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Duelo: ¿cómo afrontar los recuerdos tras la muerte de un ser querido?

Concentrarse en las cosas buenas de la relación y empezar nuevas tradiciones alrededor del luto son métodos útiles para sobrellevar un duelo.


Recordar a un ser querido que falleció suele ser una de las etapas más difíciles de afrontar cuando se pasa por un proceso de duelo. Incluso, aunque hayan pasado muchos años desde el deceso, la memoria de los momentos vividos con esa persona pueden convertirse en una difícil carga emotiva.

Este período, que comúnmente estalla cuando se cumple un aniversario, tiende a durar varios días y genera sentimientos como ira, ansiedad, episodios de llanto, depresión y soledad, entre otros.

El doctor Jorge Gómez Calle, acompañante en duelos, indicó que en estos momentos es recomendable transformar el dolor en gratitud. Quien sufre episodios de tristeza puede convertir las emociones en acciones que lo ayuden a sobrellevar la pena.

Otra forma de soportar la pérdida está vinculada con la preparación. “Las reacciones ante los aniversarios son normales. Saber que es probable que tengas reacciones ante los aniversarios puede ayudarte a entenderlas e, incluso, a convertirlas en oportunidades para recuperarte”, destacó un texto de la Clínica Mayo.

Concentrarse en las cosas buenas de la relación con el ser querido y empezar nuevas tradiciones alrededor del luto, como hacer donaciones a una organización de caridad en nombre del fallecido, son métodos útiles para enfrentar el recuerdo de la muerte.

Cabe destacar que cada duelo es único. Es decir, como sugieren los expertos, el duelo más doloroso es el propio. En esa medida es inexacto categorizar las formas de duelo según el ser querido que se pierde. La creencia popular señala de manera casi contundente que el fallecimiento de un hijo produce el dolor más profundo. “Es curioso porque esta afirmación, tan habitual y tan firme entre personas que debaten sobre el duelo pero que no están en duelo, pierde firmeza entre los dolientes”, dijo la psicóloga Sara Losantos, de la Fundación Mario Losantos del Campo.

“Lo que se pierde con la muerte no es solo el hijo, el marido o la madre, sino también la especial relación que se tenía con cada uno de ellos, por lo que es prácticamente imposible tratar de crear un ranking de mayor o menor dolor, basándose exclusivamente en el tipo de vínculo que existía entre el doliente y la persona fallecida”, concluyó Losantos.

En definitiva, la visión del duelo cambia notablemente cuando un ser humano vive la experiencia. Lo que se creía, las certezas que anticiparon a la muerte, muchas veces se desdibujan y transforman en el momento que se inicia el camino de sanación tras el fallecimiento de un familiar o amigo.