La guerrilla del ELN ejerce control absoluto sobre las entradas y salidas de Cúcuta, mientras que los policías enfrentan restricciones para movilizarse por algunas calles después de las seis de la tarde, ante el riesgo de ser atacados con armas y explosivos. La capital de Norte de Santander, según las autoridades, se proyecta como la primera ciudad del país en ser cooptada por la estructura delincuencial.
SEMANA accedió a informes reservados de la fuerza pública donde se describió el horror en el territorio: “El ELN controla los anillos viales. Hay sectores vedados para los uniformados”. Las zonas más críticas son las inmediaciones del centro comercial Jardín Plaza, Colinas del Tunal y la carretera que conduce al municipio de Zulia. De acuerdo con los testimonios recogidos por esta revista, en el día hay tranquilidad y en la noche se activa la gobernanza de los elenos.

Los criminales extorsionan bajo el disfraz de los impuestos a los camioneros y conductores de servicio público. Un alto funcionario de la Alcaldía de Cúcuta, quien pidió guardar su identidad, describió el panorama: “Como controlan los anillos viales, cobran a los mineros, a los carros de carga, a los empresarios y se encargan del tráfico de drogas en toda la zona fronteriza”.
La presencia del ELN en la ciudad no es nueva, pues siempre ha tenido injerencia en el territorio. El panorama se ha agravado por el avance de su toma y el conflicto que sostiene con el frente 33 de las disidencias de las Farc en la región del Catatumbo, cuyos efectos ya se sienten en los barrios con homicidios, extorsiones y secuestros. La masacre de tres personas el jueves tiene relación con ese conflicto.

La hipótesis que manejan las autoridades es que, además de su brazo armado urbano, los elenos instalaron unidades de inteligencia para detectar a posibles integrantes de las disidencias que están resguardados en Cúcuta para asesinarlos. A su vez, los disidentes que pasan desapercibidos en la ciudad estarían proyectando una venganza derivada de la guerra que se inició en enero de 2025 por el control de la droga.
Al ser consultado por el fenómeno criminal que alarma a la población civil, el alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, negó que la fuerza pública tenga zonas vedadas y aseguró que las capacidades de las autoridades se están aumentando para poder confrontar las amenazas. En cuanto a la presencia del ELN, el mandatario sostuvo: “No es un secreto que siempre ha estado acá. No entiendo cuál es la alarma con eso. Siempre ha estado. Cúcuta es una ciudad que siempre ha tenido esas problemáticas”.

Si en Cúcuta llueve, en el Catatumbo no escampa. El más reciente informe de seguimiento de la Gobernación de Norte de Santander reveló que, entre enero de 2025 y abril de 2026, 192 personas fueron asesinadas, entre ellas 19 integrantes de la fuerza pública; 101.883 desplazadas; 283 confinadas y seis menores de edad fueron secuestrados y, aparentemente, reclutados por el ELN para enfrentar a las disidencias de las Farc.
Aunque el Ministerio de Defensa ha reportado resultados operacionales, en la Gobernación y en las alcaldías de la subregión creen que los esfuerzos no son suficientes y denuncian que la alteración del orden público en el Catatumbo habría pasado a segundo plano: “Identificamos una descoordinación entre la Policía y el Ejército. Cada quien sale por su lado. No existe una estrategia real. Se lavan las manos entre ellos”, reconoció a SEMANA, bajo reserva, un secretario de gobierno de la subregión.

Este problema fue el plato fuerte de la reunión que sostuvo Gustavo Petro con Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, pues se cree que la ola de violencia en Norte de Santander está relacionada con las redes de narcotráfico que comparten frontera. Para ello, se reforzará la cooperación entre autoridades para desmantelar a los grupos criminales.
