Un error común en muchos hogares es creer que el ahorro energético se logra únicamente desconectando los aparatos o reduciendo su uso. Si bien estas acciones pueden ayudar de forma puntual, no siempre son suficientes. Existen otros factores clave que, si se tienen en cuenta, permiten obtener resultados más visibles en el consumo de energía.
Este problema suele hacerse evidente en la factura de la luz, que puede representar un golpe importante para el bolsillo. Por ello, es fundamental identificar cuáles son los electrodomésticos que más energía consumen. De acuerdo con Repsol, entre los principales se encuentran el televisor, las consolas de videojuegos, la lavadora, la secadora, el horno, el aire acondicionado y la calefacción.
Aunque la nevera también figura entre los equipos de mayor consumo, su caso es particular. Se trata de un electrodoméstico que no puede desconectarse, ya que de su funcionamiento continuo depende la correcta conservación de los alimentos. En este sentido, la temperatura a la que se mantiene juega un papel clave en el ahorro energético.

“La nevera y el congelador son unos de los electrodomésticos que más energía gastan en casa; contar con una buena tarifa de la luz te ayudará a optimizar el gasto. Sin embargo, la clave para ahorrar energía con tu nevera es la temperatura a la que se debe encontrar para la conservación de los alimentos. ”, señalan desde la compañía.

¿A qué temperatura debe estar la nevera?
La temperatura ideal del refrigerador es de 4 °C, dentro de un rango recomendado que va de 2 °C a 8 °C. No obstante, este ajuste puede variar según la cantidad de alimentos almacenados: si la nevera está casi vacía, puede configurarse a una temperatura ligeramente más alta para reducir el consumo; en cambio, si está muy llena, necesitará más frío para conservar los alimentos de forma adecuada.
En el caso del congelador, la temperatura ideal es de −18 °C, con un rango recomendado entre −16 °C y −24 °C, dado que permite una correcta conservación sin un gasto energético innecesario.
La forma de regular el termostato depende del tipo de frigorífico. Los modelos digitales permiten ajustar directamente los grados, mientras que los manuales utilizan una rueda numerada, generalmente del 1 al 5, donde el 1 corresponde al nivel más bajo de frío y el 5 al más alto.

Cómo reducir el consumo de energía
La nevera es uno de los pocos electrodomésticos que permanece conectada las 24 horas del día, por lo que mantener una temperatura adecuada tanto en el refrigerador como en el congelador es esencial. Un buen ajuste permite conservar los alimentos de manera segura, evitando que se deterioren por exceso de calor o que se congelen por un frío demasiado intenso.
Además, una temperatura correcta evita que el aparato trabaje de más, lo que contribuye al ahorro de energía, reduce la huella de carbono y disminuye el impacto ambiental. Este uso eficiente también se refleja en un menor consumo eléctrico y, en consecuencia, en una factura de la luz más baja.
