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¡A desestigmatizar la menopausia!

El movimiento por cambiar la visión sobre este complicado momento en la vida de las mujeres se enfoca ahora en su traicionera hermana menor: la perimenopausia. De esta han hablado famosas como Michelle Obama, Gwyneth Paltrow y Oprah Winfrey.

Por mucho tiempo, decir mujer menopáusica ha sido sinónimo de triste, vieja, amargada, furiosa, loca.

Pero ahora que se empieza a destapar lo dura que puede ser tal etapa, esa burla y estigma, frutos de la ignorancia y la discriminación, dejan un sabor de injusticia suprema.

Muchas se ven obligadas a renunciar a sus trabajos a causa de los sofocos.

Michelle Obama: “Tuve un sofoco en el avión presidencial. Fue como si alguien pusiera un horno en el centro de mi cuerpo y lo encendiera en alto”.
Michelle Obama: “Tuve un sofoco en el avión presidencial. Fue como si alguien pusiera un horno en el centro de mi cuerpo y lo encendiera en alto”. - Foto: getty images

Otras, que siguen la tradición de callar y sufrir en silencio, se sumen en la desesperación ante las neblinas mentales, que las hacen creer que padecen alzhéimer. Y las que se atreven a consultar solo reciben de algunos médicos una palmadita en el hombro con un “ya pasará, no hay nada que hacer”, cuando hay tratamientos para paliar la situación.

No obstante, hay más esperanza que nunca, dado que las propias mujeres tomaron el toro por los cuernos y han hecho que el tema sea cada ve más visible en redes sociales, pódcast, periódicos y una real cosecha de libros.

Además, se impone la tendencia femtech, con toda suerte de servicios y productos de la tecnología para ellas.

De todos modos, no será fácil, pues menospreciar y malinterpretar la menopausia es una costumbre muy vieja.

“El término solo se acuñó en 1820 por Charles de Gardanne, un médico francés. Antes se le llamaba ‘el infierno de las mujeres’ o ‘la muerte del sexo’”, cuenta la historiadora Susan Mattern.

Así mismo, se le atribuyeron falsamente enfermedades como gota, ninfomanía, cáncer y epilepsia. Se creía que recibir una mala noticia o trabajar en labores no muy femeninas podía adelantarla. O que sus síntomas llevaban a robar y matar.

En los años ochenta del siglo pasado, se supo finalmente que la baja de la hormona estrógeno no es solo la causante del descontrol que vive la mujer antes del climaterio.

Gwyneth Paltrow: “Puedo sentir los cambios hormonales sucediendo: los sudores, la alteración del humor. De repente te pones furiosa sin razón”.
Gwyneth Paltrow: “Puedo sentir los cambios hormonales sucediendo: los sudores, la alteración del humor. De repente te pones furiosa sin razón”. - Foto: getty images

“Es un proceso mucho más turbulento, en el que las hormonas rebotan salvajemente por el cuerpo”, le dijo a The New York Times Stephanie Faubion, directora médica de la North American Menopause Society (NAMS).

Comúnmente, se habla de menopausia para referirse a una serie de síntomas, entre los cuales se destacan cuatro: olas de calor, trastornos del sueño, depresión y sequedad vaginal.

La verdad es que la menopausia propiamente dicha sucede una sola vez cuando la mujer tiene la última menstruación.

Las manifestaciones que la preceden se enmarcan dentro de la perimenopausia, justo el aspecto en que se enfoca hoy el movimiento por la comprensión de esta condición.

Considerada la horrible hermana menor de la menopausia, la perimenopausia ahora es muy discutida tras siglos de misterio y silencio.

Un empujón incomparable lo han propiciado mujeres famosas e influyentes al hablar de su propia experiencia.

Oprah Winfrey: “Creí sufrir del corazón al padecer palpitaciones y falta de sueño. Era en realidad la perimenopausia”.
Oprah Winfrey: “Creí sufrir del corazón al padecer palpitaciones y falta de sueño. Era en realidad la perimenopausia”. - Foto: getty images

Oprah Winfrey, reina de la televisión gringa, escribió en 2019 que a los 49 años creyó sufrir del corazón al padecer palpitaciones y falta de sueño. Era en realidad la perimenopausia. “No recuerdo haber tenido una conversación seria con otra mujer al respecto”, señaló.

