Una recién parida y un chiquitín que apenas está descubriendo qué es la vida por fuera de la panza caliente y cómoda de su mamá, no están en la mejor capacidad para recibir visitas. | Foto: Pixabay

UNIVERSO CRIANZA

10 recomendaciones a la hora de conocer a un recién nacido. O: protocolo, comportamiento y prudencia

Un nuevo bebé es una alegría y todos lo quieren celebrar. Pero no sobra recordar que el bebé y la mamá acaban de superar el trauma del nacimiento, la nueva familia apenas está aprendiendo a conocerse y a convivir, y es necesario ser cauto y respetuoso de este proceso.

Carolina Vegas *
26 de mayo de 2018

Encuentre todos los artículos de “Universo Crianza” haciendo clic aquí

1. Si espera que lo atiendan, mejor no vaya todavía
En Colombia siempre hablamos de visitar a la mamá y al recién nacido, e inevitablemente el término visita viene acompañado de varios supuestos. Cómo que le van a ofrecer onces, o por lo menos café, que le van a querer conversar largo y tendido, que va poder quedarse un buen rato y pasar rico. Aunque sin duda se aprecian, y mucho, los gestos de cariño a la llegada de un bebé, los regalos y los buenos deseos, la realidad es que una recién parida y un chiquitín que apenas está descubriendo qué es la vida por fuera de la panza caliente y cómoda de su mamá, no están en la mejor capacidad para recibir visitas, y mucho menos para atender a terceros. Hay heridas que se están sanando, está el esfuerzo de dominar la lactancia, ambos están cansados, irritables y sobre todo necesitan estar juntos y tranquilos. Así que a menos de que usted sea una persona muy, pero muy, cercana a la familia o del núcleo familiar más íntimo, mejor espere un par de meses para hacer la visita.

2. Si va a ayudar, bienvenido
En una casa a la que acaba de llegar un recién nacido siempre será bienvenida la ayuda. Cosas simples como ir una tarde y ayudar a lavar los platos, lavar una carga de ropa, tender una cama, hacer el almuerzo, acompañar la hora del baño del pequeño, o simplemente ofrecerse a cargar al bebé un rato para que la mamá pueda dormir o bañarse son cosas simples que usted puede hacer y que serán muy agradecidas. Hoy por mí, mañana por ti.

3. Si igual va a hacer la visita, no se demore.
Si no está en su corazón colaborar, pero igual no puede dejar de ofrecer la visita, no se quedé horas enteras. Quince minutos a media hora es más que suficiente. Y si le ofrecen café, responda: “No, gracias”.

Le recomendamos: ¿Se nos olvidó jugar?

4. Si la familia quiere seguir el protocolo de la estrategia capullo y la vacuna contra la tosferina, respete y apoye.
La tosferina puede parecer una simple gripa para un adulto, pero a un recién nacido lo puede matar. Y en efecto en la última década hubo un aumento significativo en contagio de bebés por cuenta de este virus. Las madres gestantes reciben la vacuna como parte del plan de vacunación, pero se recomienda que todos los adultos y niños que entren en contacto con el bebé antes de que este reciba su dosis inmunológica también estén vacunados. Por eso se aconseja que el bebé no salga durante los primeros dos meses a espacios con gran afluencia de personas e idealmente permanezca en casa con su mamá. Si usted es parte del núcleo cercano y quiere ayudar en esas primeras semanas, por favor, póngase la vacuna. No peleé con los papás que toman la decisión, no trate de convencerlos de que no lo hagan, no les diga que son unos idiotas y unos crédulos. Entienda que ellos toman todas las decisiones pensando en el bienestar de su bebé. Apóyelos. Lléveles la cuerda. Ellos ya de por sí están estresados, angustiados, asustados, y se sentirán apoyados si usted: abuelo, abuela, tío o tía, aprontan el brazo y se dejan chuzar, con cariño. Si no se va a vacunar, o no puede por motivos médicos, asuma la realidad de que no va a conocer al bebé sino solo dos meses después y participe activamente en el grupo de WhatsApp familiar por donde le enviarán fotos de la criatura cada 10 minutos.

