Uno de los temas que más ha marcado la conversación científica y tecnológica en los últimos meses es el misterioso cuerpo celeste conocido como 3I/ATLAS. Hasta ahora, se trata de uno de los objetos que más interrogantes ha despertado entre los expertos, quienes lo estudian en detalle para comprender su origen y naturaleza: si se trata de un cometa completamente natural o, como algunos han llegado a especular, de algo mucho más inusual.
3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar detectado que proviene de fuera del Sistema Solar, después de ‘Oumuamua y 2I/Borisov. Este tipo de visitantes son extremadamente raros, lo que ya supone un desafío científico considerable, ya que no se formaron alrededor del Sol y, por lo tanto, no siguen las reglas habituales que rigen a los cometas o asteroides.
Sin embargo, 3I/ATLAS resulta aún más enigmático. Aunque en 2025 se determinó que no representaba un peligro para la Tierra, muchas de sus características han llevado a algunos especialistas a pensar que no se trata de un cometa convencional.

Su mayor acercamiento a nuestro planeta ocurrió el 19 de diciembre, y se pensó que con ello el interés disminuiría. No obstante, 2026 ha traído nuevas sorpresas. Una de ellas fue reseñada por el astrofísico Avi Loeb —quien ha seguido de cerca el caso— a través de su blog oficial en Medium.

Un nuevo estudio, coescrito por Mauro Barbieri, señala que el 22 de enero de 2026 el objeto interestelar 3I/ATLAS se alineará casi perfectamente con el eje Tierra-Sol, con un ángulo excepcionalmente pequeño de apenas 0,69 grados. Esta rara configuración permitirá observar un fenómeno poco común conocido como “oleada de oposición” en el polvo emitido por el objeto.
La investigación describe en detalle la geometría de este evento, las oportunidades científicas que ofrece y los requisitos de observación necesarios. Además, subraya que las mediciones realizadas antes y después de la alineación podrían brindar una oportunidad única en décadas para analizar el albedo, la estructura y la composición de la materia interestelar.
A esto se suma otro estudio, liderado por Carey Lisse, que presenta imágenes a gran escala del gas y el polvo que rodean a 3I/ATLAS tras su paso por el perihelio. Estas observaciones, obtenidas con el observatorio espacial SPHEREx, revelan una intensa pérdida de masa y muestran que la distribución del polvo y de los compuestos orgánicos tiene una llamativa forma de pera, mientras que las columnas de gas son mayoritariamente casi circulares.

Las observaciones, realizadas entre el 8 y el 15 de diciembre de 2025 en longitudes de onda infrarrojas, permitieron identificar las principales especies gaseosas presentes —como agua, dióxido y monóxido de carbono, cianuro y diversos compuestos orgánicos— y comprobar que el dióxido de carbono se extiende a cientos de miles de kilómetros. Además, el espectro del polvo indica una combinación de luz solar dispersada y emisión térmica.
La anticola de polvo con forma de pera sugiere la presencia de granos de gran tamaño. Datos de SPHEREx previos al perihelio indican que la producción de gas está dominada por fragmentos helados grandes, posiblemente de más de 10 metros, capaces de conservar material interno sin alteraciones significativas.

No obstante, esta interpretación plantea una importante anomalía: implicaría una cantidad enorme de masa de polvo, ya que estos fragmentos deberían generar una columna de gas mucho más brillante que el propio núcleo. Además, los fragmentos no pueden ser pequeños, ya que no se observa una cola de polvo fino influenciada por la presión de la radiación solar.










