Una de las historias más comentadas en los últimos años dentro de la astronomía es la del objeto interestelar 3I/ATLAS, que fue observado atravesando el sistema solar a una velocidad inusual. Este hecho llevó de inmediato a los científicos a concluir que su origen estaba fuera de este entorno.
Desde sus primeras detecciones, los expertos descartaron explicaciones especulativas y coincidieron en que se trataba de un cometa, aunque con rasgos poco comunes que despertaron gran interés en la comunidad astronómica.

A medida que avanzaron los estudios, las observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb a finales de diciembre de 2025 permitieron obtener datos más precisos sobre su antigüedad. El análisis se centró en los gases que el objeto libera al acercarse al Sol, un proceso conocido como sublimación, clave para comprender su composición y las condiciones en las que se formó.
Estos resultados sorprendieron a la comunidad científica, ya que sugieren que 3I/ATLAS tendría una edad muy superior a la de la Tierra e incluso al propio sistema solar. En sus estimaciones, su antigüedad se aproxima a la de la galaxia y el universo, lo que lo posiciona como un vestigio excepcional de las primeras etapas del cosmos.
The levels of a heavy form of hydrogen in 3I/ATLAS are 30 to 40 times higher than in Earth's oceans, suggesting the comet has a cold and distant origin https://t.co/QvhvfDdSyG
— New Scientist (@newscientist) March 17, 2026
Un aspecto determinante en estas conclusiones ha sido el estudio de los isótopos presentes en el material expulsado por el cometa. Los análisis indican que su composición difiere notablemente de la de otros cometas conocidos, lo que refuerza la hipótesis de que se originó hace entre 10 y 12 mil millones de años, convirtiéndolo en una pieza clave para entender la historia temprana del universo.
Este descubrimiento sugiere que el objeto no solo proviene de otro sistema estelar, sino que también se formó en una fase muy temprana de la historia de la galaxia. Los investigadores plantean que su origen estaría ligado a un entorno extremadamente frío, cercano a los 30 grados Kelvin, dentro de un disco protoplanetario denso y resguardado, condiciones que favorecieron su conservación durante miles de millones de años.

Otro aspecto que llama la atención es la detección de agua con altos niveles de deuterio, junto con proporciones inusuales de carbono. Estas características químicas indican que el cometa habría experimentado procesos distintos a los observados en el sistema solar.
De acuerdo con el investigador Romain Maggiolo, la antigüedad estimada del objeto, sumada a la abundancia de moléculas volátiles, sugiere que la química prebiótica podría haberse desarrollado mucho antes de lo que se pensaba en la historia de la galaxia.

El cometa 3I/ATLAS destaca además por ser apenas el tercer visitante interestelar identificado en el sistema solar. Su recorrido, que lo llevó a acercarse al Sol en octubre de 2025 y posteriormente a la Tierra en diciembre del mismo año, ha sido fundamental para recopilar datos.
Tras su paso cercano, el objeto continúa alejándose a gran velocidad en dirección a las regiones externas del sistema solar. Se espera que atraviese las órbitas de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno en los próximos años, lo que reduce el tiempo disponible para su estudio.
