¿Cómo evitar calambres cuando hago ejercicio?
Los calambres suelen ser frecuentes entre los deportistas. - Foto: Getty Images

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Calambres: las vitaminas que hacen falta si se padecen con frecuencia

Si el problema se presenta con frecuencia, se debe acudir a un especialista para que recete el tratamiento adecuado.

Los calambres musculares son una dolencia muy común en la población, que pueden convertirse en una situación incómoda para los deportistas, personas mayores o para quienes hacen un esfuerzo muscular de manera constante.

Por lo general, los calambres duran unos minutos o segundos, y luego desaparecen. Según Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, estas molestias consisten en una contracción involuntaria de uno o varios músculos.

En los deportistas estas molestias pueden presentarse luego de realizar un ejercicio de alta intensidad o estrés muscular. En otras personas pueden experimentarse durante la noche y suelen darse con mayor frecuencia en las piernas, pero también pueden sentirse en los pies, manos, brazos y abdomen.

La biblioteca también afirma que esta molestia puede ser causada por tensión muscular, bajos niveles de electrolitos, falta de circulación sanguínea en los músculos y la comprensión de los nervios. No obstante, también pueden aparecer por permanecer mucho tiempo en la misma posición o hacer un movimiento inusual.

Si bien hay medicamentos y ejercicios que pueden ayudar a hacerle frente a esta problemática, también existen productos naturales que pueden ayudar a minimizar estos molestos dolores. Además, es importante conocer que vitaminas pueden hacer falta en el organismo cuando se presentan calambres con frecuencia.

Los masajes contrarrestan el hormigueo en los brazos o las piernas.
Los masajes pueden contrarrestar el hormigueo y clambres en los brazos o las piernas. - Foto: Getty Images

Con respecto a este último punto, el portal especializado Cuerpo Mente listó algunos minerales y vitaminas que pueden estar teniendo un desequilibrio en el organismo y, por lo tanto, provocando calambres:

1. Calcio: la falta de calcio puede producir movimientos involuntarios del músculo o calambres, por eso se considera fundamental consumir alimentos como: mejillones, sardinas, leche, yogures y quesos, según el portal Tua Saúde.

2. Vitamina B1: tiene efectos en el sistema nervioso, el corazón y los músculos. Se puede encontrar en alimentos como legumbres, que incluyen lentejas, garbanzos; los cereales integrales como pasta, arroz, pan y harina integrales; los huevos, la leche en polvo, el hígado de res y la carne de cerdo.

3. Magnesio: este nutriente se encuentra en alimentos que se consumen habitualmente en la dieta, además, previene y trata enfermedades, infecciones, refuerza los huesos y los dientes. Los expertos en alimentación destacan que el cloruro de magnesio se debe consumir de manera directa en alimentos en los que se encuentra este mineral como verduras, principalmente de hoja verde.

4. Vitamina C: ayuda a aliviar el dolor muscular y articular a través de la protección y curación de los tejidos musculares. Según esta investigación realizada por la Universidad de California, una alta ingesta de ésta ayuda a reducir la inflamación en el cuerpo. Para consumirla, las personas deben comer naranjas, kiwi, tomillo, coliflor y guayabas.

5. Potasio: aumentar el consumo de potasio puede reducir la tensión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejorar la densidad mineral ósea, mitigar las consecuencias negativas del consumo de grandes cantidades de sodio (sal), y por supuesto, aminorar los calambres. Entre los productos que contribuyen con este objetivo están los frutos secos, el banano, la papa y las espinacas.

6. Vitamina B3: ayuda a convertir los alimentos que se consumen en la energía que se necesita y es importante para el desarrollo y la función de las células en el organismo. Se encuentra naturalmente en muchos alimentos como el pescado, cereales integrales, carne blanca, hígado y tomates secos.

La ingesta de cada una de las vitaminas anteriores debe ser supervisada por un médico ya que cada persona, dependiendo la edad o las afecciones que padezca, puede requerir una cantidad diferente de la misma.