La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes arteriales y esta cambia a lo largo del día según las actividades que se realizan, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés).
Además, explicó que en la mayoría de los adultos, la presión arterial normal es menos de 120 sobre 80 milímetros de mercurio (mm Hg), que se escribe como la lectura de la presión sistólica sobre la lectura de la presión diastólica: 120/80 mm Hg, pero la presión arterial se considera alta cuando hay lecturas sistemáticas de presión sistólica de 130 mm Hg o más o lecturas de presión diastólica de 80 mm Hg o más.

No obstante, Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, indicó que en la mayoría de los casos, no se presentan síntomas y solo se detecta cuando hay revisiones médicas.
De hecho, como no hay ningún síntoma, las personas pueden sufrir enfermedad cardíaca y problemas renales sin saber que tienen hipertensión arterial.
Ahora bien, la hipertensión maligna, que es una forma peligrosa de presión arterial muy alta, presenta síntomas como:
- Dolor de cabeza fuerte.
- Náuseas o vómitos.
- Confusión.
- Cambios en la visión.
- Sangrado nasal.

Así las cosas, para identificar si se sube la presión hay que tomarse la presión y la biblioteca explicó que todos los adultos de 18 años de edad y mayores deberían hacerse revisar la presión arterial periódicamente:
- Una vez por año para los adultos de 40 años de edad y mayores.
- Una vez por año para las personas con factores de riesgo para presión alta, incluyendo a las personas con sobrepeso u obesos.
- Cada tres a cinco años para los adultos entre los 18 a 39 años de edad con presión arterial más baja de 130/85 mm Hg y no tienen otros factores de riesgo.

¿Cómo tener una buena presión arterial?
Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, señaló que cambiar el estilo de vida puede ayudar a controlar la presión arterial alta y las recomendaciones son:
- Seguir una dieta saludable para el corazón con menos sal.
- Hacer actividad física con regularidad y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere realizar actividades físicas aeróbicas moderadas durante al menos 150 a 300 minutos o actividades físicas aeróbicas intensas durante al menos 75 a 150 minutos. Se vale también una combinación equivalente de actividades moderadas e intensas a lo largo de la semana.

- No fumar: a los 20 minutos de haber dejado de fumar, la presión arterial y la frecuencia cardíaca se recuperan del pico inducido por el cigarrillo. A los tres meses de haber dejado de fumar, la circulación sanguínea y la función pulmonar comienzan a mejorar y dentro de un año de haberlo dejado, el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca es la mitad.
- Reducir el consumo de alcohol: para los adultos sanos, beber alcohol con moderación significa hasta una copa por día. Para las mujeres de todas las edades y para los hombres mayores de 65 años, hasta dos diarias.
- Mantener un peso saludable o bajar de peso, si se tiene sobrepeso u obesidad.
- Dormir de siete a nueve horas diarias.
- Reducir el estrés. Este factor puede contribuir a una presión arterial alta si la reacción al estrés es consumir alimentos poco saludables, beber alcohol o fumar.

De todos modos, la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica y por ello lo primero que hay que hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.
