Se entienden como infecciones intestinales aquellas enfermedades que atacan el estómago y los intestinos, ocasionadas, esencialmente, por bacterias, parásitos, virus y algunos alimentos como leche y grasas, aunque los especialistas han advertido que también existen algunos medicamentos que las provocan.
Es importante tener en cuenta que entre los síntomas se encuentran la diarrea, que es la disminución de la consistencia de las heces con un aumento del número de deposiciones, que en algunos casos está asociada o no a vómitos y dolor abdominal, tipo retortijón y con constante sensación de defecar.
Aunque no necesariamente está acompañada de fiebre ni quebrantamiento del estado general, esta situación puede terminar en un periodo entre 3 y 5 días.
Sin embargo, cuando se invade la mucosa intestinal y libera su toxina, como es el caso de la Salmonella, Shigella y Campylobacter, los expertos señalaron que el periodo de incubación puede ser superior (entre 24 y 48 horas).

En este caso, las heces son menos voluminosas y pueden estar acompañadas con sangre y/o moco, dolor abdominal intenso, fiebre y escalofríos. Pueden desaparecer en un periodo 10 y 14 días.
Frente a estas infecciones, la consecuencia inmediata es la deshidratación, por lo que la recomendación es a tomar líquidos.
Aunque cualquier persona está expuesto a sufrir de infección intestinal, los mayores riesgos se presentan en niños menores de 5 años, adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas y personas que comen en lugares con mala higiene.

¿Qué hacer?
Nutricionistas coinciden en que para evitar que se presenten estos casos se debe tener una alimentación sana y variada.
“Es importante realizar un apoyo personalizado y particular a cada paciente para esta problemática, ya que cada organismo reacciona distinto a los alimentos; además, también es fundamental encontrar la causa”, indicó la nutricionista Giselle Muñoz, del equipo de gastroenterología de Clínica Las Condes de Chile.
Por su parte, la Secretaría (Ministerio) de Salud de México señaló en su página web que “para evitar las enfermedades gastrointestinales, es recomendable no comer en la calle o en puestos, lavarte las manos antes de comer y después de ir al baño, desinfectar frutas y verduras antes de comerlas, así como tomar agua hervida o embotellada”.
La Clínica Universidad de Navarra destacó que también “se debe cuidar el estado de los productos ingeridos, tanto su conservación, como su cocinado”
“No beber agua de ríos o fuentes estancadas, lavar adecuadamente la verdura que se va a ingerir cruda, evitar el consumo de productos que tengan entre sus ingredientes huevo crudo y hayan estado sometidos a altas temperaturas y un adecuado cocinado de carnes pueden evitar muchas infecciones intestinales”, destacó.

Remedios caseros
Es importante consultar al médico para determinar los procedimientos que se deben seguir, dependiendo de la gravedad y del estado de la infección intestinal. Sin embargo, se recomiendan algunos remedios caseros como:
- Sello de oro: Raíz de naranja o raíz amarilla, utilizado en la medicina tradicional china, así como en la medicina ayurvédica. Ensayos clínicos han determinado que posee un potente efecto sobre E. coli y V. cholera, dos bacterias muy peligrosas y agresivas.
Ingredientes: Una cucharadita de raíz seca de sello de oro y una taza de agua filtrada. Para su preparación se debe:
- Colocar a hervir agua en una olla pequeña
- Una vez haya hervido se retira del fuego
- Se echa la raíz de sello de oro en una taza
- Se vierte el agua caliente y deja que infusione unos diez minutos
- Ser cuela y se toma tibia. La recomendación es beber por lo menos dos veces al día antes de las comidas.
No se debe tomar en caso de embarazo o lactancia o si la persona sufre de hipertensión o consume medicamentos con efecto anticoagulante o antiinflamatorio.

- Jengibre: Debido a que contiene carbohidratos (50–70%), los lípidos (3–8%), los terpenos y los compuestos fenólicos, así como aminoácidos, fibra cruda, ceniza, proteínas, fitoesteroles y vitaminas, como el ácido nicotínico y vitamina A, ayuda a combatir bacterias, virus y parásitos intestinales.
Ingredientes: Cinco centímetros de Jengibre y dos tazas de agua filtrada.
- Hervir el agua en una olla pequeña
- Lavar el jengibre y trocearlo
- Poner el jengibre en un frasco de vidrio de al menos medio litro con tapa
- Añadir el agua caliente y poner la tapa
- Dejar reposar la infusión al menos ocho horas
- Colar la infusión y refrigerar
- Tomar dos tazas a lo largo del día en pequeños sorbos
- No almacenar la infusión por más de 24 horas.
- Té de kukicha, umeboshi y shoyu: El kukicha, es un tipo de té verde de gran popularidad en Japón. Tiene un un alto poder para neutralizar la acidez, y debido a los taninos que contienen contribuyen a una correcta digestión de los granos y vegetales. Además, es rico en Calcio.
Por su parte, el umeboshi, es una ciruela encurtida japonesa, con grandes propiedades, rico en ácido cítrico, acido succínico y ácido málico. Tiene un efecto positivo sobre parásitos intestinales, bacterias y hongos.
Entre tanto, el shoyu es una salsa de soya japonesa fermentada y por la presencia de polisacáridos incrementan los niveles de inmunoglobulina A.

Ingredientes: Una taza de té de kukicha (té verde tostado), un umeboshi grande o uno pequeño, picado y triturado, unas gotas de shoyu (al gusto) y unas gotas de zumo de jengibre fresco
- Dejar que el té de kukicha hierva
- Retirar del fuego y agregar el resto de los ingredientes
- Dejar reposar unos cinco minutos y tomar
Se debe tomar una vez al día durante tres días seguidos después de almorzar o cenar para evitar que disminuya la absorción de hierro.
No debe ser consumido por mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ni por personas menores de 16 años y tomar con precaución en personas con afección cardíaca.

- Jugo de tomate con ajo y limón: El ajo posee propiedades antifúngicas, antiparasitarias, antivirales, antiprotozoarios y antibacterianas, mientras que el limón tiene un alto contenido de ácido ascórbico y citrato, son que es efectivo para combatir los virus y molestias asociadas a la infección intestinal.
Un solo tomate aporta casi el 40 % de la cantidad necesaria por día de vitamina C, contiene además cantidades importantes de vitaminas A, K, B1 y B2, además de los minerales fósforo, calcio, sodio, hierro, zinc y potasio.
Ingredientes: Cuatro tomates orgánicos, cuatro dientes de ajo grandes, medio limón orgánico
- Lavar y pelar los tomates
- Pelar los dientes de ajo
- Procesar los tomates y los ajos
- Añadir el jugo del limón al jugo
- Tomar por lo menos una vez al día antes del desayuno, durante tres días seguidos para observar mejoría.
