El reconocido neurocientífico y médico neurólogo portugués, Antonio Damasio, a sus 81 años, es considerado una de las voces más influyentes del pensamiento contemporáneo. Su extensa trayectoria en el estudio del sistema nervioso le ha permitido reflexionar con profundidad sobre la condición humana, la felicidad y la forma en que las personas construyen sentido en sus vidas.

Aprovechando las entrevistas, el neurocientífico suele compartir ideas y alertas sobre los desafíos emergentes del mundo actual. Entre ellos, la inteligencia artificial ocupa un lugar central en sus preocupaciones, ya que, en un entorno cada vez más marcado por la automatización y el análisis masivo de datos, Damasio advierte que una vida completamente delegada a la tecnología resulta incompatible con la verdadera felicidad.
“El principal problema de la IA es que roba la atención que merecen las personas que nos rodean”, expuso el neurólogo en uno de sus libros de divulgación, Inteligencia natural y la lógica de la consciencia, una obra en la que sus reflexiones sobre la inteligencia artificial adquieren un papel relevante.

Se trata de una dinámica que ya estaba presente con los teléfonos inteligentes y que podría intensificarse con el tiempo, advierte el experto, quien señala que el celular se ha vuelto imprescindible para un número creciente de tareas, al mismo tiempo favorece comportamientos adictivos que influyen en la forma en que las personas se relacionan con la tecnología.
“Estamos todo el día pendientes de nuestros dispositivos y sus aplicaciones porque, aparentemente, nos hacen la vida más cómoda. El problema es que dejamos de prestar atención a las personas y a la realidad que nos rodea (...) Y, precisamente, nuestra felicidad depende precisamente de eso, de empatizar con los demás”, señala el experto portugués, quien además advierte que “la IA es la mayor amenaza para la felicidad humana”.

Además, Damasio también advierte que el principal peligro es un empobrecimiento auténtico de las capacidades humanas, ya que “si pasamos demasiado tiempo con los dispositivos y si confiamos en ellos para crear los objetos de nuestra vida (...) Nuestra propia inteligencia se va a ver perjudicada”.
En ese sentido, subraya que la tecnología debe funcionar como una herramienta de apoyo y no como un reemplazo del uso activo de la inteligencia natural que ha impulsado los grandes avances de la modernidad.

Damasio también expresa su preocupación al observar a los jóvenes completamente absorbidos por las pantallas en espacios públicos, una escena que califica como “terrible”. A su juicio, resulta especialmente grave que el uso del móvil se mantenga incluso durante actividades cotidianas como comer o caminar, desplazando la atención de las personas que los acompañan y del entorno que los rodea.

“La inteligencia artificial de momento es un sistema individualista (...) Vivimos en tiempos de falta de buenos sentimientos hacia los demás, hacia la comprensión del otro. Para que todo el mundo funcione mejor necesitamos esforzarnos por cultivar esos buenos sentimientos, que implican reconocer a otros seres humanos", precisó el neurocientífico.










