educación en casa

¡Ojo!: estos son los peligros de la sobreexposición de los niños a las pantallas

Expertos alertan sobre los riesgos tanto físicos como psicológicos que está generando el aumento en el uso de dispositivos digitales por parte de los menores de edad. El panorama no es alentador teniendo en cuenta que el regreso a los colegios no parece cercano aún.


Durante los más de siete meses en que los colegios estuvieron cerrados, la familia Bohórquez, al igual que muchas en el país, pasó por alto el tiempo cada vez mayor que su hijo dedicaba a los videojuegos en el computador y tableta. Juan Pablo, de 14 años, que solía practicar baloncesto con el equipo de su colegio, dedica casi todas sus horas de ocio, e incluso momentos académicos, a su PlayStation 4 y a usar aplicaciones en su celular.

A diferencia de otras épocas, restringirles el acceso a muchos de estos dispositivos no es una opción, dado que son estas pantallas las que les permiten seguir con el proceso educativo. Y por lo visto seguirá siendo así, dado que por el momento la segunda ola de contagios de coronavirus no permitirá que regresen las clases presenciales, al menos en las principales ciudades del país.

Al inicio de la pandemia, muchos padres relajaron las restricciones de las pantallas y permitieron que sus hijos las usaran por más tiempo, ya que lo vieron como una manera provisional de mantenerlos entretenidos en medio del encierro. Pero con el pasar de los meses comenzaron a ver que estos dispositivos se convirtieron en parte fundamental en la vida de sus hijos. “Antes un castigo era no dejarlo usar su celular, pero con el tema del colegio en casa se dificulta más, también si le quito el Play es un drama porque me dice que solo jugando por ahí puede hablar con sus amigos”.

La preocupación abarca todas las edades. Hay niños menores de 10 años dedicando innumerables horas a juegos como Fortnite y a aplicaciones como TikTok y Snapchat. Una aplicación llamada Roblox promedió 31,1 millones de usuarios al día durante los primeros nueve meses de 2020, un aumento de 82 por ciento con respecto al año anterior.

En general, el tiempo de pantalla de los niños se había duplicado el primer semestre de 2020 comparado con el mismo periodo del año anterior, según Qustodio, una empresa que rastrea el uso en decenas de miles de dispositivos utilizados por niños de 4 a 15 años en todo el mundo. Por ejemplo, en Estados Unidos, mientras que en 2019 los niños pasaban menos de una hora al día en YouTube, ahora pasan en promedio 97 minutos, esto sin contar el uso de otras aplicaciones y juegos de video.

El uso excesivo de esas tecnologías ha alertado a expertos de diversas áreas por dos razones fundamentales. El primero es el impacto físico que genera exponer a los niños a pantallas desde edades tempranas. Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, los niños no deberían tener acceso a ningún tipo de pantalla antes de los dos años como mínimo; y el tiempo máximo frente a un dispositivo no debería superar la hora, hasta los cinco años.

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La realidad, sin embargo, es otra: los estudios realizados al respecto muestran que los niños de hasta seis años pasan unas tres horas al día frente a las pantallas, sobre todo ante la televisión; el doble de tiempo que hace 20 años. Esta situación, además de afectar el desarrollo de los niños, que en lugar de estar en actividades físicas y motrices permanecen sedentarios ante una pantalla, también podría tener repercusiones en su vista y audición. Un estudio hecho en el Reino Unido reveló que 22 por ciento de los británicos notó que su vista se deterioró durante la pandemia. El 32 por ciento de ellos sintió que el tiempo frente a la pantalla fue el culpable. La razón es que debido a las pantallas parpadeamos menos. Normalmente una persona parpadea entre 12 y 20 veces por minuto, pero al realizar alguna actividad en la que se fija la vista de cerca, los parpadeos disminuyen a la mitad o incluso menos, en el caso de algunos videojuegos. Para evitar esta situación varios optómetras recomiendan a los padres aplicar la regla del 20-20-20 cuando estén al frente de las pantallas. Por cada 20 minutos al frente de una, se debe descansar 20 segundos observando un objeto que esté a 20 metros.También se debe tener cuidado con los audífonos y el tiempo al que los jóvenes están expuestos a un volumen alto, ya que en el largo plazo podrían generar afectaciones auditivas. Una conversación normal es de alrededor de 60 decibeles, lo que no será un problema independientemente de la duración de la exposición a ese sonido. Las pautas dicen que se puede estar expuesto a un sonido de 85 decibeles por hasta ocho horas sin que haya afectación, el problema es que muchos audífonos superan por mucho estos niveles, por eso el consejo general es utilizar solo 60 por ciento del volumen máximo.El segundo aspecto que causa preocupación respecto al uso de pantalla es que en un corto plazo los niños podrían desarrollar algún tipo de adicción. “Habrá un periodo de abstinencia épica”, le dijo a The New York Times Keith Humphreys, profesor de Psicología en la Universidad de Stanford, experto en adicciones y exasesor del presidente Obama en política de drogas. Explicó que durante la pandemia los niños han entrado en una dinámica de recibir estímulos constantemente en los videojuegos, lo que será peligroso cuando retornen a la normalidad. “Deberán mantener la atención en interacciones normales sin recibir recompensa cada pocos segundos”.El mismo periódico consultó a Jenny Radesky, pediatra que estudia el uso de la tecnología móvil por parte de los niños, en la Universidad de Míchigan. Antes de la pandemia, ella les dijo a muchos padres que no se sintieran culpables por permitir que sus hijos pasaran más tiempo frente a la pantalla debido a la cuarentena. Ahora, dice que habría dado un consejo diferente si hubiera sabido cuánto tiempo los niños terminarían atrapados en casa y lejos de escuela y amigos. “Probablemente habría alentado a las familias a apagar el wifi excepto durante el horario escolar para que los niños no se sientan tentados día y noche (...) Cuanto más tiempo hayan estado con rutinas frente a las pantallas, más difícil serán romperlas cuando volvamos a la normalidad”, agregó Radesky.

¿Y la calidad de la clase?

Si para un profesor no era tarea fácil lograr captar la atención de al menos 25 estudiantes en un salón de clases, adelantar las materias mediante vías tecnológicas o incluso sin supervisión directa del docente se ha convertido en todo un desafío tanto para los colegios como para las familias durante esta pandemia.Seis meses después del cierre de colegios quedó claro que nada reemplaza al profesor y a las clases en las aulas. Así lo evidencia una encuesta realizada por Save the Children a cerca de 17.000 familias de 37 países, la cual evidenció que 7 de cada 10 niños y niñas están aprendiendo poco o nada, ahora que no van a la escuela. Esto se debe, en gran medida, a la falta de acompañamiento: 36 por ciento de los padres y madres indicaron que no apoyan a sus hijos con el aprendizaje en el hogar.Si bien el panorama ya es preocupante, hay que agregarle que los niños, además de no aprender, están olvidando lo que ya sabían. Un informe publicado recientemente por el Banco Mundial reveló que la interrupción de clases presenciales por 10 meses, es decir, todo el calendario escolar, puede generar un retroceso en el aprendizaje de hasta un año. Por esta razón, cada vez más expertos piden que sea una prioridad la reapertura de instituciones educativas.

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