Si observáramos con algún detenimiento al Caribe en la época contemporánea, caeríamos en cuenta que los regímenes socialistas de Cuba, Nicaragua y Venezuela, todos con importantes vínculos con Rusia, trataron de tener el control de esa estratégica región.
Colombia impidió que Venezuela tratara de hacerse a todos los espacios marítimos en el Caribe Oriental, no obstante que, con sus ingentes recursos acreditó misiones diplomáticas, ayudó económicamente y vendió petróleo a muy bajo precio a los países de la subregión.
El diferendo aún no resuelto sobre la delimitación marítima en el Golfo de Venezuela y sus áreas adyacentes, así como los tratados de delimitación marítima concertados por Colombia con Haití, República Dominicana y Jamaica, impidieron el mare nostrum venezolano en el Caribe Oriental.
Cuba tiene desde hace décadas una tradición de cooperación militar y económica, antes con la Unión Soviética y ahora con Rusia. Aunque sin aspiraciones territoriales, ha tenido una influencia política fundamental en el Caribe, incluyendo a Centroamérica y naturalmente a Venezuela. Ha utilizado la educación, la medicina y la cooperación en caso de desastres naturales, para consolidarla.
Nicaragua, con un régimen presidido por Daniel Ortega y su combo que desde 1979 controla el país, pretendía todas las áreas del Caribe occidental hasta encontrar al oriente la jurisdicción marítima venezolana.
Nuestro país, sin embargo, se le atravesó a Nicaragua y no solo consolidó su soberanía sobre la totalidad del archipiélago de San Andrés y todos los cayos, que eran pretendidos por Jamaica, Nicaragua, Honduras y los Estados Unidos, sino que aseguró su jurisdicción marítima en el 64 % del Caribe Oriental.
El Gobierno nicaragüense, no se resigna todavía a abandonar sus recónditas pretensiones sobre el Archipiélago de San Andrés, que datan de 1890, no obstante que hayan mediado tratados y fallos de la Corte.
Ortega tiene ahogada a Nicaragua con una dictadura hereditaria y ha arremetido con todo contra los que se atreven a disentir. Sin embargo, parece que Estados Unidos no le pone demasiada atención. No obstante que ha entrado en vigor un acuerdo de cooperación militar que concertó con Rusia y que incluye entrenamiento conjunto e intercambio de inteligencia entre ambos países. Además, con alguna frecuencia buques de guerra y altos jefes militares rusos visitan al país.
Es así como, en este rompecabezas, Putin ha logrado sutilmente colocarse en ‘el primer círculo de defensa de los Estados Unidos’. No olvidar que nosotros estamos en él. Veremos qué pasa en el futuro inmediato.
