El cuidado de la piel, especialmente el de la cara, es importante porque se busca protegerla de agentes externos como el calor, el frío, el aire e incluso de las bacterias debido a que se trata de un órgano impermeable.
Además, se repara y se lubrica así misma e incluso elimina algunos residuos del cuerpo, por lo que es importante mantenerla hidratada y atender algunas recomendaciones.
La más común es proteger la piel del sol, ya que de no hacerlo, puede provocar arrugas, manchas, incluyendo el aumento del riesgo de cáncer de piel, para ello se debe usar protector solar, buscar lugares con sombra y usar ropa de protección.
Los especialistas también consideran importante no fumar, porque hacerlo le da a la piel un aspecto más viejo y contribuye a la formación de arrugas, además daña el colágeno y la elastina, las fibras que le aportan fortaleza y elasticidad a la piel. Además, aumenta el riesgo de carcinoma espinocelular.

Igualmente, recomiendan trata la piel con suavidad y para ello se deben tener en cuenta: limitar la duración del baño, ya que el agua caliente y las duchas o baños prolongados eliminan los aceites naturales de la piel. Se debe evitar los jabones fuertes, porque pueden eliminar los aceites naturales de la piel.
En el momento de afeitarse, hacerlo con cuidado, para ello aplicar crema, loción o gel, utilizar una afeitadora limpia y afilada y hacerlo en la dirección en que crece el pelo, no a contrapelo.
Dos recomendaciones más son, secarse con golpecitos, es decir, dando pequeños toques con una toalla, para que quede algo de humedad en la piel y humectar la piel seca.

Se añade a ese listado, reducir el estrés, ya que cuando se enfrenta una situación de esa naturaleza, la piel puede volverse más sensible y se pueden desencadenar brotes de acné y otros problemas cutáneos.
Un punto que debe ser tenido en cuenta en el tomar mucha agua con el propósito de mantener una piel hidratada, porque le permite lucir suave y brillante.
“El encargado del aspecto aterciopelado de nuestra piel es el manto hidrolipídico. Este recubre la parte exterior de la epidermis, está compuesto por sudor y grasa y es fundamental para mantener la hidratación cutánea y defender a nuestra piel de agentes externos”, de acuerdo con el portal Dermaglós.
Enfatizó que “cuando la piel está deshidratada dicho manto se ve afectado y no puede protegernos correctamente. Cuando la piel se encuentra deshidratada se agrieta y luce opaca y tensa, en cambio, una piel hidratada es mucho más elástica y luminosa. El agua, definitivamente, embellece nuestra piel”.

Finalmente, un punto importante para el cuidado de la piel, es mantener una dieta saludable, para ello el consumo de frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras, pueden ayudar a ese propósito.
Algunas investigaciones permitieron determinar que una dieta con alto contenido de aceite de pescado o suplementos de aceite de pescado y baja en grasas no saludables y carbohidratos procesados o refinados podría promover una piel más joven.
Aceite de almendras
De acuerdo con algunos estudios, el aceite vegetal que proviene de las almendras se constituye en un ingrediente natural para el cuidado de la piel, ya que es una buena fuente de nutrición, pues este fruto está lleno de grasas saludables, fibra, fitoquímicos, vitaminas y minerales.
Por sus propiedades estéticas, este aceite puede contribuir a tratar problemas de piel seca, cicatrices y ayuda al rejuvenecimiento general de la piel.

Se trata de un aceite vegetal, que contiene grasas monoinsaturadas, Omega 9 o ácido oleico (62-86%), Omega 6 o ácido linoleico (20-30%) y Omega 3 o ácido linolénico (0,5%) además de antioxidantes y minerales esenciales para el organismo.
Se añaden a estas propiedades las vitaminas A, B, K y especialmente vitamina E, esta última un potente antioxidante y principal aliado en la lucha contra el envejecimiento de la piel.
Otros de los beneficios es la nutrición e hidratación de la piel, ayuda a tratar enfermedades de la piel como el eccema y la psoriasis, alivia el malestar de las erupciones cutáneas y calma las irritaciones. Reduce la inflamación, la picazón y el enrojecimiento de la piel y yuda a tratar los labios agrietados y las alergias tópicas.

Aunque no tiene propiedades antibacterianas, su composición de ácidos grasos que imita la composición de nuestra propia piel, junto con su alto contenido en vitamina E y A permite usarlo para tratar el acné.
Frente a la hidratación de la piel, los nutrientes del aceite de almendras dulces cumple esa función, ya que la piel la absorbe rápidamente y como emoliente, ayuda a equilibrar la absorción de la humedad y la pérdida de agua, manteniendo la piel hidratada, por eso es ideal para utilizar en personas para pieles secas o con imperfecciones.
Otras de sus propiedades por su contenido de vitamina A contribuye a la curación de irritaciones e inflamaciones. Por ser rico en escualeno, retrasa el envejecimiento de la piel.
Debido a la presencia de fitoesteroles, que son colesteroles de origen vegetal, pueden retrasar la pérdida de colágeno, lo que significa tener una piel flexible y saludable por más tiempo.
