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Cálculos en las amígdalas: Así se pueden eliminar en casa

Esta afección puede causar síntomas como dolor de garganta, dificultad para digerir los alimentos, tos, dolor en el oído, sensación de obstrucción en la garganta, mal aliento y sabor amargo en la boca.


Las amígdalas son un par de órganos que se encuentran en la parte posterior de la garganta y que contienen células que ayudan a combatir las infecciones; sin embargo, cuando los restos de comida o bacterias se atascan en los pliegues de este órgano pueden endurecen y forman piedras de amígdalas blancas o amarillentas a las que se les llama cálculos.

De acuerdo con Live Healthily, los cálculos en las amígdalas, o tonsilolitos, son bultos de un material duro compuestos de moco y bacterias que se acumulan en las amígdalas. Este suele ser un problema común en adultos jóvenes, aunque alrededor del 10% de las personas los contraen en su vida.

Por lo general, estos cálculos no causan ningún síntoma, por lo que a las personas no se les nota hasta que se someten a una exploración, radiografía o examen dental.

No obstante, en algunos casos esta afección puede causar síntomas como dolor de garganta, dificultad para digerir los alimentos, tos, dolor en el oído, sensación de obstrucción en la garganta y mal sabor de boca. Así mismo, se puede causar mal aliento, ya que los cálculos de amígdalas a menudo contienen trozos de moco y bacterias.

En la mayoría de los casos, los tonsilolitos se expulsan solos con el tiempo o desaparecen con la implementación de buenos hábitos de higiene y algunos remedios caseros. Pero cuando estos persisten y son dolorosos, es importante acudir de inmediato a un médico especialista para iniciar con un tratamiento adecuado que consiste en una extracción quirúrgica de las amígdalas, que se reserva solamente para aquellos casos en los que los cálculos no desaparecen con otras soluciones.

La revista Mejor con Salud, ha dado a conocer algunos remedios caseros para eliminar de manera natural los cálculos de las amígdalas que no precisan de un tratamiento específico más allá de los hábitos de higiene:

  • Enjuague con vinagre de manzana: Varias investigaciones sugieren que este vinagre tiene efectos antimicrobianos que favorecen la eliminación de bacterias orales como S. aureus. Lo ideal es diluir una cucharada de vinagre de manzana en un vaso de agua tibia y proceder a hacer el enjuague bucal.
  • Irrigador de baja presión: Cuando los cálculos son superficiales, el uso de un irrigador de baja presión puede ser suficiente para desprenderlos. Solamente necesita apuntar el dispositivo hacia los depósitos en la garganta y una vez suelte el tonsilolito, hay que escupirlo y evitar que se vaya hacia la parte de atrás de la garganta.
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Los cálculos en las amígdalas puede causar síntomas como dolor de garganta, dificultad para digerir los alimentos, tos, dolor en el oído, sensación de obstrucción en la garganta, mal aliento y sabor amargo en la boca. - Foto: Getty Images/Collection Mix: Sub
  • Suplementos de ajos: Gracias a las propiedades antimicrobianas del ajo, su consumo se asocia con la inhibición de las bacterias que provocan esta condición.
  • Gárgaras con agua sal: De acuerdo con un artículo compartido en la Clínica Cleveland, las gárgaras con sal ayudan a disminuir la hinchazón y la incomodidad ante la presencia de cálculos en las amígdalas. Para utilizarlo, debe mezclar una cucharada de sal con media taza de agua y luego hacer buches durante un par de minutos.
  • Bastón de algodón: Lo aconsejable es humedecer un poco el hisopo antes de introducirlo. Si tras algunos intentos no se desprende el cálculo, es mejor detenerse.
  • Aceites esenciales: El aceite de árbol de té, el de clavo o el de tomillo, tienen propiedades antimicrobianas que ayudan a mantener la boca limpia. Su aplicación a modo de enjuague resulta útil para combatir las bacterias asociadas con los tonsilolitos.

A pesar de que los remedios caseros son ideales para combatir estos cálculos, es fundamental reforzar la hiriente oral, como el cepillado y el uso de hilo dental para remover las bacterias y los residuos de alimentos que pueden incidir en la aparición de esta afección.

Así mismo, es importante cuidar la alimentación, porque algunas comidan ayudan a mantener la cavidad oral y las amígdalas sanas, pero otras tienden a incrementar el riesgo de infecciones, mal aliento y depósitos; tal es el caso de los alimentos abundantes en azúcar.