El cambio climático es uno de los fenómenos que más preocupa a los expertos por los efectos que puede generar en el planeta. De acuerdo con la página oficial de la ONU, este proceso está impulsado en gran medida por las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por diversas actividades humanas.

Entre las principales fuentes de estas emisiones se encuentra la generación de energía a partir de combustibles fósiles, como el carbón y el gas, que producen grandes cantidades de dióxido de carbono. También contribuye de forma significativa la industria manufacturera, debido al uso de energía de origen fósil en la producción de bienes.
La deforestación es otro factor clave, ya que la tala de bosques libera el carbono almacenado en los árboles y, al mismo tiempo, reduce la capacidad de la naturaleza para absorber dióxido de carbono. Asimismo, el transporte —que depende en gran medida de combustibles derivados del petróleo— genera una alta cantidad de emisiones contaminantes.
En este contexto, científicos y especialistas han emitido una nueva alerta sobre la posible aparición de un llamado “Super Niño”. Aunque por ahora no se conocen con precisión los detalles sobre su intensidad, los expertos señalan que los próximos meses serán determinantes para entender la evolución de este fenómeno, considerado uno de los más influyentes del sistema climático global.

Según explican los investigadores, las primeras señales de El Niño ya comienzan a manifestarse. Entre ellas se encuentra el calentamiento de las aguas del Pacífico y algunos cambios en los patrones atmosféricos que influyen en el clima de distintas regiones del mundo.
Sin embargo, los meteorólogos advierten que aún es temprano para confirmar cómo evolucionará el fenómeno. Durante la primavera del hemisferio norte, las predicciones climáticas suelen ser menos confiables, un periodo conocido como la “barrera de previsibilidad primaveral”.
Por esta razón, los especialistas recomiendan mantener cautela. Aunque algunos modelos climáticos sugieren que el fenómeno podría fortalecerse, su intensidad real se podrá determinar en los próximos meses, cuando haya datos más claros sobre el comportamiento del océano y la atmósfera.

“Los últimos días del invierno se sentirán como pleno verano en todo el oeste, y pronto llegará el calor sin precedentes de marzo”, explicó el meteorólogo Ben Noll, del Washington Post.
En un hilo publicado en su cuenta de X, donde suele analizar este tipo de fenómenos, también señaló que “El Niño se formará en mayo y podría intensificarse en agosto, según el nuevo modelo estacional del ECMWF”.
El Niño forming by May, potentially becoming strong by August — new ECMWF seasonal modeling.
— Ben Noll (@BenNollWeather) March 6, 2026
By the numbers:
• 22% chance of a super El Niño by August
• 80% chance of a strong event
• 98% chance of a moderate event
That's according to data from 50 ensemble members. pic.twitter.com/LDOogrRcEC
Así las cosas, señaló que, de acuerdo con proyecciones basadas en datos de 50 miembros de un conjunto de modelos climáticos, existe un 22 % de probabilidad de que se presente un fenómeno de El Niño intenso hacia agosto. No obstante, las estimaciones indican una mayor posibilidad de que el evento alcance una categoría significativa: hay un 80 % de probabilidad de que sea fuerte y hasta un 98 % de que al menos sea moderado, lo que sugiere una alta probabilidad de que el fenómeno se consolide en los próximos meses.
El análisis sobre el posible impacto de El Niño hacia finales de este año indica que el fenómeno podría alterar de manera significativa los patrones de lluvia en diferentes regiones del planeta.

Mientras que la disminución de las precipitaciones podría provocar condiciones de sequía en algunas zonas de África, India, Indonesia y las islas del Caribe, en otras regiones se espera el efecto contrario, con mayores lluvias en el Pacífico, Sudamérica y el este de Asia, como parte de los cambios atmosféricos asociados a este evento climático.
Here's an early look at how El Niño may affect global precipitation patterns later this year.
— Ben Noll (@BenNollWeather) March 7, 2026
Reduced rainfall may lead to drought in parts of Africa, India, Indonesia and the Caribbean islands while enhanced rains are possible across the Pacific, South America and eastern Asia. pic.twitter.com/DgshAbkQXM
