OPINIÓN

Francisco Santos

María Corina ya regresó, ahora toca sumar y sumar

Todo está servido sobre la mesa para que antes de que termine el próximo año se den las elecciones libres en el vecino país
31 de octubre de 2026 a las 5:44 a. m.

Nadie cuestiona la legitimidad de María Corina Machado como líder de la oposición venezolana. Nadie cuestiona su integridad y su capacidad de lucha. Nadie cuestiona, tampoco, la importancia de su papel en la transición de Venezuela a la democracia. Sin embargo, ahora que está de regreso, a Dios gracias, en su país, su papel cambia y su responsabilidad también.

María Corina no llega a un vacío. Llega en la mitad de un proceso que, si bien no ha sido perfecto y debe ser mejorado, es el instrumento que ella tiene que utilizar para lograr el objetivo que todos queremos: unas elecciones libres en las que ella pueda participar. La mesa de negociación que Estados Unidos impuso y que ha obligado a la dictadura a comenzar a ceder es el mecanismo que existe y sin duda es mucho mejor que tratar de crear otro. Sería un gran error, y sobre todo un gran triunfo para Delcy y Jorge Rodríguez, perder lo que hasta ahora se ha logrado y darle tiempo al régimen mafioso de mantenerse en el poder. Eso es lo que ellos buscan y han buscado, y esa ha sido su estrategia desde hace 20 años: dilatar, dilatar y dilatar.

Dinorah Figuera, quien ha liderado la mesa de negociación por parte de la oposición, es una mujer decente, seria, víctima de la dictadura y que tiene claro que su papel es uno: crear las condiciones para una democracia. Ella misma ha buscado un mecanismo de coordinación con María Corina, pero desafortunadamente esto no ha sido posible. Hoy no importa que ello no se haya dado. Lo que sí es fundamental es que de aquí en adelante se dé para acelerar la negociación y así lograr los objetivos comunes que Estados Unidos y la oposición venezolana quieren.

Yo he sufrido en carne propia el desastre de la oposición venezolana. Durante el gobierno interino de Juan Guaidó, ellos fueron el principal enemigo del éxito de esa política. Me tocó vivirlo cuando fui embajador de Colombia en Estados Unidos y trabajé de la mano con el Gobierno americano y el Gobierno interino para buscarle una salida a Venezuela, que por cuenta de la misma oposición no se dio. También, para ser justos, la dictadura compró a parte de la oposición –los llamados alacranes–, asesinó a una parte de la oposición y encarceló a otra. No ha sido una tarea fácil. La misma Dinorah fue perseguida por ponerse al frente del proceso judicial en el que buscaba perseguir a los asesinos del padrino de su hijo, Fernando Albán.

También me han criticado por elogiar a María Corina cuando, en un acto de grandeza patriótica, le entregó su Premio Nobel a Donald Trump. Un acto de generosidad y madurez política como ese pocas veces se ve en la historia y muestra de lo que está hecha esa líder.

Por eso hay que ser optimistas con lo que viene para Venezuela. Todo está servido sobre la mesa para que antes de que termine el próximo año se den las elecciones libres en el vecino país. Hoy la oposición la lidera una mujer única como María Corina. Hoy la negociación la lidera otra mujer de carácter y seria como Dinorah, que, repito, tiene claro su papel. Y no debemos olvidar, ni seamos ilusos, que Estados Unidos y en especial Marco Rubio están detrás de este proceso, que tiene grandes implicaciones no solo para el futuro de Venezuela, sino también de Cuba y del resto de la región. Ah, y como si esto fuera poco, la próxima elección presidencial en Estados Unidos también está en juego.

La grandeza de un dirigente político se ve en estos momentos, cuando abre las puertas, cuando suma, cuando entiende su entorno y cuando se deshace de las pequeñas intrigas a su alrededor y del ego personal. El regreso de María Corina, y cómo Venezuela respondió, no solo llena el corazón de esperanza y los ojos de lágrimas, como me pasó al ver ese momento histórico, sino que también crea una responsabilidad tan grande que necesita el concurso de todos para que salga bien.

La verdad, esa negociación comienza ahora y Dinorah tiene una palanca gigante y un mazo poderoso para poner sobre la mesa y lograr prontamente un CNE y un calendario electoral. El partido que Delcy y Jorge Rodríguez jugaban era apenas de pretemporada. Ahora sí les va a tocar enfrentarse a los grandes; de ahí que Dinorah vaya la próxima semana a reunirse con Marco Rubio en Washington. María Corina debe entender que su papel es el de crear presión en la calle para que se den los resultados de un TSJ verdaderamente independiente, un CNE que haga respetar la voluntad popular y unas elecciones libres el próximo año, obviamente en coordinación con Dinorah, quien es la delegada de Estados Unidos para llevar a cabo la negociación.

Todo está en manos de la oposición venezolana, no solo de María Corina, aunque ella sí tiene la mayor responsabilidad. Por eso sí creo que hay luz al final del túnel, no me cabe la menor duda.