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Diana Giraldo - Foto: Archivo Personal

¿Dónde está el Presidente?

Lo que está haciendo este Gobierno con su silencio es debilitar aún más esta institucionalidad, ya de por sí frágil, y cuando no hay instituciones fuertes, ese vacío se llena con el caos y la anarquía.

Por: Diana Giraldo

En la década de los ochenta, una comedia protagonizada por el actor estadounidense Leslie Nielsen, titulada ¿Dónde está el piloto? (Airplane) narraba la historia de un vuelo entre Los Ángeles y Chicago en el que se presentaba una intoxicación alimentaria masiva, que lleva a que el avión se quede sin quien lo pilotee. La comedia muestra la histeria que se vive mientras todos tratan de hacer frente a lo que sucede. Unos y otros se pasan el mando y creen tener una idea mejor que la anterior, hasta generar situaciones tan ridículas que llevan a la risa, aunque lo que haya de fondo sea la posibilidad de una tragedia.

Esto es lo que pareciera estar sucediendo en Colombia con el tema de la invasión de tierras. Cada día registramos una noticia más de invasiones de territorios privados en el país, la una cada vez más grande que la anterior.

La Defensoría del Pueblo alertó que se han detectado 108 casos de ocupación indebida de tierras en Antioquia, Atlántico, Cauca, Cesar, Chocó, Guainía, Huila, Magdalena, Valle del Cauca y Vichada.

Algunos de los que han llegado a estas invasiones lo han hecho bajo tres argumentos: que son terrenos baldíos y que el presidente Gustavo Petro ha dicho que en este Gobierno la tierra será de quien la trabaje. Que se trata de territorios ancestrales que les pertenecen a comunidades indígenas, como está sucediendo principalmente en Valle y Cauca. O que son víctimas del conflicto que reclaman su tierra y se cansaron de esperar una acción del Estado. Y esto ha llevado a situaciones tan críticas que, como en la película, llevan a la risa, aunque lo que haya detrás sea más bien para estallar en llanto.

Sucedió en Cúcuta (Norte de Santander), donde el personero denunció que la Policía no procedió al desalojo de un predio privado que había sido invadido, bajo el argumento de que el presidente Petro había dado la orden de no desalojar las invasiones. Tal afirmación quedó en el acta de la inspección de Policía, como la justificación de por qué no se realizó la diligencia. Consultado con el coronel Juan Carlos Ramírez, comandante (e) de la Policía de Cúcuta, sobre tal hecho, confirmó que desconoce de dónde salió el argumento para justificar la negativa al procedimiento y aseguró que la directriz que hay es agotar la vía del diálogo antes de usar la fuerza.

Mientras este lío tan grande crece, todos se preguntan ¿dónde está el llamado vehemente del presidente Gustavo Petro al respeto por la propiedad privada, como lo prometió en campaña, y el rechazo absoluto a la invasión de tierras? ¿Dónde está el ministro de Defensa, Iván Velásquez? ¿Qué pasó con el ultimátum de 48 horas dado el 30 de agosto por la vicepresidenta Francia Márquez, en compañía de la ministra de Agricultura, Cecilia López; de Iván Velásquez y de Mauricio Lizcano? Han pasado más de 500 horas desde que se dio y no se les ha escuchado la voz desde entonces.

Solo Cecilia López ha anunciado que iniciará un proceso de titulación de tierras que abarca 681.372 hectáreas y que beneficiará a campesinos, indígenas y afrodescendientes en 19 departamentos del país. Por eso, ha hecho un llamado para que quienes tengan real derecho esperen su turno y no que actúen de forma arbitraria. “Si invaden, vamos al diálogo y si no, pues toca aplicar el Código de Policía”, dijo la ministra de Agricultura, en entrevista a Caracol Radio.

Pero nada más. Ninguna cabeza del Gobierno ha sido vehemente en hacerle frente a esta bomba de tiempo que se está gestando. Ningún líder del Gobierno ha pedido el respeto por la institucionalidad. El nivel de angustia sube cuando se escucha al defensor del pueblo, Carlos Camargo, afirmar que diversos grupos armados estarían también detrás de estas invasiones y que muchos están llegando animados por el mensaje del Gobierno de que se entregarán tierras a quien no las posea.

Mientras todos guardan silencio y permiten que este problema crezca exponencialmente semana tras semana, empiezan a llegar noticias de grupos de ganaderos que se organizan para defender su propiedad y patrullar. Aunque José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, ha dicho que ninguna de estas personas se armará, bien se sabe que es imposible garantizar algo así. Este país lleva en su historia de sangre la condena a volver una y otra vez a la violencia, pues no ha encontrado aún manera distinta de imponer lo que cada uno quiere, sino a través de las armas. Y esto ha ocurrido precisamente por la fragilidad de su institucionalidad.

Lo que está haciendo este Gobierno con su silencio es debilitar aún más esta institucionalidad, ya de por sí frágil, y cuando no hay instituciones fuertes, ese vacío se llena con el caos y la anarquía.Una vez más, presidente Gustavo Petro: o les pone freno a las crecientes invasiones de terrenos en el país o muy pronto (ojalá sea yo quien esté equivocada) este problema se va a salir de madre e iniciará un camino del que ya no habrá retorno.