Pese a que la tecnología ha impulsado el uso de billeteras digitales que permiten almacenar dinero y hacer transferencias en cuestión de segundos, muchas personas siguen prefiriendo el efectivo. La razón principal es la practicidad: si una aplicación falla o no hay conexión, el dinero físico continúa siendo una alternativa inmediata.
En ese contexto, los cajeros automáticos mantienen su relevancia, pues permiten realizar retiros de forma rápida y relativamente segura. Sin embargo, aunque estas máquinas son controladas por las entidades bancarias y cuentan con sistemas de protección, los delincuentes han encontrado maneras de alterar su funcionamiento para vulnerar datos personales y sustraer dinero.
El objetivo de estas organizaciones criminales es vaciar las cuentas bancarias de las víctimas. Por ello, las autoridades han emitido una alerta internacional sobre una modalidad que ha encendido las alarmas en varios países, entre ellos Estados Unidos. Según detalló el portal especializado Computer Hoy, se ha registrado un aumento significativo del llamado “jackpotting”, uno de los ataques físicos más comunes contra cajeros automáticos y que se ha expandido a distintas regiones.

De acuerdo con expertos en ciberseguridad, en los ataques de jackpotting los delincuentes acceden al software o al hardware del cajero, ya sea mediante manipulación física o explotando vulnerabilidades de forma remota. Una vez dentro del sistema, pueden enviar comandos que ordenan al cajero dispensar efectivo sin necesidad de realizar una transacción legítima.

En este panorama reaparece Ploutus, un malware detectado hace varios años que sigue siendo efectivo porque aprovecha la infraestructura de muchos cajeros automáticos. En lugar de atacar directamente las redes bancarias, explota la capa XFS, que conecta el sistema interno del cajero con los servidores del banco. De esta manera, logra enviar órdenes directas para activar la entrega de dinero sin pasar por los controles habituales.
Aunque la alerta se ha concentrado principalmente en Estados Unidos, se trata de una amenaza que puede extenderse con facilidad a otros países debido a su efectividad. Además, el avance tecnológico facilita que los atacantes perfeccionen constantemente sus métodos.
No obstante, la prevención también depende en gran medida del cuidado de los usuarios. Los cajeros alterados suelen presentar señales de advertencia que no deben ignorarse. Detectarlas a tiempo puede evitar fraudes o situaciones de riesgo.

Uno de los primeros indicios puede observarse en la pantalla. Mensajes de error inusuales, cambios repentinos de idioma, textos mal redactados, reinicios inesperados o una interfaz diferente a la habitual del banco pueden indicar que algo no funciona correctamente. También es sospechoso que el equipo se bloquee con frecuencia.
El estado físico del cajero es otro aspecto clave. Antes de insertar la tarjeta, conviene revisar la ranura, el teclado y la salida de efectivo. Piezas flojas, accesorios superpuestos o dispositivos añadidos pueden ser señales de mecanismos utilizados para clonar tarjetas o registrar el número PIN. Estos aparatos, conocidos como “skimmers”, no siempre son fáciles de detectar, pero suelen notarse cuando algún elemento luce fuera de lugar.

Si surge alguna sospecha durante la operación, lo más recomendable es cancelar la transacción, no manipular el equipo y reportar la situación a la entidad bancaria a través de sus canales oficiales. Además, optar por cajeros ubicados dentro de sucursales, centros comerciales o lugares con vigilancia puede reducir considerablemente el riesgo.