5. No haga comentarios sobre la mamá
“Cómo quedaste de gorda”. “Cómo quedaste de flaca”. “Cómo te ves de acabada”. “Cómo te ves de cansada”. “¿Y todas esas estrías?”. “Ay, pero péinate un poquito, ¿no?”. “¿No te has bañado hoy?”. En fin, son muchos los comentarios que se pueden hacer cuando se visita a una mamá recién parida. Y puede que quizás, tal vez, en el fondo de su corazón, el comentario no tenga una mala intención. Pero es importante que entienda una cosa: cuando una acaba de tener un bebé está montada en una montaña rusa hormonal y emocional que hace que cualquier comentario sea profundamente hiriente. Que cualquier frase medio mala leche se tome como la peor de las ofensas. ¿De verdad es necesario hacer que una nueva mamá se sienta mal o ponga en duda sus habilidades por una frase innecesaria? No, ¿cierto?

6. No haga comentarios sobre el bebé
Sí, los bebés recién nacidos no son hermosos. Son arrugaditos y parecen renacuajitos. Toma unas cuantas semanas de tética para que agarren esos cachetes redondos y sonrojados. Pero cuando se está en ese idilio de los primeros días de enamoramiento de ese nuevo ser que acaba de salir de uno, lo ve divino. El bebé de uno es el más lindo que haya existido jamás. Entonces, a menos que vaya a decir que es lindo, no diga más. No lo compare. No le busque parecidos, porque todos los bebés se parecen. Y al final puede que el parecido que usted le ve pueda herir las susceptibilidades de alguno de los progenitores. Y ni se le ocurra, ni en chiste, decir que el bebé no está simpático.

Puede leer: Todos en la cama

7. No dé consejos, a menos de que se los pidan
Como con la reina de Inglaterra: no hable hasta que le hablen a usted. Un bebé trae consigo varios planteamientos y cuestionamientos que deben hacer los padres de la criatura respecto a su esquema de crianza. Que si le van a dar tetero, que si le van a dar teta a demanda, que si van a practicar el colecho, que si van hacer la estrategia capullo, en fin. Entonces muchos de los consejos, así sean bien intencionados, pueden convertirse en criticas al esquema que han escogido los padres. También pueden crear confusiones e inseguridades. Toda nueva madre se pregunta por lo menos 30 veces al día: “¿estoy haciendo esto bien o mal?”. Y la única forma de saber no es a partir de los consejos que le dé usted, sino con lo que va a aprendiendo día a día, paso a paso, acierto por acierto y error por error. Ahora, si le tienen confianza o creen que usted lo hizo bien con sus hijos, probablemente le pregunten o le pidan consejo. Pero, y esto me mata de ternura porque pasa mucho: SI USTED NO HA TENIDO O CRIADO HIJOS NO DÉ CONSEJOS, NI HAGA CRITICAS, NI OPINE. No lo haga, simplemente no. Usted no tiene ni idea. Punto.

8. Lávese las manos apenas llegue. No vaya si está enfermo o se siente un poquito indispuesto. Y entienda si no quieren que alce al bebé
Parece obvio, lo sé. Pero aun así es impresionante la cantidad de gente que no es consciente de la importancia del lavado de manos. Ni siquiera cuando se trata de visitar a un bebé que aún no tiene un sistema inmunológico fuerte. (Lo mismo aplica cuando se va a visitar a un enfermo). También, de nuevo, recuerde que lo que puede parecer el inicio de un simple resfriado para usted, puede convertirse en una enfermedad que ponga en riesgo la vida de un recién nacido. En cuanto al hecho de que quizás no quieran que alce al bebé, entienda, es un pequeño cachorro a quién su madre está protegiendo. Quizás no se sienta cómoda con que otros, que ella no escoja, alcen o manipulen a su bebé. Y no tiene nada de malo. Es una opción muy respetable. Así como hay mamás que no tienen problema con que quién sea alce al niño o le toque la barriga durante el embarazo, hay quienes no se sienten cómodas con ninguna de las dos cosas.

Le sugerimos: ¡Solo uno, gracias! O por qué cada vez más padres deciden tener solo un hijo

9. Regale cosas útiles
Un bebé necesita muchas cosas. Muchísimas. Así que cuando vaya a comprar un regalo para un bebé piense, más allá de lo lindo, lo tierno o lo curioso. La pregunta principal debe ser siempre: ¿qué tanto lo va usar? ¿Qué tanto le va a servir? Y eso aplica para todo. Ojo, por lo menos en mí caso los pañales siempre fueron bien recibidos, son un regalo muy, muy útil.

10. Mejor espere a que el bebé tenga 2 meses o más
Créame, una vez superadas las primeras ocho semanas, todos están más dispuestos para una charla amena, la agradecerán (sobre todo después de tanto encierro). Y poner a funcionar la cafetera no será un esfuerzo sobre humano.

*Editora de SEMANA y autora de las novelas Un amor líquido y El cuaderno de Isabel (Grijalbo).