La actriz Gwyneth Paltrow contó: “Puedo sentir los cambios hormonales sucediendo: los sudores, el humor alterado. De repente te pones furiosa sin razón”.

Su colega Gillian Anderson, conocida por Expedientes secretos X, expresó: “Qué maravilloso sería que tuviéramos un lugar donde hablar abiertamente de esto sin pena y admitir libremente que todo eso está pasando. Ya no sentiríamos que estamos enloqueciendo”.

El sentir de estas celebridades es compartido por muchas de sus congéneres.

Para 2025, 1.000 millones de mujeres habrán atravesado la menopausia, según la NAMS. De ellas, 80 por ciento, la gran mayoría, experimentará la temida perimenopausia.

Horrible pero liberadora

De los 34 síntomas detectados hasta hoy, solo se les concede importancia a cuatro. También son frecuentes la pérdida de memoria, caída del pelo, arrebatos de furia, conductas erráticas y síndrome de la boca quemada.

El proceso bien puede durar dos meses o 14 años, y conlleva riesgos asociados, como cardiopatías (las que más matan a las mujeres) y osteoporosis.

No se descarta el suicidio, pues, cuando viene con depresión severa, muchas son recetadas con medicamentos para ello, aunque lo que necesitan es tratamiento hormonal.

Queda mucho por descubrir, explican los médicos, quienes solo diagnostican la menopausia tras un año sin menstruación.

La edad promedio para llegar a este punto es de 51 años, pero suceden casos desde los 20 o los 30, algo que poco se sabe, lo mismo que el hecho de que también afecta a los hombres transgéneros y personas intersexuales.La sintomatología se debe a que el sistema reproductivo deja de producir estrógeno y progesterona, hormonas de las cuales son receptores varios órganos, desde la piel (de ahí las arrugas y la resequedad) hasta el cerebro.

Científicas como la doctora Faubion reconocen que la medicina presenta un vacío en el manejo de esta situación.

Además del sexismo de los médicos, se lo atribuye a que ataca diferentes partes del cuerpo. Los ginecólogos serían los indicados para tratarlo, pero el activismo hoy exige que se involucren más los internistas y se capacite mejor a los médicos, que reciben escasas horas de formación sobre el tema.

Aunque beligerante, el movimiento también celebra las virtudes de la perimenopausia y menopausia, pues también las tienen.

Están ligadas con otorgarle una positiva valoración a la edad madura, en lo cual también hay mucho por ganar.

Por ejemplo, en el área laboral, las posibilidades de ascenso disminuyen para ellas cuando bordean los 50, dado que ya no lucen tan jóvenes.

“Es el sistema patriarcal en que vivimos, para el cual el valor de la mujer es su físico”, anota Sam Baker, otra escritora sobre este campo.

Para ella la perimenopausia puede ser horrible pero liberadora. “La madurez es pintada a menudo como un momento de trágica invisibilidad para las mujeres, que lamentan cómo los hombres ya no voltean a mirarlas.

Pero después de consultar a 50 de ellas para mi libro, concluí que navegar fuera del radar de la mirada masculina no es del todo un problema”, le dijo a The Guardian. Y agregó: “A algunas, pasar esta línea las lleva a terminar con matrimonios muertos y a explorar el sexo con otras mujeres”.

Caitlin Moran, autora del best seller More Than a Woman, rescata el potencial y fortaleza que constituyen el premio por atravesar esta etapa.

“Emergemos con una nueva valentía y furia por las injusticias que hemos vivido. Ello tiende a ofender al patriarcado, pero no me importa”, le dijo al mismo diario inglés.

Por su parte, Gabby Logan, periodista y activista inglesa, lamenta que este periodo sea visto como sinónimo de tedio, cuando es tan propicio para cambiar y crecer. “Las perimenopáusicas y menopáusicas de hoy no nos vamos a retirar a esta edad como las del pasado. Nos queda mucho tiempo para hacer lo que siempre hemos deseado, y nos hará felices”, concluyó.