Ciencia

Descubrieron un cometa ‘kamikaze’ proveniente del “rasantes del sol Kreutz”: astrónomos dicen qué pasará si logra su cometido

Un objeto recién detectado podría protagonizar uno de los eventos astronómicos más llamativos de los últimos años.

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11 de febrero de 2026, 9:08 p. m.
Un fragmento antiguo del sistema solar inicia un recorrido que pondrá a prueba su resistencia.
Un fragmento antiguo del sistema solar inicia un recorrido que pondrá a prueba su resistencia. Foto: Getty Images

Un nuevo visitante del espacio profundo tiene en alerta a la comunidad astronómica internacional. Se trata del cometa C/2026 A1 (MAPS), detectado el 13 de enero desde el Observatorio AMACS1, ubicado en el desierto de Atacama, en Chile. Aunque aún se encuentra lejos de su momento más crítico, su trayectoria lo convertirá en protagonista durante los próximos meses.

El objeto pertenece a una categoría poco común: los llamados “rozadores solares”, cuerpos celestes que pasan extremadamente cerca de nuestra estrella.

En su punto más próximo, previsto para abril, este cometa podría acercarse a apenas 120.000 kilómetros de la superficie del Sol. Si resiste ese encuentro, podría transformarse en uno de los espectáculos astronómicos más impactantes de las últimas décadas.

Un fragmento antiguo que desafía al Sol

El astrónomo César Fuentes, investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) y académico del Departamento de Astronomía (DAS) de la Universidad de Chile, explicó que este objeto forma parte del grupo conocido como “Kreutz”.

Estos cometas son restos de un astro mucho mayor que se fragmentó hace siglos, teoría demostrada por el alemán Heinrich Kreutz, quien dio nombre a la familia.

La mayoría de estos fragmentos tarda cerca de mil años en completar una vuelta alrededor del Sol y suele desintegrarse al aproximarse demasiado. De hecho, miles han sido detectados gracias a telescopios espaciales dedicados a observar la actividad solar.

Desde Chile fue identificado un visitante espacial que mantiene en expectativa a la comunidad científica.
Astrónomos monitorean un cuerpo celeste que se acercará peligrosamente a la superficie solar. Foto: Getty Images

“La particularidad de este cometa es que se descubrió de noche, por lo tanto, corresponde a un objeto que esperamos que sea grande, aunque todavía es difícil saber su tamaño. Podría ser uno de los fragmentos más grandes y, por lo mismo, pensar que podría ser bien brillante“, añade”, comento el astrónomo Fuentes.

Si eso se confirma, aumentan las probabilidades de que soporte el intenso calor y la fuerza gravitatoria del Sol. En caso de lograrlo, su brillo podría intensificarse de manera extraordinaria, incluso hasta ser visible a plena luz del día.

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¿Un espectáculo histórico o una desaparición fulminante?

La gran incógnita es si el cometa resistirá el momento más peligroso de su órbita: el perihelio, es decir, el punto en el que estará más cerca del Sol. Todo dependerá de factores como la distancia exacta a la que pase, la solidez de su estructura y la forma en que reaccione su superficie helada ante temperaturas extremas.

Al aproximarse, los hielos que lo componen comenzarán a evaporarse con rapidez. Esa liberación de gases puede generar una cola brillante y espectacular, pero también podría debilitarlo hasta fragmentarlo por completo.

“Sin embargo, esto también va a depender de exactamente qué tan cerca lo haga. A medida que se vaya acercando vamos a tener más información, ya que todavía es muy temprano para saber con mayor certeza qué tan resistente es este objeto”, aclara el astrónomo.

Los científicos prefieren la cautela, ya que todavía faltan semanas clave para conocer su verdadero destino.
De lograrlo, podría repetir hazañas como la del cometa Ikeya-Seki en 1965, recordado por su luminosidad excepcional. Foto: Alain Maury y Georges Attard

Si C/2026 A1 consigue atravesar ese momento crítico el resultado podría ser extraordinario para la humanidad. En el pasado, algunos integrantes de esta familia sorprendieron por su intensidad luminosa. Uno de los casos más recordados es el cometa Ikeya-Seki, observado en 1965, que llegó a verse en pleno día tras sobrevivir a su encuentro con el Sol.

Por ahora, los astrónomos insisten en que es demasiado pronto para anticipar el desenlace. A medida que avance hacia abril, nuevas observaciones permitirán estimar con mayor precisión su resistencia.

Lo que sí está claro es que no se trata de un objeto cualquiera. Si logra superar su arriesgada travesía, C/2026 A1 podría ofrecer un fenómeno visible desde la Tierra que quedaría registrado en la historia reciente de la astronomía, recordándole a la humanidad que el universo aún guarda sorpresas capaces de deslumbrar al mundo entero.