En 2025, la comunidad científica identificó un objeto que se desplazaba por las regiones más alejadas del sistema solar, sin imaginar entonces su trascendencia. Hoy conocido como 3I/ATLAS, este cuerpo celeste se perfila como uno de los hallazgos astronómicos más llamativos de los últimos tiempos, ya que las primeras investigaciones indican que su origen no estaría ligado al nacimiento del Sol ni, posiblemente, a la zona habitual de nuestra galaxia.

Su paso fugaz por el sistema solar también ha despertado un intenso interés público y debates dentro de la comunidad científica, especialmente por ciertas propiedades poco comunes que algunos interpretan, de manera especulativa, como indicios de un posible origen artificial.
Un nuevo dato del 3I/ATLAS que desconcierta
En este contexto, los científicos consideran que este enigmático cometa podría ser un vestigio de las primeras etapas de la galaxia, con una antigüedad que superaría por miles de millones de años a la de la Tierra e incluso a la del Sol. Este dato de antigüedad vuelve excepcional al 3I/ATLAS frente a otros visitantes interestelares, según le atribuyen los científicos.

Un estudio liderado por Michele Bannister, profesora asociada de la Universidad de Canterbury, plantea que este cometa podría haberse formado hace entre 8 y 14 mil millones de años, una cifra que contrasta de manera notable con los aproximadamente 4.600 millones de años de edad del sistema solar.
Otro indicio determinante es la enorme rapidez con la que se desplaza, cercana a los 58 kilómetros por segundo al cruzar la influencia gravitacional del Sol. Esta velocidad sugiere un origen en el disco grueso de la Vía Láctea, una zona poblada por algunas de las estrellas más antiguas de la galaxia, lo que reforzaría la hipótesis de que el 3I/ATLAS nació alrededor de una estrella que dejó de existir mucho antes de que se formara el Sol.

Además, las observaciones del 3I/ATLAS han puesto en evidencia una composición química que se aparta notablemente de la de los cometas originados en el sistema solar. Durante su aproximación al Sol, los astrónomos identificaron concentraciones elevadas de hierro y níquel, una combinación excepcionalmente poco común entre los cuerpos cometarios conocidos.
De hecho, los registros obtenidos por el Telescopio Espacial James Webb indican la presencia abundante de dióxido de carbono, un rasgo que apunta a un proceso de formación en entornos extremadamente fríos y alejados de su estrella de origen.

Por su parte, recientemente, se ha conocido un nuevo estudio, coescrito por Mauro Barbieri, en el que señala que el 22 de enero de 2026 el objeto interestelar 3I/ATLAS se alineará casi perfectamente con el eje Tierra-Sol, con un ángulo excepcionalmente pequeño de apenas 0,69 grados. Esta rara configuración permitirá observar un fenómeno poco común conocido como “oleada de oposición” en el polvo emitido por el objeto.










