Parte importante de los colombianos apoyó el paro, pero parte aún más significativa rechazó a los vándalos, a los actos violentos y a los bloqueos. Habiendo tenido relativo éxito, la paternidad del paro y de los bloqueos la reclaman muchos. “El éxito tiene muchos padres, el fracaso es huérfano” afirmaba John F. Kennedy. El primero en exigir paternidad es el autodenominado Comité Nacional del Paro, un contubernio de sindicalistas de vieja guardia, sumamente bien alimentados, pero desactualizados y en declive, que han visto en el desorden y el caos una oportunidad de oro para no desaparecer en la irrelevancia. Alejandro Gaviria, el rector de la Universidad de los Andes, los retrata con precisión: “Hay un grupo de sindicalistas y políticos (el llamado “comité de paro”) que reclama para sí un poder representación legítima. Pero es difícil creerle. Su agenda parece anti-joven.”
Por supuesto los dos Gustavos, el “Señor de las Bolsas” y el autor del inmortal guion “Sin tetas no hay paraíso”, también exigen paternidad. La verdad es que los dos sí se movieron y no dejaron de echarle gasolina a la hoguera ni un solo segundo. Al primero pocas veces se le vio y muy seguramente preferió ver los acontecimientos desde la biblioteca de su hermosa mansión en Chía. El segundo, al regresar de su poco exitoso viaje a Washington, sí se le vio muy activo en las redes sociales tratando a la Fuerza Pública de “cerdos”; calificando a los ciudadanos que no pensamos votar por su grupo político como parte de un “país de hijos de puta”; y comprando equipos para las barras bravas de la izquierda radica a través de “crowd funding”. Esa “primera línea” es la que el escritor Arturo Pérez – Reverte calificaría como “”Panda de gilipollas que buscan adrenalina, arriesgando estúpidamente una vida preciosa cuyo manual de uso ignoran”.
Otros que estarán reclamando paternidad son algunos políticos de segundo orden como el representante Germán Navas Talero, quien se refiere a los manifestantes pacíficos con camisa blanca en Cali como “carniceros”. La Minga, por supuesto, también aspira a la paternidad del paro. Y finalmente los que exigen su cuota de paternidad son los que al final del día pusieron el billete para pagarle y alimentar a los vándalos y los que hacen parte de la “primera línea” - 70.000 pesos diarios garantizados y los “tres golpes” - financiando adicionalmente buena parte del armamento que nunca les faltó, son los narcotraficantes. Como es de esperar ahí estaban todos: el ELN y la Nueva Marquetalia; las disidencias de Gentil Duarte y los representantes de todos los carteles mexicanos que nos complacen con su augusta presencia en el país.
En el paro salió a relucir la ignorancia de muchos manifestantes. El columnista de Portafolio, Roberto Angulo, hace referencia a un joven encadenado a un poste que afirma: “¡Qué bueno que nos enseñen una educación nueva! ¿Qué es la economía? ¿Qué es la bolsa? ¿Cómo se manejan las ramas de un gobierno? ¿De dónde sale el dinero y para dónde va?” El joven tiene mucha razón y parte importante de las fallas de nuestra sociedad es precisamente que los jóvenes desconozcan lo esencial de la economía y la estructura política del país. La manifiesta ignorancia de nuestra juventud es responsabilidad de los sindicalistas marxistas que rigen los destinos de Fecode.
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Apostilla: Ante el dilema que se le puede presentar a algunos entre prestar el cepillo de dientes o la avioneta, todo indica que es más prudente optar por el primero. Posiblemente no sea tan higiénico, pero uno tiene relativa certeza de saber para qué lo van a usar.
