Mark Zuckerberg es considerado una de las personalidades más determinantes de la era digital. Como fundador de Facebook, impulsó un cambio profundo en la manera en que millones de personas alrededor del mundo se relacionan, comparten contenidos y acceden a la información, consolidando un nuevo modelo de comunicación global mediado por plataformas tecnológicas.
En una reciente conferencia telefónica de resultados del cuarto trimestre de 2025 de Meta, el empresario afirmó que, en un futuro cercano, resultará casi impensable un escenario en el que la mayoría de los usuarios no empleen gafas inteligentes con inteligencia artificial.

El directivo explicó que la empresa ha intensificado su enfoque en los wearables de inteligencia artificial (IA), luego de redirigir los recursos de Reality Labs y restar prioridad al metaverso, al tiempo que comparó el momento actual de estas gafas con la etapa previa al auge masivo de los smartphones.
“Miles de millones de personas usan gafas o lentes de contacto. Es difícil imaginar un mundo, dentro de unos años, donde la mayoría de las gafas que la gente usa no sean gafas con IA”, sostuvo el ejecutivo.

Las afirmaciones del directivo están respaldadas por datos que Meta califica como sólidos. Según explicó Zuckerberg, las ventas de las gafas inteligentes de la empresa se multiplicaron por tres durante el último año, un desempeño que, a su juicio, las posiciona entre “uno de los productos electrónicos de consumo de más rápido crecimiento en la historia”.
En la actualidad, Meta ofrece al mercado distintos modelos de este tipo de gafas, incluidos los desarrollados en alianza con marcas reconocidas como Ray-Ban y Oakley. Estas últimas están pensadas especialmente para actividades deportivas, un ámbito que la compañía considera clave y con alto potencial de adopción entre los usuarios.

La apuesta por las gafas inteligentes refleja un cambio evidente en la hoja de ruta de Meta. Tras destinar fuertes inversiones al metaverso sin alcanzar el impacto esperado, la empresa optó por enfocar sus recursos en tecnologías más integradas a la vida cotidiana y en el fortalecimiento de sus propios sistemas de inteligencia artificial, al destacar que estos dispositivos resultan menos intrusivos que los visores de realidad virtual y ofrecen funciones prácticas de uso inmediato.
