo?

Cuando Claudia López estaba en campaña por la Alcaldía de Bogotá, una de sus principales promesas tenía que ver con sus planes para mejorar la seguridad en la capital del país.

En entrevistas, la entonces candidata anunciaba que iba a ser la comandante en jefe de la Policía. “Lo primero que yo ofrezco es liderazgo personal. La jefatura de Policía no se puede delegar. Seré la jefe de Policía que haga temblar a los delincuentes”, prometió Claudia antes de ser elegida alcaldesa, en octubre del año pasado.

Por esa razón, sorprendió el mensaje que ella publicó en la noche de este martes para intentar darle una respuesta a los más recientes hechos de inseguridad que han sembrado miedo entre la ciudadanía.

Uno de los más recientes fue el atraco cometido contra una joyería en el centro comercial Gran Estación, donde en la tarde del pasado 23 de junio irrumpieron tres hombres y una mujer con armas con silenciador. Al final, los delincuentes se llevaron –solo en joyas- 600 millones de pesos.

A ello se le suman los robos a conjuntos residenciales en el sector de Santa Bárbara, en el norte de Bogotá. Una mujer contó que el pasado viernes 19 de junio, a las nueve de la noche, hombres armados entraron al edificio en el que vive, amordazaron a los residentes y atracaron las viviendas.

 “¡El incremento de atracos en Bogotá es inaceptable! Hoy 10 % de la Policía de Bogotá está en vacaciones/licencias y 20 % en cuarentena por Covid. Además no nos reciben presos en cárceles nacionales. ¡He convocado Consejo de Seguridad conjunto con gobierno nacional porque eso es insostenible!”, aseguró la alcaldesa en su cuenta en Twitter.

Su mensaje fue visto por un sector de la opinión pública como una manera de evadir la responsabilidad en el manejo de la seguridad, que es una de sus principales tareas.

El artículo 187 del Acuerdo Distrital 79 del 2003 dice textualmente que “el alcalde mayor es la primera autoridad de Policía del Distrito Capital y le corresponde conservar el orden público en la ciudad”.

“Los miembros de la Policía Nacional Asignados a la Policía Metropolitana de Bogotá D.C., estarán subordinados al alcalde mayor de Bogotá para efectos de la conservación y restablecimiento del orden público y prestarán apoyo a los alcaldes locales para los mismos fines”, dice la norma.

En el fondo, el mensaje de Claudia lo que evidencia es el distanciamiento cada vez más profundo que mantiene con el Gobierno nacional y que surgió desde los primeros días de la pandemia, en marzo pasado, por cuenta de la diferencia de enfoques para contener el coronavirus.

Mientras el Gobierno ha sido partidario de ir reactivando la economía con protocolos, la alcaldesa ha sido más de la línea de mantener las restricciones y la cuarentena.

Hoy, con lo que está ocurriendo por cuenta de atracos en viviendas, calles, joyerías y en el transporte público, se agudiza el enfrentamiento entre la Casa de Nariño y el Palacio Liévano.

Prueba de ello es que en la mañana de este miércoles, Diego Molano, director del Departamento Administrativo de la Presidencia y uno de los funcionarios más cercanos al presidente Iván Duque, le respondió a la alcaldesa.

“Insostenible es que por graves robos usted ataque a la Policía y no a los delincuentes. Inaceptable que culpe al Gobierno nacional de lo que pase en Bogotá”, sostuvo Molano, quien a renglón seguido dijo que la mandataria cuenta con la nación para “apoyarla en el cumplimiento de sus responsabilidades”.

La queja de la alcaldesa tiene que ver con el pie de fuerza en la ciudad, una tarea pendiente desde hace 15 años. Bogotá no tiene hoy el número suficiente de policías y hay ciudades intermedias, con menos problemas de inseguridad, que tienen una fuerza disponible mayor.

Bogotá tiene 239 policías por cada 100.000 habitantes, cuando la media internacional sugerida es de 300 uniformados por 100.000 habitantes.

La mandataria citó a un consejo extraordinario de seguridad para evaluar lo que está ocurriendo, y sin duda uno de los puntos será el aumento del número de policías.

A nadie en Bogotá le conviene que la responsabilidad en materia de seguridad quede en la mitad de un enfrentamiento político. Lo que los ciudadanos necesitan es un trabajo en equipo entre la alcaldesa, el Gobierno y la Policía para hacerle frente a la delincuencia. Además, junto con el caos de la movilidad, la inseguridad es el principal problema que afrontan diariamente los ciudadanos, según todos los estudios de opinión pública.

El presidente del Concejo de Bogotá, Carlos Fernando Galán, dijo que advirtió de un crecimiento de la inseguridad desde febrero. “No es hora de que la alcaldesa responsabilice al Gobierno nacional y a la Policía. La responsabilidad es de todos y no vemos una política clara. No es en medios ni en Twitter, es en la calle donde necesitamos contundencia contra el crimen”, aseguró Galán.

Durante el confinamiento, como era previsible, los indicadores de los delitos tendieron a la baja. Pero ahora que se inicia la reactivación y más personas salen a las calles a retomar su vida laboral, es clave velar por la seguridad.